En 1997 se publicó el magnífico libro titulado “Comunión en la mano” del autor argentino Monseñor Juan Rodolfo Laise,  Obispo de la diócesis de San Luis entre los años 1971 y 2001. Y hoy en nuestro blog ofrecemos un extracto de las principales ideas que se vierten, en pro de un mayor respeto y fervor debidos a Jesús Sacramentado. Aprendamos pues de este valiente Pastor, desde una teología clara y sencilla, a agradar a Cristo recibiéndolo con el mayor cariño posible.

Laise

¿Cuál es la mejor manera de recibir la Sagrada Comunión? Y sobre todo: ¿Cuál es la que más agradaría a Jesús?

Considerando las muchas apariciones Marianas, mensajes, y revelaciones en todo el mundo, vemos que los “Celestiales” nunca recomiendan la Sagrada Comunión en la mano, y sí enfatizan y exhortan a tomarla en la boca y de rodillas.


Generalmente se está mal informado en este tema. Es importante tener los conceptos claros, para saber discernir entre la verdad y los malentendidos, o maliciosos, que lamentablemente abundan mucho.

Uno de los mejores libros sobre este tema es: “Comunión en la mano”, escrito en 1997 por Monseñor Juan Rodolfo Laise, Obispo de San Luis, Argentina. Lo denominaremos abreviadamente – C.M.

Monseñor Juan Rodolfo Laise prohibió distribuir la Sagrada Comunión en la mano en toda su diócesis.

El Obispo de San Luis comenta en su libro, con respecto a esta forma de distribuir la Sagrada Comunión:

«Conociendo la historia de este rito, reintroducido clandestinamente, difundido en base a equívocos, y confirmado por medio de desobediencias inquebrantables… (al Santo Padre), imponiendo a lo largo de veintisiete años un uso al que el Papa no quería autorizar por considerarlo peligroso para el bien de la Iglesia, hasta que lograron finalmente que se extendiera por casi todo el mundo.» (C.M., página 133).

«El mismo Pablo VI ha tenido que lamentar públicamente: “Ciertas formas de actuación en diferentes partes de la Iglesia, que son motivo de no poca preocupación y dolor…”. Y prosigue el Papa: ” Nos referimos sobre todo a esa mentalidad según la cual muchos reciben con disgusto cuanto proceda de la autoridad eclesiástica, (…) en materia litúrgica hasta las mismas Conferencias Episcopales obran a veces por su cuenta más de lo justo. (…) Se hacen experimentos arbitrarios y se introducen ritos que repugnan abiertamente a las normas de la Iglesia.” ( En el discurso al Consilium ad exequendam Constitutionem de Sacra Liturgia, 14 de octubre de 1968, A.A.S., 1968, p.735.)» (C.M., p.119).

No respetan la legislación universal de la Iglesia, de comulgar en la boca. El Papa Pablo VI denuncia en su Instrucción “Memoriale Domini”, (abrev. MD), la introducción de la comunión en la mano sin autorización:

«… En algunas comunidades y lugares se ha practicado este rito, a pesar de no haberse pedido antes la Aprobación de la Sede Apostólica.» (MD, 1274 –num. Enchi. Vaticanum, tomo 3-) (Pág. 17, 19, C.M.)

«La introducción de este uso ha sido ilegal y abusiva» (C.M., p.55)

«En realidad el motivo de la Instrucción Memoriale Domine no fue instrumentalizar, (analizar), la adopción de la comunión en la mano, sino más bien el mantener su prohibición.» (C.M., página 136.)

En los primeros tiempos de la Iglesia comulgaban en la mano, «un evidente anacronismo: los antiguos no conocían otro modo.» (C.M.,p.69) «Pero la comunión en la boca es el modo que hubieran deseado tener.» (C.M.,p.68). «Las prescripciones de la Iglesia y los documentos de los Padres, manifiestan claramente la máxima reverencia, y suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía. Porque “nadie come aquella carne a no ser que previamente la haya adorado”, y al sumirla cada uno es amonestado: “…recíbela cuidando que nada de ella se pierda”: “Porque es el Cuerpo de Cristo”». (Memoriale Domine, 1275) (C.M., p.19).

