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Vístete, la desnudez es pecado

“La modestia es el primero y más sazonado fruto de cuantos puede producir la buena educación. El principal secreto de la educación no consiste en formar mujeres sabias: debe consistir en formar mujeres modestas.” (La mujer. Apuntes para un libro. Severo Catalina)

De Bodas, Comuniones y vestimentas…En España, con la llegada de la primavera, llegan los grandes eventos sociales: bodas y comuniones. ¿Por qué digo un evento social y no Católico? Es tan simple como decir que si el centro de la celebración fuera Dios, daría igual verano que invierno, pero el centro es: el niño, la niña, la novia o el novio.

Dado que es un momento de reunión de familiares y amigos, en el evento del año, lo primero que se elige es la estación y nada que mejor una temperatura media y el sol brillando en el horizonte para dar paso después, a las prendas más descaradas y vulgares del mercado. Cuanto más escotado y recortado, mejor.

Hace unos años, el espectáculo pret a porter venía de la mano de las Bodas, pero a día de hoy, las Primeras Comuniones compiten en ordinariez, en cuanto a comportamiento y vestuario. Nos tiene que doler la profanación que se está haciendo en las Iglesias, la gente se presenta como si estuviera en una barra americana, es decir, en un lugar de alterne, no sólo en las prendas, sino en las formas. Gente hablando a voz en grito, la pierna cruzada una sobre la otra, algunos hasta mascando chicle, otros cogiendo la Hostia con la mano, mirándola como si fuera la primera vez que van a Comulgar, riéndose, esto es para que baje el Señor y allí mismo diga, ¿En qué habéis convertido la casa de mi Padre? “¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero vosotros, la habéis convertido en cueva de ladrones”

“Vos autem fecistis eam speluncam latronum” (Marcos 11,17)

Recuerdo de niña, que mi madre, una de las primeras cosas que nos inculcó, fue que a la Iglesia se lleva chaqueta, los brazos cubiertos y si tienes calor, te abanicas. Estas enseñanzas en la infancia, son la base en la madurez. Pero claro, que vamos a pedir hoy en día en cuanto a educación, si las mamás son las primeras que llegan mostrando su carne, como si se fueran a ir a la cama sumidas en el pecado de una noche lujuriosa. Algunos vestidos, literalmente, parecen lo que comúnmente se conoce como “picardías” o “salto de cama”, si alguno tiene duda de si exagero, no tiene más que buscar el término en Internet y después ir a un evento de estos y comparar lo que han visto con lo que ven.

Cualquier persona piadosa, con una formación mínima, que ame a Cristo y entre en un templo en alguna de estas celebraciones, creerá estar, más en un mercado, que en un lugar Sagrado. “Inconcebible”, me dijo el otro día una feligresa en una Parroquia.

Podría centrarme en ambos géneros, masculino y femenino, pero seamos realistas, los hombres cuando van a estas ceremonias, van más tapados y arreglados que en su vida diaria, ya que una gran mayoría se decanta por un traje, afortunadamente. Chicos e incluso hombre adultos que pueden llevar un pantalón caído el resto del año, mostrando sus partes íntimas, ese día, por lo menos, cubren lo que denominamos como “trasero”.

No así las mujeres, Señor, no así, que solo nos falta esparcir la arena a nuestro alrededor, para asemejar que estamos en la playa.

“Para seducir á una Eva hubo al principio del mundo una serpiente: hoy para cada Eva seducible existe un mundo de serpientes. Contra esa multitud de reptiles que se arrastran de ordinario por los pavimentos de jaspe y por las alfombras de terciopelo, hay un solo recurso: la buena educación: la educación en el verdadero sentido de la palabra.

Con ella puede alcanzarse el inmenso tesoro que se llama mujer virtuosa” (La mujer. Apuntes para un libro. Severo Catalina)

Me llama la atención como hay Sacerdotes que se escandalizan y comentan, cuando es en sus propias parroquias y delante de sus narices donde ocurren estos hechos consentidos por ellos mismos. De no ser así, ¿Cómo es posible que salga a leer una lectura una mujer semidesnuda o semi vestida, como prefieran Vds. y el párroco indicándole la hoja, en vez de mandándola a casa a vestirse?. Los Párrocos son los primeros administradores de la Parroquia y como tal, a ellos les compete cuidar la casa de Dios y como indica el Papa Francisco, para que no digan que no destaco nada de él, dar salida a las obras de caridad, por lo tanto, “enseñar al que no sabe”. Mucho Papa, pero sólo para lo que nos conviene.

