THE REMNANT

Cardenal Müller a la FSSPX: la aceptación del Vaticano II es tan esencial como aceptar la Resurrección

Como muchos de ustedes saben, el obispo Fellay, General Superior de la FSSPX se reunió el mes pasado con el papa Francisco. Unos días después, el 7 de abril del 2016, monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, concedió una entrevista al periódico La Croix donde dijo:

Las dificultades que plantea la FSSPX respecto a las cuestiones de la relación Iglesia-Estado y la libertad religiosa, de la práctica del ecumenismo y el diálogo con las religiones no cristianas, de ciertos aspectos de la reforma litúrgica y su aplicación concreta, siguen siendo objeto de discusión y clarificación, agregó Mons. Pozzo, pero no constituyen un obstáculo para el reconocimiento canónico y jurídico de la FSSPX.”

No obstante, el martes 24 de mayo, Edward Pentin declaró en el National Catholic Register lo siguiente:

El cardenal Gerhard Müller dijo que espera que la FSSPX, que se opuso siempre a las declaraciones del concilio Vaticano II sobre libertad religiosa y ecumenismo, “reconozca sin reservas” la libertad de religión como derecho humano, y una obligación para el ecumenismo.” 

En una entrevista de la edición de junio de la publicación alemana Herder Korrespondenz, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo que si uno “quiere ser plenamente católico, debe reconocer al Papa y al Concilio Vaticano II.”

Según la entrevista, publicada el 24 de mayo en la página web católica de Austria, Kathpress, el cardenal Müller dijo que espera que se reconozcan todas las declaraciones del Concilio que tratan esos temas.

Previamente, el obispo Fellay había intentado explicar esta aparente contradicción de la siguiente manera:

Más aún, enfatizó que Roma tenía dos enfoques diferentes: “Debemos distinguir la posición del Papa, que es una cosa, y la posición de la CDF,” dijo el obispo Fellay, quien también aseguró que la FSSPX no haría concesiones sobre su posición. “No tienen el mismo enfoque pero tienen la misma conclusión, que es: terminemos con el problema dando reconocimiento a la Fraternidad.”

Agregó que  fue “persuadido, al menos en parte, por un enfoque diferente” que sugiere darle “menos importancia al problema que consideramos importante, que es el concilio: eso significa reducir las ataduras del concilio.” El obispo Fellay dijo que el Papa ve a la doctrina como “un gran obstáculo en el trato con las personas” y que, en su deseo por vernos a “todos salvados”, él desanuda una cuerda segura “para agarrarnos”.

Una interpretación interesante. Sin embargo, permítame proponer una alternativa. Si retrocedemos al año 2000, vemos que en aquel tiempo, el presidente de Ecclesia Dei, el cardenal Castrillón Hoyos, se acercó al obispo Fellay y le dijo que el Papa estaba preparado para otorgar a la FSSPX un estatus canónico. Hoyos repitió este gesto en una reunión con el obispo Fellay en el año 2005.Fue el obispo Fellay quien en ambas ocasiones expresó sus reservas. El obispo Fellay exigió sabiamente tres condiciones previas a la regularización: liberar la misa tridentina, levantar las excomuniones, y discusiones doctrinales. El punto es que el enfoque preferido de Roma siempre fue regularizar la Fraternidad primero y, supuestamente, trabajar luego sobre las diferencias doctrinales. La resistencia siempre ha surgido de parte de la Fraternidad.

Bajo esta mirada, pareciera que el papa Francisco y monseñor Pozzo están diciendo la misma cosa y tomando el mismo enfoque que el cardenal Hoyos tomó años atrás. La diferencia es que el cardenal Müller está disparando una advertencia para que la Fraternidad sepa que tarde o temprano deberá aceptar el concilio. Y una vez que la FSSPX sea regularizada y tenga estructura canónica bajo Roma, ¿qué posición podrá tener para oponerse a una autoridad romana que insiste en que acepte las controvertidas novedades del concilio? A esa altura, ¿no podrían Francisco, Pozzo, o Müller, exigir a la FSSPX que acepte, bajo obediencia, el ecumenismo y la libertad religiosa? Pentin continúa:

Pero el cardenal Müller, cuya insistencia a la FSSPX para que acate la enseñanza del concilio es claramente más pronunciada que la del Santo Padre, dijo a Herder Korrespondenz que uno no puede rebajar el Concilio a una “sencilla cháchara pastoral” sólo porque adoptó dogmas no vinculantes.

El prefecto de la CDF dijo que ningún Papa ha proclamado la Resurrección de Cristo como dogma [infalible] ex cátedra, y que sin embargo “se encuentra en el centro del credo, es su fundamento.”