¿Por qué la Iglesia prefirió la actual forma tradicional de comulgar en la boca?. El cambio del uso primitivo y sus razones.

1276.- Después de que la verdad del misterio eucarístico, su eficacia y la presencia de Cristo en el mismo, fueron escrutadas más profundamente, por urgirlo ya, la reverencia debida hacia este Santísimo Sacramento, y al sentido de la humildad con la que es preciso que sea recibido, se introdujo la costumbre de que el ministro pusiese por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que recibían la comunión.

Mons. Laise hace referencia al historiador Jungmanns: «Esta costumbre de entregar la Eucaristía en la mano traía consigo el peligro de abusos. … Más que el temor a los abusos, influyó sin duda, la creciente reverencia al sacramento a que se diese la sagrada forma directamente en la boca. Aunque existen noticias de épocas anteriores, testimonios ciertos de la abolición -la comunión en la mano- se dan sólo en el siglo IX.» (C.M., p.58)

Motivos para conservar la comunión en la boca.

1277.- Este modo de distribuir la santa Comunión, considerado el estado actual de la Iglesia en su conjunto, debe ser conservado, no solamente porque se apoya en un uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía. Ahora bien, este uso no quita nada a la dignidad de la persona, de los que se acercan a tan gran Sacramento y es propio de la preparación que se requiere para recibir el Cuerpo del Señor del modo más fructuoso posible…

1278.- Con esta manera, tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas, de modo que se evite todo peligro de profanar las sagradas Especies Eucarísticas, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado: “Pues lo que dejas caer, considéralo, como amputado de tus propios miembros.”». (Mem. Domine 1276-1278) (C.M., pp.21, 23).

El mismo Papa Pablo VI Prohibió la Comunión en la mano porque lo consideraba un cambio ofensivo, después de hacer una encuesta a todos los Obispos del mundo, que tuvo estos resultados: «De 2.136 votantes sólo el 26,6% votó a favor de comulgar en la mano…» (C.M., página 72.) Veamos el texto:

El Papa decide no permitir la Comunión en la mano.

1279.- “Un cambio en asunto de tanta importancia, que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, además de lo que toca a la disciplina, puede traer consigo peligros (…): una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del Altar, profanación del mismo Sacramento, y adulteración de la recta doctrina…”

1280.- (…) “Por las respuestas de los obispos, es evidente que la inmensa estima que no se debe cambiar la disciplina actual. Más aún, si se cambiara, este cambio sería ofensivo, tanto para la sensibilidad, como para la espiritualidad de estos mismos obispos, y de la mayoría de los fieles.”

1281.- “Así, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquéllos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir la Iglesia”, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos… Al Sumo Pontífice no le parece oportuno cambiar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión.” ( Instr. Mermoriale Domine 1280-1281.)

Esto es la síntesis, de la Instrucción Memoriale Domini (C.M., p.75) Comenta Monseñor Laise, la ratificación y vigencia como ley universal dentro de la Iglesia de comulgar en la boca, nuca en la mano.

Parte dispositiva:

“En consecuencia, la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente (con empeño, y con ardor), a la ley ya vigente otra vez confirmada, ( por votación realizada entre los Obispos, Pastores de la Iglesia), atendiendo tanto a la opinión de la mayor parte del Episcopado Católico, como a la forma que utiliza el rito actual (en la boca y de rodillas), de la sagrada liturgia, como tal bien común de la misma Iglesia.” (Memoriale Domine 1279-1281.) (Comunión en la Mano, páginas 23, 25, 27.)

El daño ya estaba hecho, la comunión en la mano se había difundido, a pesar de los intentos de Pablo VI por evitarlo. La Carta enviada por el Consilium todos a los obispos, junto con la ficha de votación decía: «En las regiones donde la nueva práctica de poner la partícula en la mano se ha introducido, parece cada vez más difícil si no imposible, impedirlo.» Pablo VI, en el apunte autógrafo al esquema de la Instrucción “Memoriale Domine”, dice: «Ha de tenerse presente que el uso o el abuso de distribuir la Sagrada Somunión (en la mano) está ya ampliamente difundido en algunos países y que los obispos (p. e. Cardenal Suenens), no cree posible reprimirlo.

