La llamaremos Ana y acudió solicitando ayuda al Viñedo de Raquel a través de una amiga. Su caso no es el típico de una mujer que aborta voluntariamente y busca ayuda psicológica y espiritual tras darse cuenta de su grave error. Su aborto fue espontáneo, pero fruto, sin duda, de la presión y del acoso por parte de su pareja y de la familia de éste, quienes la obligaban a someterse a un aborto quirúrgico. De hecho, el padre del bebé, llevó a la joven madre al “asesinódromo”, porque ellos habían “planificado” no tener hijos hasta que la relación se estabilizara y no “entraba en sus planes” ser padres en ese momento. La chica, católica, aunque bastante olvidada en temas de fe, accedió a tomarse la píldora anticonceptiva, y tras tres meses de relaciones, ella reparó en que algo extraño estaba sintiendo. Tras realizarse el test de embarazo y dar positivo, empezó su calvario particular.

Cuando, y a pesar de sus quejas, la llevaron a realizarse un aborto en un conocido abortorio de la Ciudad Condal, y al explicarle dentro que el método de succión era el idóneo para su estado de gestación, ella instintivamente recordó las duras imágenes de bebés descuartizados que había visto en su adolescencia en el colegio de las monjas. Sabía lo que iban a hacerle y su respuesta a ese ataque brutal contra la vida que llevaba en su vientre fue la de escapar llorando. El padre del niño la acosó incesantemente y le decía que no quería ser padre aún. Ella le repetía siempre que no podían oponerse a la voluntad de Dios y que ella iba a seguir adelante. Él la llegó a amenazar de un modo tan grave que le dijo que se cuidara para que no le pasara nada. No me cabe duda de que la vulnerabilidad del bebé y de la madre frente a este ataque logró el terrible desenlace de la muerte del pequeño.

Pasaron varios días de tristeza y de ingreso en el hospital y Ana estaba desolada. ¿Por qué Dios obra de este modo, se preguntaba? ¿Por qué cuando ya se había hecho a la idea de que su bebé estaba allí, había logrado aceptarlo y empezaba a quererlo, ahora Dios se lo llevaba? Muchos sentimientos entremezclados se agolpaban en su mente. Fue entonces cuando recurrió a nosotros solicitando ayuda y consejo.

Ana logró entender que ese hijo vino para varias cosas. Entendió que un hijo nunca se planifica, porque es Dios quien lo envía, aún a pesar de “tomar precauciones”. Dios es el autor de toda vida y del momento en que empieza. También la ayudamos a comprender que del mismo modo que un hijo viene cuando Dios quiere, también se va cuando Él decide, porque un hijo es un regalo, es un préstamo temporal, de días, de meses, de años. A veces pensamos que un hijo siempre verá la muerte de sus padres, y muchas veces es al contrario. Un padre ve como su hijo le antecede en la muerte.

Le ayudamos a comprender que por su deseo de bautizar a ese bebé, Dios seguramente complacido por ese ello, lo tendrá con Él en el Cielo y desde allí velará por su mamá.

También pude explicarle que gracias a este niño ella ha podido entender por qué no cualquier persona puede ser el padre de sus hijos. Ella debe encontrar a una persona que la quiera y la respete, que la ame de verdad y gracias a su hijo Ana pudo abrir los ojos a la realidad: el padre de su hijo nunca la amó. Simplemente se aprovechó de ella. Dios utilizó a este bebé para reconducir la vida de Ana, llevarla de nuevo a una vida de fe y de sacramentos, a una vida nueva en Dios. Ella ya se había confesado antes de hablar conmigo y pudo entender que su vida carecía de sentido si la vivía lejos de Dios.

Gracias a todas estas reflexiones, Ana se fue en paz. Ella ha sido madre, es madre, aunque nunca vio la carita de su hijo. Puede sentirse orgullosa de haber tenido ese privilegio y agradecerle a su pequeño haber aprendido una preciosa enseñanza.

Por último me gustaría hacer unas reflexiones de las cuales todos podemos tomar nota y aprender también.

