La evidencia merece pocos comentarios, la pareja de concubinos NO ARREPENTIDOS, que desean seguir viviendo en pecado [1], quieren que les llegue la misericordia SIN DEJAR SU PECADO. Las masas los aplauden animadamente mientras el Papa los abraza. ¿Qué se pretende organizando este show en el acto papal ante todas las cámaras? ¿Qué podrán pensar los fieles o qué conclusiones sacarán de este acto de exaltación y normalización del pecado público?

El “vete y no peques más” (Juan 8, 11), expresión de la verdadera misericordia, ha sido reemplazado por los vítores y aplausos al pecador que se “va para pecar más”… sin que nadie le diga nada.

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[1] Los divorciados vueltos a casar arrepentidos que vivan como “hermanos” sí pueden acceder a la Sagrada Comunión según la legislación canónica actual, por lo que cuando declaran que ellos no pueden comulgar es evidente que no viven de dicha forma, sino que siguen fornicando. Llama pues la atención que dicha persona diga que Dios es el centro de su familia, cuando explícita y públicamente reconoce que lo ofende gravemente pecando y, lo que es peor, que quiere seguir haciéndolo.