También el Cardenal Gut, el Prefecto de la Congregación del Culto Divino que firmó la Instr. Memoriale Domine, en una entrevista publicada el 20 de julio de 1969, da testimonio de aquellos tiempos difíciles:

«Hasta el presente se había permitido a los obispos autorizar experiencias, pero con frecuencia se han franqueado los límites de esta autorización, y muchos sacerdotes han hecho simplemente lo que han querido. Lo que ha ocurrido algunas veces es que ellos se han impuesto. Estas iniciativas, tomadas sin autorización, con frecuencia no podían ser detenidas porque se habían expandido demasiado lejos. Con su gran bondad y prudencia, el Santo Padre ha cedido con frecuencia, y muchas veces lo ha hecho contra su voluntad.» (C.M., pp.78-79).

Así el Papa concedió la posibilidad del indulto (permiso), para las situaciones irregulares, que parecían sin retroceso posible, lo que obviamente no significa cambiar la comunión en la boca para recibirla en la mano:

Actitud ante las situaciones irregulares.

1282.- “Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el de poner la Santa Comunión en las manos, hubiera arraigado ya, la misma Sede Apostólica, con el fin de ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca por la situación actual, confía a estas mismas conferencias la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hubiere, con la condición, de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía, como también que se quiten con todo cuidado otros inconvenientes.” (MD.1282.)

Procedimiento para obtener el indulto

1283.- “En adelante, las Conferencias Episcopales, previo un prudente examen, tomarán oportunamente deliberaciones que deberán obtener en votación secreta dos tercios de los votos. Deliberaciones que luego han de ser presentadas a la Santa Sede, para su necesaria confirmación, remitiendo una exposición precisa de los motivos que han llevado a hacerlas. La Santa Sede ponderará cuidadosamente cada caso en particular, sin olvidar aquella conjunción que se da entre las varias Iglesias locales entre sí, o la de cada una con la Iglesia universal, para promover así el bien común, y la común edificación, y para el aumento de la fe y de la piedad, que brota del ejemplo mutuo.” (MD.1282.), (C.M., pp.27, 29).

¿Por qué el Papa concede el indulto si sabe las consecuencias?

Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. (Más bien evitar la desobediencia y apostasía generalizada, -ya predichas en La Salette, Fátima y otras apariciones ya aprobadas por la Iglesia. Nota del T.)

«No se concede un bien sino algo mucho más imperfecto, que lo anterior: que la ley general ya establecida, la comunión en la boca. Esta concesión se debe a la decisión prudencial de tolerar un uso peligroso para evitar un mal mayor. (La desobediencia -apostasía-, generalizada)» (C.M., p.126.)

«Es más, la solución deseada hubiera sido evitar toda concesión, pero se la adoptó temiendo una reacción violenta en algunas zonas y una desobediencia generalizada donde el uso ya estaba introducido.» (C.M., p.134.) Prohibir la Comunión en la mano, hubiera tenido la accesión de la mayoría absoluta, evitaría las consecuencias negativas, temidas a causa del uso de la comunión en la mano y tendría el apoyo de amplia parte del clero y de los fieles» (C.M., página 114).

Considerando todo esto el indulto (permiso a algunos países), fue aceptado pero «su concesión fue fruto de la política del “hecho consumado”» (C.M., pág. 137). Y el 2 de octubre de 1968 hubo una reunión de los secretarios de los dicasterios involucrados y la situación, con respecto a la comunión en la mano, es que:

«el uso está ya introducido y es difícil impedirlo, sin embargo parece preferible regularlo; no toca el dogma sino sólo la disciplina. Los peligros: coexistencia de dos modos de distribuir la comunión, debilitamiento del culto hacia la Eucaristía, peligro de profanaciones, ceder a una imposición venida de abajo.» (C.M., p.102).

Conclusión: «La Comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso, pero decidió otorgar permisos sólo donde el uso estaba ya arraigado, con el propósito de “ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia muy difícil, a causa de la situación actual.”» (C.M., pág. 118.)