“Las declaraciones clave, incluso si no son proclamadas [infalibles] ex cátedra son, para nosotros los católicos, aún esenciales”, dijo, y agregó que “no es aceptable tomar una y rechazar otra.”

Aquí se observa el absurdo razonamiento teológico con el que se enfrenta la Fraternidad. ¡El cardenal Müller coloca las afirmaciones pastorales ambiguas, contradictorias y no infalibles del Vaticano II a la altura de la Resurrección de Cristo!  La verdadera ironía es que no hay certeza aquí de que el cardenal Müller crea realmente en la Resurrección. En su Katholische Dogmatik del 2010, Müller propone las siguientes perlas sobre la Resurrección de Nuestro Señor:

“Una cámara de video no habría podido hacer una grabación audio-visual de cualquiera de las manifestaciones de la Pascua de Jesús presentándose ante  sus discípulos, ni del acontecimiento de la Resurrección que, en su esencia, es la consumación de la relación personal del Padre con el Hijo encarnado en el Espíritu Santo. A diferencia de la razón humana, los animales y los dispositivos técnicos no son capaces de una experiencia trascendental y por lo tanto carecen también de  la capacidad de ser dirigidos por la Palabra de Dios por medio de fenómenos perceptibles y signos. Sólo la razón humana en su unidad interna de categoricidad [sic] y trascendentalidad [sic] es determinable por el Espíritu de Dios para que pueda percibir en la imagen cognitiva sensorial (iniciada por el hecho de la manifestación) la realidad de la persona de Jesús como la causa de esta imagen cognitiva sensorial-mental”…

“La comprensión de la realidad del evento trascendental es provocada por las manifestaciones de la Pascua. La creencia de los discípulos es el signo históricamente verificable que apunta al evento de Pascua y por el cual el acontecimiento de Pascua se hace accesible”…

“No debe decidirse aquí si la visita de las mujeres a la tumba durante la mañana de Pascua y el descubrimiento de que el cuerpo de Jesús no estaba allí [sic], fue un acontecimiento histórico tal como fue retratado. Es posible que esta [narración] refleje la veneración de la tumba por la comunidad de Jerusalén.”

Pentin continua:

“La libertad religiosa como derecho humano fundamental y la libertad de proteger la religión en cuanto a la revelación sobrenatural en Jesucristo son reconocidas por todo católico sin reservas”, dijo en referencia a las declaraciones relevantes del concilio.

Por lo tanto, el cardenal Müller acaba de afirmar que el papa Pío IX, quien dijo lo siguiente, no era católico:

Y con esta idea de la gobernación social, absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia católica y a la salud de las almas, llamada por Gregorio XVI, nuestro predecesor, locura, esto es, que “la libertad de conciencias y de cultos es un derecho propio de cada hombre, que todo Estado bien constituido debe proclamar y garantizar como ley fundamental”.

Desafortunadamente, Müller no había terminado:

El prefecto de la CDF afirmó que la relación del papa Francisco con la FSSPX no difiere de la del papa emérito Benedicto XVI. “El ve esto y otros grupos similares como católicos, pero aún en camino hacia la plena unidad católica.” 

Días atrás, el 16 de mayo, el papa Francisco insinuó que la reconciliación podría estar próxima, al decirle al periódico católico francés La Croix que la FSSPX son “católicos en camino a una plena comunión” y que “se está desarrollando un buen diálogo y un buen trabajo.”

Las posiciones de ambos, del cardenal Müller y del papa Francisco no tienen sentido. ¿Cómo puede uno ser “católico” y no estar en “plena unidad católica” o en “plena comunión” con la Iglesia católica? Este pensamiento confuso ejemplifica el estado de la mente cuando comienza a aceptar las contradicciones del concilio. Dado que, según el concilio Vaticano II, uno puede “subsistir” en la “Iglesia de Cristo” sin pertenecer a la Iglesia católica. De esta forma, supongo que uno puede pensar que el obispo Fellay subsiste de alguna manera en la Iglesia católica pero que no posee aún “plena comunión” con ella. ¡Claro, en la mente modernista las posibilidades son infinitas! Como hemos visto recientemente, con la idea del cardenal Ganswein sobre un “ministerio petrino” compartido por “dos miembros”, verdaderamente estos días la teología puede hacer lo que usted quiera.

Finalmente, Pentin afirma el siguiente error:

El año pasado, el Papa hizo su primera propuesta a la Fraternidad, anunciando que las confesiones de la FSSPX serían válidas y lícitas durante y después del Año Jubilar de la Misericordia. Hasta entonces, Roma las consideraba canónicamente inválidas porque no tenían la jurisdicción necesaria.

