En la secuencia de los pontífices de la Santa Iglesia Católica hay algunas sombras, que en vez de desmerecer, realzan su santidad. Tenemos, por ejemplo, al Papa Sergio III Pope_Sergius_IIIconocido como “esclavo de todos los vicios”, quien tuvo un hijo de una mujer de mala vida 30 años más joven que él y que sería su sucesor con el nombre de Juan XI, Pope_John_XIde quien San Pedro Damián escribió que era “un desdichado que festejaba la inmoralidad, un demonio del infierno disfrazado de sacerdote”. Juan XII, conocido como el “Papa Fornicario” causó tantos escándalos que el emperador Otón convocó un concilio en el cual se le acusaba, entre otras cosas, de incesto, perjurio, homicidio y sacrilegio. 4526796_stdY hay más. Mucho más… que un mínimo de pudor recomienda no mencionar. Repitiendo: estas muestras no desmerecen en nada la santidad inmaculada de la Iglesia sino que, por el contrario, manifiestan cómo el divino Espíritu Santo la sustenta y la hace crecer en gracia y santidad. Hace poco tiempo publicamos un estudio analizando este problema (aquí).

Siendo así, no sorprende el hecho de que hoy también existan sombras en la Iglesia. De otro tipo, claro. El lunes 23 de mayo, Francisco recibió en el Vaticano al “profesor” Ahmad Mohammad al-Tayeb, Gran Imán de la Universidad al-Azhar del Cairo, en Egipto.

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Este profesor es sunita, lo que es utilizado por algunos medios de comunicación para presentarlo como una posición más moderada dentro del Islam radical. Sin embargo, considérese que Al-Qaeda y Boko Haram son movimientos sunitas, incluso varias ramas del Estado Islámico. Otro atributo “simpático” es que el mencionado profesor es rector de la Universidad de al-Azhar. El Gran Sheik, en virtud de su cargo es también ministro y puede ser depuesto apenas por el Presidente de la República. Los sunitas constituyen actualmente entre el 86 y el 90% de la población mundial musulmana.

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Antes del encuentro privado en la biblioteca, Francisco tomó la iniciativa de abrazar al “intelectual”, para usar la palabra del diario Le Figaro, saliendo del protocolo y afirmando: “¡El mensaje, es nuestro encuentro!”. Y si alguna duda quedara, un comunicado oficial del Vaticano afirma que la entrevista se desarrolló “en un clima de gran cordialidad”. Según el sacerdote egipcio Samir Khalil Samir, SJ, docente de islamología en Beirut y en el Pontificio Instituto oriental de Roma, afirmó que “la idea de invitar al Vaticano al Gran Imán de al-Azhar ha sido una idea muy buena, hecha en el momento justo”. Lo que no explica este jesuita es donde está lo bueno de la idea, ni porque es oportuno en este momento. A decir verdad, los interesados pueden buscar en la Internet alguna frase de este musulmán que denote simpatía o “buena voluntad” en relación a la Iglesia Católica. Nada encontrarán. Muy al contrario: en el año 2014, la constitución de Egipto dejaba claro en su artículo 2 que “el islam es la religión del Estado y el árabe su lengua oficial. Los principios de la Sharia islámica son la fuente principal de la legislación”. En esa ocasión, el ministro, “profesor” e “intelectual” al-Tayeb no levantó ninguna objeción.

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Bien, Francisco se entretuvo con ese personaje hablando sobre “la paz en el mundo”, “el rechazo de la violencia y del terrorismo” y la “protección” de los cristianos en Oriente Medio. No consta que hablasen de la importancia del estado laico o de los derechos de las mujeres, temas que Francisco defiende con otros gobernantes. Y es que no sería políticamente correcto hacerlo con este invitado, ¿verdad? Eso se lo guarda para cuando esté con Macri u otros gobiernos de tradición cristiana. Con esos Francisco es muy duro y severo. Con los musulmanes hay que tener cuidado… no sea que se enojen.

Pues bien, si es verdad que se le atribuya a este musulmán alguna que otra frase contraria al terror, peca por lo menos de ambigüedad y juego doble, puesto que justifica la guerra santa y declaró que las acciones suicidas palestinas son “las más altas formas de martirio” (Fuente). El 4 de abril de 2002, al-Tayeb justificó los atentados terroristas contra Israel, incentivando a los líderes del mundo musulmán a apoyar a los palestinos: “La solución al terror israelí reposa en la proliferación de los ataques Fidai [suicidio], para hacer cundir el horror en los corazones de los enemigos de Alá. Los países islámicos, pueblo y dirigentes, todos juntos, deben apoyar los ataques suicidas” (WND). Los musulmanes, y al-Tayed con ellos, no limitan el peligro israelí al territorio de Israel ni a los judíos en el mundo, sino a todo aquello que a sus ojos tenga algo de sionista que consciente o inconscientemente apoye las pretensiones de Israel. Así, por ejemplo, los Estados Unidas, Europa y en general, el mundo cristiano.

Algún ingenuo dirá que esta guerra santa se refiere apenas al caso de defensa, pero esta es interpretada de forma tan amplia que justifica cualquier violencia. Y los no musulmanes continúan siempre a ser “infieles”. El encuentro entre Francisco y al-Tayeb no hace sino fomentar el avance musulmán en occidente, con la bondadosa Sharia por bandera. Sus gestos en este sentido son muchos. El último: dejar en Lesbos una familia de refugiados cristiana a cambio de otra musulmana que sería acogida por el Vaticano (ver aquí).

Bajo la apariencia de ese fraternal encuentro entre lo que se quiere presentar como personas de buena voluntad, no se hace otra cosa si no adormecer los recelos de muchos cristianos en relación al avance del Islam.

Para terminar, recordemos un estudio del Denzinger-Bergoglio sobre la realidad del Islam y la paz:

1 – El Islam viola la ley natural en diversas materias
2 – No se puede equiparar el Islam con la Iglesia católica, pues no tiene la gracia infusa como cualquier religión ajena a ella
3 – Documentos de la Iglesia testifican la condición no pacífica del Islam
Anexo 1: La paz en el Islam es tan sólo para los que están bajo el dominio de Alá
Anexo 2: El Corán incita a la violencia contra todos los infieles, es decir, los no musulmanes
Anexo 3: Nadie mejor que los musulmanes para interpretar su propio libro: el Corán. Algunas noticias muy actuales muestran como lo interpretan

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