La nueva práctica (Comunión en la mano), no ha sido querida por la Santa Sede, ni es parte de la reforma litúrgica posconciliar sino sólo ha sido permitida por la insistencia abusiva de algunas Conferencias Episcopales, (sobre todo de países protestantes); y sólo después de una introducción totalmente abusiva, a la cual no fue posible resistir, a pesar de la quejas y prohibiciones de Roma.» (C.M., p.135.)

Decir que “más de un tercio veía la posibilidad con buenos ojos…”, es desvirtuar la realidad histórica y el pensamiento de Pablo VI. La Instrucción Memoriale Domine (MD), dice: “A partir de las respuestas dadas, es evidente que la inmensa mayoría de los obispos estima que no se debe cambiar la disciplina actual” (Comunión en la boca y de rodillas.) Pero afirmar que… “la Instrucción Memoriale Domini estableció que, donde lo creyeran conveniente las Conferencias Episcopales, por más de dos tercios de votos de sus Obispos, se podía dejar a los fieles la libertad de recibir la comunión en la mano”, es faltar a la verdad.

Lo que la Instrucción Memoriale Domine estableció es que la ley que determinaba que la comunión debía darse solamente en la boca del fiel, continuaba vigente y sin cambios. Concedió, es cierto, un indulto, ( permiso), pero “no donde lo creyeran conveniente la Conferencias Episcopales”, sino donde el uso “hubiera arraigado ya”, poniendo serias condiciones. (MD 1282-1283). (C.M., pp.7374)

(…) hay varios malos eclesiásticos que dicen que comulgar de rodillas y en la boca está prohibido, cuando S.S. Juan Pablo II legisló al respecto en la Instrucción “Inaestimabile Donum”, punto 11, “… Por lo que se refiere al modo de acercarse a la comunión, ésta puede recibirse por los fieles, bien sea de rodillas, bien de pie…”

Para tener en cuenta

«”Se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con… la dignidad», etc. Aquí también hay que recordar las palabras del [MD 1273]: “mucho importa que la Eucaristía sea celebrada… del modo más digno posible”; este modo más digno posible es, según lo que se dice aquí, la comunión en la boca.

“Para que se guarde con diligencia…”. Notemos que la MD presenta aquí el tan citado texto de San Cirilo sólo para ilustrar el extremo cuidado que tenía la Iglesia primitiva aún con los más pequeños fragmentos del pan consagrado ( “…recíbela cuidando que nada de ella se pierda” ) y las cita entre otros testimonios que “manifiestan con abundancia la máxima reverencia y la suma prudencia tenidas para con la Sagrada Eucaristía”. Esto es más evidente aún en las palabras que siguen en el texto de San Cirilo: “Porque dime: si alguno te diese unas limaduras de oro ¿no las guardarías con toda diligencia procurando no perder nada de ellas? ¿No procurarás, pues, con mucha más diligencia que no se te caiga ninguna migaja de lo que es más precioso que el oro y las piedras preciosas?”).

Más aún, la instrucción lo cita afirmando claramente que este cuidado deseado por San Cirilo, se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta… “asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas… y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado”.

Al decir “Se aparte todo peligro de profanar…”, se refiere también a los sacrilegios materiales que se producirían con la caída de las formas o de los fragmentos. Los testimonios antiguos son múltiples, p. e.:

Tertuliano dice: “cuidamos escrupulosamente que algo del cáliz o del pan pueda caer a tierra.” (De corona, 3 PL2,99.) San Hipólito recomienda “cada uno esté atento… que ningún fragmento caiga y se pierda, porque es el Cuerpo de Cristo que debe ser comido por los fieles y no despreciado.” (Trad. Ap. 32.); San Efrén: “Comed este pan y no piséis sus migas… una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen.” (Serm. in hebd. s., 4, 4.) Orígenes: “Con qué precaución y veneración, cuando recibís el Cuerpo del Señor lo conserváis, de manera que no caiga nada o se pierda algo del don consagrado. Os consideraríais justamente culpables si cayese algo en tierra por negligencia vuestra.” (In Exod. Hom., hom. XIII, 3, Migne, PG 12, 391.) Pablo VI comenta así este último texto: “Consta que los fieles creían y con razón, que pecaban, como recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia.” ( Mysterium Fidei, 32.)