En primer lugar, tener relaciones sexuales, tiene como consecuencia directa tener hijos, aún a pesar de utilizar diversos medios naturales o artificiales. Dios es el Autor y el Señor de la vida. Nuestras matemáticas no tienen nada que ver con las matemáticas de Dios. Lo único que no genera hijos es vivir en castidad. Enseñar la castidad a la juventud es el medio de terminar con muchos de los abortos que hoy vemos que se suceden en el mundo. Ello puede parecer desfasado, pero sabemos que es el camino correcto. Mantenerse castos hasta el matrimonio. No dejemos de enseñarlo a nuestros hijos, familiares y conocidos. Nos tacharán de retrógrados, pero solo ésta es la única verdad.

En segundo lugar hacer inflexión en el tema de educar a los jóvenes sobre el tema del aborto. No mostrar imágenes duras, no hablar de lo que es en realidad el aborto, les impide conocer la verdad y no valorar lo qué es en realidad el aborto, haciendo de ellos “carne de cañón” para en el futuro llegar a padecer en sus propias vidas los estragos del aborto provocado. Ana se salvó de vivir el horror de someterse a un aborto gracias a que vinieron a su mente las duras imágenes que vio en su juventud. Eduquemos para evitar y prevenir el aborto. Hoy tenemos a nuestro alcance muchos más medios que hace años. Informaciones gratuitas y muy claras en internet nos pueden ayudar. Podemos hacer mucho a través de estas informaciones, tocar las conciencias de muchos jóvenes que serán los padres del mañana. Si llegamos a cuántos más jóvenes podamos, lograremos impactar muchas conciencias y llegado el momento no serán capaces de acceder a someterse un aborto. En España tenemos también la posibilidad de llevar a nuestros hijos y a los jóvenes a diversos Museos de la Vida que se están abriendo en varias ciudades.

El primero en abrir sus puertas fue el de Cidevida-Tordesillas, en Valladolid. El segundo Cidevida-Barcelona. Y muy pronto con la ayuda de Dios contaremos con un tercer Museo en Cidevida-Girona. Aprovechemos estos recursos que Dios pone en nuestras manos. Uno de los lemas que nos mueve en Cidevida es el de “Educa para evitar el aborto”. Aunque exista una ley que favorezca el aborto, si los jóvenes conocen la verdad sobre el mismo, nunca usaran de esa “legalidad” y escogerán la verdad: Toda vida es un regalo de Dios y no somos nadie para terminar con ella por propia voluntad. Por mucho que alguien os diga que no podéis estar constantemente hablando del aborto, puedo decir desde mi humilde experiencia que eso es un gran crimen. Cuando más se habla de ello, menos abortos hay. Así me lo hizo saber también Don Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia. Él comenta que cuando el debate del aborto sale a la calle, estadísticamente desciende el nº de abortos. ¿Será que la gente se interesa en informarse y en conocer el por qué siempre salen a la calle miles de personas a decir NO AL ABORTO y descubre que no es tan inocuo e inocente como nos lo pintan? Pues vamos a hablar del aborto siempre que podamos, tal y como nos dijo también el Cardenal Raymond Leo Burke:“Nunca sería suficiente el hablar de estos temas cuando en nuestra sociedad la vida humana inocente e indefensa está siendo atacada de la manera más salvaje” (EWTN). Procuremos salir a la calle siempre que haya oportunidad, para abrir los ojos a la sociedad dormida y anestesiada. Precisamente se nos brinda ahora una nueva oportunidad el próximo 14 de Marzo en la macromanifestación convocada por el FORO DE LA FAMILIA y cuyo lema es “CADA VIDA IMPORTA, por la vida, la mujer y la maternidad”. La cita es a las 12 del mediodía en la Calle Sevilla continuando con una marcha hasta concluir en Puerta de Alcalá. En cada ciudad de España se están movilizando muchas personas para organizar autobuses que concurran a esta cita con la vida. Infórmate y acude, pon tu granito de arena. Miles de granos de arena forman una gran playa que puede ayudar definitivamente a frenar el aborto.

Doy las gracias a Ana por haberme ayudado a redactar este artículo y porque al hablar con ella entendí nuevamente que NADIE, por mucho que lo desee, puede quitar el sentimiento más profundo y maravilloso con que Dios ha dotado al alma de la mujer: SER MADRE.

Montse Sanmartí
Directora del Museo Cidevida-Barcelona
Delegada Sanación Postaborto del Viñedo de Raquel en Cataluña