[La Stampa] Continúa la saga de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada, la Congregación puesta bajo el control de un Comisario y cuyo caso no parece encontrar aún ni una explicación clara (en relación con las motivaciones de la medida) ni un atisbo de eventuales desenlaces, o sea la apertura de un nuevo Capítulo en el que los frailes puedan hacer sus elecciones.

Hace unos días hablamos de la presencia en Asís, en la Asamblea de los Obispos italianos, de Padre Fidencio Volpi, el Comisario.

Ahora nos llega la noticia de que el Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana, Mons. Galantino, habría enviado una carta a todos los obispos italianos, ordinarios en el gobierno de una diócesis, pidiéndoles que se pongan en contacto con el Comisario cuando reciban una petición de incardinación de parte de un religioso de los FFI que quisiera salirse de la Orden.

Una web que creemos cercana tanto al Comisario como a la nueva gestión de los FFI, representada por el secretario y portavoz, Padre Alfonso Bruno, explica así la situación, atribuyendo intenciones y perplejidades a terceros, en un sustancial “juicio de intenciones” que esclarece en parte el clima espiritual en el que parece desenvolverse la gestión del Comisario.

“Un grupo (25+25) de presbíteros y ex estudiantes de los Franciscanos de la Inmaculada desde hace meses busca acogida en algunas Diócesis. Esta petición está suscitando reservas y perplejidades en los pastores de las Iglesias locales porque parece no conforme al natural diseño de remodelar la propia vocación como sacerdote secular, sino una estratagema para sustraerse a la autoridad de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y del mismo Comisario Apostólico en una fase de verificación canónica, doctrinal, disciplinar y financiera. El objetivo final de la incardinación en Diócesis parece claro: es la constitución de una plataforma de lanzamiento, a lo mejor off shore como la de la Archidiócesis de Lipa en Filipinas o en diócesis de minoría católica como en Inglaterra, para reagrupar a clérigos ordinados in sacris y ex seminaristas FFI esperando un vuelco del actual gobierno de la Iglesia universal que sólo puede contar con espejismos mentales a los que no se sustraen polemistas como Antonio Socci y su reciente y aburridísimo libro ‘Non è Francesco’.”

Como ya se ha señalado en reiteradas ocasiones, tanto en este espacio como en otros, el nombramiento del Comisario de los Franciscanos de la Inmaculada se caracteriza tanto por la ambigüedad de sus motivaciones —en realidad nunca se ha dicho en base a cuáles causas la Congregación para los Religiosos tomó la decisión de la sanción, excepto una acusación de deriva “criptolefebvrista” — como por el grado de conflictividad interna que ha provocado, y la severidad de la reacción. Este último episodio es una confirmación ulterior.

Observando la cuestión desde el punto de vista laico y civil, no es fácil comprender por qué un religioso que no se sienta más en condiciones de continuar en una congregación tenga que estar casi obligado a quedarse, o a abandonar totalmente su camino espiritual, en vez de remodelar su vida en una diócesis, en un momento en el que las vocaciones, entre otras cosas, son escasas.

Marco Tosatti

[Traducido por María Teresa Moretti para Adelante la Fe]