¿Qué debe entenderse aquí por fragmentos?

“No sólo las hostias que quedan y las partículas de hostia que se han desprendido de ellas y que conservan el aspecto exterior del pan deben ser conservadas o consumidas respetuosamente, a causa del respeto debido a la presencia eucarística de Cristo, sino que también para los otros fragmentos de hostia se debe observar lo prescrito sobre la purificación de la patena y el cáliz en la Normas Generales del Misal Romano…” ( Congregación para la Doctrina de la Fe, “De Particulis et fragmentis hostiarum reverenter conservandis vel sumendis”, 2 de mayo 1972).» ( C.M. pág. 66-68.)

«La comunión en la mano no nos acerca a las fuentes de la Iglesia primitiva sino al protestantismo y a desviaciones doctrinales actuales.» (C.M., p.128)

1277.- “La comunión en la mano no solo ha sido abandonada, fué prohibida expresamente: (“No se debe entregar la Eucaristía en manos de ningún laico, hombre o mujer, sino solamente en la boca”,

– Sínodo de Ruén, An. 878.) Testimonios similares se hallan en Reginon de Prüm. “De eccless. disciplinis”, I 199, VII, y el “Ordo Romanus”, (s. X-XI).). “Este modo de distribuir la Santa Comunión… debe ser conservado.” (Memoriale Domini 1277.)

Porque este gesto litúrgico, (Comunión en la boca y de rodillas): “significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía.” Nótese la fuerza de esta expresión usada después de decir que la Iglesia “atestigua a través del rito mismo la fe y la adoración dirigidas a Cristo.” (Mem. Domine 1273). Este significado de reverencia era tan notorio que reformadores protestantes (M. Bucero, anglicano), se esforzaron vivamente en cambiar el uso e introdujeron la comunión en la mano para que sus fieles no pensaran que Cristo estaba presente:

“No hay dudas de que el uso de no poner estos sacramentos en la mano de los fieles se debe a dos supersticiones: en primer lugar, el honor falso que pretenden tributar a este sacramento y en segundo lugar, la perversa arrogancia de los sacerdotes que presumen tener mayor santidad que el Pueblo de Cristo, a causa del crisma de la consagración.”

No cre en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Llama a la Hostia “símbolo”:

“Y dado que debe detestarse toda superstición del Anticristo Romano, y retomarse la simplicidad de Cristo, de los apóstoles y de las antiguas iglesias, quiero que se mande a los pastores y maestros del pueblo que cada uno enseñe que es supersticioso y malicioso pensar que las manos (…) son menos puras que sus bocas, o que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos, de tal manera que sería malo, o menos correcto -como en otro tiempo creía erradamente el pueblo sencillo-, que los laicos recibieran esos sacramentos en la mano.” (Afirma justamente lo contrario que Pablo VI, -Memoriale Domine 1280-, donde dice: “este cambio sería ofensivo”.)

Y prosigue: “Las buenas gentes serán fácilmente conducidas a recibir los “símbolos sagrados” en la mano, se mantendrá la uniformidad (…) Y si bien por un tiempo puede hacerse una concesión a aquéllos cuya fe es débil dándoles la libertad de recibir los sacramentos en la boca si lo desean, cuidadosamente instruidos pronto se pondrán en consonancia con el resto de la Iglesia y tomarán el Sacramento en la mano.” (Citado por D. Harrison, The First and Second Prayer Books of Edward VI. London, 1968, p.392. Cf. E.C. Whitaker, Martin Bucer and the book of Common Prayer, London, 1974.”) (C.M., páginas 61 y 62).

Monseñor Juan Rodolfo Laise, en su diócesis de San Luis, decidió no acogerse al indulto. En su territorio diocesano está prohibido comulgar en la mano: “la Carta pastoral por la cual se concede el indulto no da la facultad de aplicarlo a la Conferencia Episcopal, sino a cada obispo para su diócesis.” Además:

“Si éste no lo hace, queda vigente la ley universal que prohíbe la comunión en la mano. Por lo tanto, cuando en una diócesis no se adopta el indulto, no es el obispo quien prohíbe la comunión en la mano, sino el Papa.”» (C.M., p.97-98).

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".