Está claro que a los obispos alemanes, que son los mayores partidarios de la propuesta de Kasper, no les preocupa en realidad la misericordia para con quienes viven una relación pecaminosa, porque de lo contrario no querrían ayudar a los adúlteros a acarrearse más condenación (ver 1ª a Corintios 11,17-34). Si los obispos alemanes se preocuparan de verdad por la misericordia no excomulgarían de facto a los que no se identifican como católicos en la declaración de la renta para no tener que pagar el impuesto que se paga en Alemania para el mantenimiento de la Iglesia.

Si de verdad les interesara la misericordia exhortarían a esas personas a hacer un firme propósito de enmienda y obtener la misericordia, no mediante la Sagrada Comunión, sino mediante el sacramento de la penitencia, sacramento que se administra precisamente a quienes han cometido pecados graves.

Salta a la vista que no les importa la misericordia. Para ellos, por lo visto, es cuestión de dinero. Es sabido que los obispos alemanes son los más acérrimos partidarios de introducir innovaciones en temas como el divorcio y las segundas nupcias, porque pierden dinero cada vez que un católico alemán que no quiere aceptar las enseñanzas de la Iglesia en estos asuntos deja de identificarse como católico en la declaración de impuestos. Los obispos alemanes saben que si pueden dar oficialmente la Sagrada Comunión a los adúlteros que han dejado a su cónyuge y viven con otro esos adúlteros estarán más dispuestos a identificarse como católicos en la declaración de la renta. Y claro, eso significa más dinero para la Conferencia Episcopal, que percibe cierta cantidad cada vez que un alemán se identifica como católico.

Así enriqueció el papa Francisco a esos obispos:

Hace poco Francisco reformó el proceso de nulidad, agilizando y facilitando en la práctica la anulación del vínculo matrimonial. Una de las innovaciones permite al obispo de los cónyuges tomar la decisión definitiva de anular el matrimonio. Eso quiere decir que nada puede impedir que un prelado alemán declare nulo un matrimonio aunque sea válido, permitiendo con ello que los adúlteros puedan recibir la Sagrada Comunión sin que se los estigmatice como tales.

Será más probable que, al obtener tan fácilmente la nulidad, los adúlteros estén más dispuestos a identificarse como católicos en la declaración de impuestos, enriqueciendo con ello más a sus obispos. De este modo, en esencia, aunque el papa Francisco no apruebe la propuesta de Kasper tras el Sínodo sobre la Familia, en la práctica habrá dado a los alemanes lo que querían, si bien por otros medios.

Magister Athanasius

[Traducido por J.E.F]