Esto es muy interesante. Me gustaría pedirle al Sr. Pentin que cite el capítulo y el verso en el que Roma afirmó pública y oficialmente que las confesiones de la FSSPX eran “canónicamente inválidas”. Roma jamás lo hizo. 

Respecto al cardenal Müller, me sorprende que ponga exigencias sobre la Fraternidad en contradicción con el mismo Papa. Además, recientemente, el cardenal Müller declaró que Amoris Laetitia no autoriza la comunión sacrílega, cuando el texto claramente lo hace y el arzobispo Bruno Forte confesó que esa fue siempre la intención de Francisco. Al final, recomendaría a la Fraternidad tratar con el cardenal Müller con toda la importancia y respeto que le da Francisco. Tal como dijo Francisco a la confederación de religiosos de América Latina:

“Quizá hasta les va a llegar una carta de la Congregación para la Doctrina (de la Fe) diciendo que dijeron tal o cual cosa… Pero no se preocupen. Expliquen lo que tengan que explicar, pero sigan adelante… Abran puertas, hagan algo ahí donde la vida clama. Prefiero una Iglesia que se equivoca por hacer algo que una que se enferma por quedarse encerrada …”

En cuanto a un acuerdo potencial entre la Fraternidad y Roma, finalizaré trayendo a colación la reciente y brutal opresión de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada bajo el papado de Francisco, y las implicaciones que esto puede tener sobre una Fraternidad regularizada. Presentaré las mismas reservas sobre la estructura canónica que el obispo Fellay dio al cardenal Castrillón Hoyos en el año 2001. Como recuerda el obispo Fellay:

Entonces dije estas cosas al Cardenal y luego él dijo, “Así que, esto es lo que Roma le propone: queremos una solución en la que podamos resolver el problema de los obispos, obispos que serían ordinarios, es decir, obispos verdaderos, quizás incluso con diócesis, sacerdotes y fieles.” Luego habló sobre un arreglo como el del Opus Dei, es decir una prelatura personal. El anticipó nuestra dificultad con que sea el Papa quien elija el obispo que encabezará esta prelatura personal, dado que este es el procedimiento habitual. Él dijo que los sacerdotes de la Fraternidad o los obispos de la Fraternidad debieran proponer tres nombres al Papa cada vez que necesiten otro obispo para la Tradición…

Uno de mis argumentos fue, “No confiamos en ustedes. Usted es muy amable en lo que dice, pero no confiamos en ustedes. No en usted personalmente, pero en Roma.” Le hice saber que las acciones de Roma contra la Fraternidad de San Pedro no ayudaban a mi confianza. Roma ha intentado aplastar a la Fraternidad de San Pedro. La Fraternidad declaró estar con el Papa, con Roma, aceptó el concilio, aceptó la nueva misa, etc. El Cardenal me explicó por qué tuvo que destituir al P. Bisig:

No tengo nada contra quien desea celebrar únicamente la vieja misa, pero el P. Bisig quería hacer un juramento contra la nueva misa. No puedo aceptar a quien desafía la ley general de la Iglesia por escrito.

De hecho, la historia es que durante una especie de reunión de reconciliación de la Fraternidad de San Pedro [el P.Bisig] intentó imponer sobre los sacerdotes de san Pedro la promesa de celebrar la nueva misa sólo una vez al año.

Había sido insistente con el Cardenal, con que yo no confiaba en Roma por lo que había sucedido con la Fraternidad de San Pedro. “Ustedes hacen promesas a la Fraternidad, pero mire lo que le hicieron a la de san Pedro,” le dije. Y siempre me daba respuestas similares: “Oh, no es lo mismo. ¡San Pedro está contra la nueva misa. Ustedes están en favor de la vieja!” ¿Debiéramos confiar en respuesta semejante? El Cardenal dice, “sí, pero…” Sí, pero…. ¿qué? ¡Nosotros somos una amenaza mayor que la de san Pedro! En otro momento dijo, “Bueno, la de san Pedro no se encontraba protegida.” ¡Pero el Cardenal había sido designado su protector! Es como un policía que dispara a un niño y luego dice, “Él no llevaba puesto chaleco antibalas.” ¡Pero el deber del policía es proteger al niño, no disparar contra él! Entonces, aquí está el cardenal Hoyos diciendo que no estaban protegidos. ¿Cómo puede esperar ser protegida la Fraternidad?

Chris Jackson

[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.]

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Edición en español de The Remnant, decano de la prensa católica en USA