¿De qué se escandalizan, señores Presbíteros, si son Vds. los promotores de toda esta barbarie? ¿Quién escoge a los catequistas que forman a nuestros hijos para recibir su Primera Comunión? ¿Quién le dice a los padres que hay que estar en Gracia de Dios para Comulgar y precisamente, nuestra vestimenta, si es pecaminosa, nos aleja de ese estado de Gracia? ¿Cómo van a inculcar en una persona el sentido del pudor, si van vestidos, muchos de Vds., incluso, siguiendo las modas? ¿Por qué no desenfundan la sotana y dan ejemplo de lo que es llevar al Señor impreso hasta en su forma de vestir? Si los Sacerdotes fueran un reflejo de la pureza del Señor, no tendrían inconveniente para tratar estas conversaciones, que por lo visto, les resultan espinosas, ya…

“En otros tiempos la moda era una reina despótica, que solo tenia esclavas. Hoy esa reina despótica tiene también esclavos.” (La mujer. Apuntes para un libro. Severo Catalina)

No se puede ir a la Iglesia vestida como una fulana y perdonen la expresión, pero si alguien se ha asustado ya, por esto que acabo de decir, es mejor que no siga avanzando, porque las pulsaciones le van a subir más. Aquí hablamos para los Católicos, así que no tendríamos que perturbarnos por estas afirmaciones. El mundo ya no es Católico, por lo tanto, estamos civilmente gobernados por el maligno, no permitamos lo mismo en nuestros Templos.

En mi artículo de hoy, quizás me centre un poco más en nosotras, pero por extensión, el hombre, como compañero que Dios nos dio, también debe darse por aludido. El matrimonio es un camino a la Santidad y debe haber una cooperación entre los esposos. Si alguno de los dos errare, el otro, debe corregirle, tanto sea en el vestir, como en el hablar como en el actuar.

A lo largo de toda la historia, la mujer decente vistió siempre recatadamente y de ello, se enorgullecía su marido. Sin embargo, las mujeres de vida licenciosa mostraban abiertamente su desnudez para ofrecer su cuerpo por unas monedas. Hoy en día, se muestra gratuitamente. Después decimos que hemos progresado, pero esto, es un retroceso total. Si se ubican en cualquier momento de la historia, la mujer, al casarse o al cumplir una determinada edad, recogía su cabello, sin embargo, hoy en día, no sólo se muestran desmelenadas, sino con los colores más estrambóticos. Aunque puede parecer de risa lo que les voy a decir, es totalmente cierto, he visto personas con el pelo teñido de azul. Dudo que una mujer que aspire a la santidad pueda estar pensando en cosas tan frívolas como de que color pintarse la cabeza para parecerse a, ¿A quién? Ni idea.

Si observamos a las mujeres que nos representan en la política o en los gobiernos, como las reinas, simplemente ahí, ya podemos ver que la mujer ha cedido al mundo y se presenta como un cuerpo al que le gusta ser admirado por sus formas ¿Cómo una reina puede estar en una recepción sin chaqueta y con los brazos descubiertos o la falda por encima de la rodilla? Muy simple…no son mujeres Católicas, son mundanas. ¿Y Vds. y yo, queridas mías, qué somos? Replanteémonos nuestra forma de vestir.

Lo que aquí escribimos no es para pasar el rato, es para pensar, para profundizar y ver si estamos cumpliendo con lo que el Señor nos pide, si nuestra vida es coherente a nuestra Fe. Debemos ser perfectos, santos y puros como Él, a su imagen y semejanza. Ni Jesús ni la Virgen Santísima estaban pendientes de peluquerías ni de modas.

“La moda y el buen gusto no son palabras sinónimas. El buen gusto es siempre uno, y la moda varía y se disfraza, y se contradice, y se copia. La moda es la negación del gusto y el ideal del capricho: es, al decir de Balzac, un ridículo sin objeción. Si las mujeres se convencieran de esta verdad, cesaría pronto, ó al menos se debilitaría mucho, el imperio de la moda.” (La mujer. Apuntes para un libro. Severo Catalina)

¿Vds. saben que es pecado presentarse en el Templo con ese aspecto, o en cualquier momento de nuestra vida diaria? Están leyendo bien, es pecado. Estamos dando paso a la carne, al mundo, a la concupiscencia. ¿Qué buscamos cuando nos vestimos cada día? ¿De verdad buscamos agradar a nuestro esposo o Esposo?  Piénsenlo detenidamente.

