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Navidad: seamos fieles a Jesucristo y a su Iglesia

Llega la Navidad, bellísima Solemnidad del calendario litúrgico que nos lleva a celebrar el nacimiento de Dios encarnado: Jesucristo, el ÚNICO que es EL camino, LA verdad y LA vida. Nos felicitamos la navidad y nos alegramos dando gracias a Dios porque, sin mérito alguno de nuestra parte, todos los católicos hemos recibido por el Bautismo la FE VERDADERA y la pertenencia a la IGLESIA VERDADERA, fundada por Cristo y hecha suya al ser su Cuerpo Místico.

Entonces podríamos hacer un hermoso propósito en este año que acaba, y ante el nuevo año que viene, 2017 (centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima): felicitar a nuestro Redentor Jesucristo a la vez que nos felicitamos entre nosotros. Si: quizás nunca lo hemos pensado, pero quizás llevados por el ímpetu de ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos (Cfr Mateo 18,3), hagamos este año la bendita locura de felicitar la navidad a Jesús además de hacerlo entre nosotros. Y para ello vamos a poner un “pórtico” a esa felicitación, y hagamos como nos sugería San Ignacio de Loyola, imaginando que estamos en la escena evangélica para aprovechar mejor nuestra oración.

Pues bien, pocos saben que, según la tradición, cuando Jesús nos exhorta a ser como niños, antes ha tomado en brazos a un niños muy pequeño (Mateo 18, 2), y ese niño parece que fue Ignacio de Antioquía, aquel santo mártir que nos dejó sus cartas camino del martirio, con una enseñanza profunda de fidelidad a Dios. Ese niño que Jesús toma en brazos será, en gran parte, el responsable de configurar la Iglesia para que a lo largo de la historia la misma no derivase en una amalgama “carismática”, sin orden ni disciplina, gobernada por el puro subjetivismo de un pueblo formado por conciencias autónomas de la moral objetiva e interpretando cada cual a su manera la Palabra de Dios. Entonces, si nos metemos con la imaginación en esa entrañable escena del Salvador con el niño pequeño en brazos como modelo para todos los cristianos, percibimos que es Voluntad de Dios que estén siempre unidas la humildad como virtud con la obediencia como actitud y la tradición como vínculo histórico que integra un espíritu eclesial basado en la continuidad de una doctrina que nace de Cristo y que NADIE puede apropiársela para hacer malabarismos con los poderes de este mundo. Los que intentaron ROBAR la Palabra de Dios para interpretarla a su manera fueron los orgullosos, los soberbios, los falsos reformadores que a lo largo de los siglos dañaron la Iglesia de Cristo poniendo en peligro no solo la unidad de la misma sino, sobre todo, la salvación eterna de muchas almas. Frente a ellos (los “Lutero, Calvino, Zuinglio, Hus, Enrique VIII, ….etc), los verdaderos reformadores (San Francisco de Asís, Santa Teresa, Santa Catalina de Siena….etc) nunca perdieron la sencillez de la infancia espiritual y proyectaron su lucha moral en primer lugar contra SUS propios pecados antes de hacerlo contra los defectos de la Iglesia en su momento histórico, a la cual reformaron, sin duda, porque se sabían instrumentos de Cristo y no “salvadores”o “portadores” de dones celestiales.

Por ello, si, FELICITEMOS la NAVIDAD a JESÚS, y digamos de corazón:

* GRACIAS JESÚS: por tu encarnación nos has regalado a tu Santísima Madre la Virgen María como Madre Nuestra, compartiendo esa Maternidad con nosotros, y así todas las gracias van y vienen a ti y por ti a través de María.

* GRACIAS JESÚS: con tu presencia en el mundo nos has regalado tu Palabra, que he plenificado la ley y los profetas, y nos has dejado muy claro que NADIE va al Padre si no es por Ti.

* GRACIAS JESÚS: fundando tu Iglesia, como tu Cuerpo Místico, nos has regalado el Sacramento de Salvación Universal. Fuera de la Iglesia Católica NO hay Salvación, así lo sabemos por la enseñanza sostenida en la tradición y afirmada por Santos, Papas y Concilios. Por tu misericordia sabemos que aquellos que sin culpa alguno no te conocen podrán salvarse si son fieles a la ley natural, pero no sucede igual con aquellos que, conociendo al que es Camino, Verdad y Vida, rompan la Iglesia por ti formada para fundar otras confesiones alejadas de la Verdadera y única fundada por tu amor.

Por todo ello, FELICITAMOS a Jesús en su Navidad, y sumamos a la expresión cariñosa lo realmente importante: nuestro propósito de ser MUY FIELES a la Fe Católica, a la Iglesia fundada por Él, aunque este empeño nos llevara a ser despreciados, calumniados o reducidos a la marginalidad. Y no sólo porque, si de verdad tenemos amor a Dios, la fidelidad es una exigencia del mismo, sino incluso por la propia preocupación por la salvación eterna: a la hora de nuestra muerte no nos van a juzgar los poderes de este mundo sino Dios Nuestro Señor. Y ante Él responderemos si preferimos afirmarlo delante de los demás o negarlo para ganar la estima del mundo y de los que se alían con el mundo. Merece la pena ser FIEL. Que la promesa de fidelidad a Jesús sea nuestro mejor regalo y felicitación de navidad al Rey de Reyes.

(Boletín de la Diócesis de Oruro, Bolivia)




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