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La gran paradoja de la «iglesia del amor»: miedo, miedo y miedo

Llevamos décadas (desde la clausura del concilio Vaticano II) escuchando la misma cantinela que ya se hace hasta cansina:

– A Dios se va solo por el amor y nunca por el temor

– La Iglesia debe desterrar todo mensaje de temor al infierno

– No manipulemos las conciencias hablando sobre el demonio

– No presionemos los corazones con un mensaje de miedo…etc

Y resulta que ESA misma “Iglesia” cuando ha llegado la pandemia, de forma paradójica y sorprendente, ha re-interpretado su mensaje dándole la vuelta de forma increíble y se ha convertido en la Iglesia del miedo. Veamos:

– Miedo a abrir los templos incluso cuando las leyes civiles lo permitían

– Miedo a recibir la comunión en la boca

– Miedo a tener agua bendita en los templos

– Miedo a recibir a los fieles en el confesonario a no ser que vayan (ambos) con traje de buzo

– Miedo, miedo y más miedo: mensaje tácito y expreso que ha llegado a la inmensa mayoría de los fieles durante este tiempo de pandemia

Sin embargo no parece importante lo que si debería serlo:

– Miedo a condenarse si morimos en pecado mortal

– Miedo a vivir en pecado mortal habiendo perdido toda conciencia moral de ello

– Temor (que es Don del Espíritu) a ofender a Dios que tanto nos ama

Es la Iglesia nueva: la Iglesia del MIEDO humano y no del SANTO TEMOR DE DIOS (que es el principio de la sabiduría como nos enseña la Biblia en Proverbios 1,7). Se tiene mayor miedo a un contagio vírico con una letalidad comprobada del 1% y se destierra del don del Temor de Dios que nos protege del peligro de una condena al infierno que dura el 100% de la eternidad y además es irreversible. Se nos recuerda que tomar la vacuna es un acto de amor pero a la vez no se nos advierte que el NO confesarse es un suicidio del alma. Pobre Iglesia…

Todo un signo: entramos en una Iglesia y en lugar de santiguarnos con agua bendita nos ponen el gel hidroalcohólico; nos dan multitud de avisos sanitarios sobre el covid pero nadie nos recuerda que hay que confesarse para poder comulgar. Nos piden que comulguemos en mano para evitar el contagio pero nadie advierte del peligro que supone esa práctica cuando las partículas del Cuerpo de Cristo caen al suelo o se quedan pegadas en las manos sudorosas…etc.

Palabrería modernista que es todo falacia: haciendo un símil con ese mensaje de “Iglesia en salida” que luego cierra sus puertas cuando llega el “lobo” del virus y deja sin atención espiritual a millones de fieles….ahora es Iglesia “del covid” que sustituye (y aniquila) el Santo Temor de Dios por el “humano terror al virus”.

Padre Ildefonso de Asís
Sacerdote tradicional sin complejos y con olor a pastor

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