Al primero, al esposo, dudo que le guste que su mujer se exhiba abiertamente a la vista de otros ojos que no sean los suyos, ciertamente, da mucho que pensar. No se trata de salir con un cesto en la cabeza, pero la mujer casada, es para su marido para quien se arregla, o así debe ser y si le preguntáramos a muchos de ellos, dudo que puedan decir que así lo sienten, máxime, porque en tantas ocasiones, la mujer sale sola o con amigas y vestida como una quinceañera, impropio de su estado, de su edad y de alguien que se dice Católica.

Y por otra parte, el más importante, el Esposo, ¿Cómo puede aprobar que vayamos más desnudas que vestidas cuando a Él, le arrancaron las ropas de su Bendito Cuerpo, cuando iba a ser crucificado por nosotros? Si nos paráramos simplemente a meditar esto, entenderíamos el pecado de la carne y lo que ofende a Nuestro Señor. ¡A Jesús le arrancaron sus prendas!

Dios nos hizo mujeres, como a los lirios del campo los hizo flores, nos dotó de delicadeza y sensibilidad y sólo nos pide que lo Amemos, para darnos a cambio, la belleza de las bellezas, un alma que irradia la Gracia de Dios. El Amado desea que nuestra encanto, sea como el de la Madre, de dentro hacia fuera. Lo único que tenemos que mostrar al mundo, es nuestra alma y si está Enamorada, hablaremos a los demás de la verdadera pureza y por tanto, no desearemos más que reflejar en nuestras prendas, la Santidad a la que aspiramos.

Ninguna mujer conseguirá ser hermosa por mostrar su cuerpo semi desnudo, la poco agraciada seguirá en ese estado y la que se considera guapa, continuará siendo un despojo, hasta que descubra que el secreto está en cubrir, no en destapar. No somos carne, somos alma.

Fíjense que vivimos tan idiotizados por el mundo que el largo o el corto de nuestro vestido, lo marcan las modas, no el pudor. Hay épocas en las que se llevan faldas hasta los pies y como borregos nos adaptamos, ¿no es más inteligente hacerlo por Amor? Digamos todas juntas: por Amor a Jesús, yo decido que mi ropa debe cubrir el cuerpo, por arriba y por abajo y reivindico mi condición de mujer, tal y como Dios me creó y rechazo las prendas tradicionalmente masculinas, pero también reniego de todas aquellas que me hacen objeto del deseo y rebajo la medida de mis zapatos de tacón, si despierto miradas, que sea por la perfección de mi interior.

Cuando le comentaba a una amiga sobre lo que iba a escribir esta semana, me preguntaba ella en qué siglo vivía yo y la respuesta la tengo clara, en el XXI, soy una mujer de mi tiempo, sin duda alguna, sin embargo, muchas de las que me rodean si que parecen vivir en el cromagnon, por lo menos, así lo refleja su desnudez y su rudeza.

“La modestia supone bondad y regularidad en los pensamientos y en las acciones: es el amor de todo lo conveniente y verdadero: es la humildad, la caridad, la justicia: prescindamos de la modestia, y habremos franqueado la entrada a los vicios y la salida á las virtudes.” (La mujer. Apuntes para un libro. Severo Catalina)

¿Es para las mujeres este artículo? Es también para vosotros, que compartís nuestras vidas y que, al igual que nosotras, debéis de ser puros en el trato que nos dispensáis y en vuestra propia conducta exterior. El hombre que tiene puesto su corazón en el Señor, como buen compañero, ayuda y guía a la que le ha sido confinada por compañera, la cuida y la protege como un tesoro que Dios ha puesto en sus manos. Hombres y mujeres: ¡Seamos decentes en el vestir! ¡Ayudémonos mutuamente a conseguir este objetivo! Vivamos en Gracia.

Virgen María, en este de mes Mayo, haznos puras como las azucenas del campo para que entre espinas, destaquemos para el Amado.

“¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas a través de tu velo. ¡Toda hermosa eres, amada mía! No hay tacha en ti” (Cantar de los Cantares)

Sonia Vázquez




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