En una extrevista concedida en exclusiva a Ad Vaticanum, monseñor Athanasius Schneider pide la integración gradual de la FSSPX en la Iglesia y una mayor aceptación de los fieles tradicionalistas
Hablando con nuestros entrevistadores el sábado por la mañana, el obispo auxiliar de Astaná criticó además la decisión de prohibir que la procesión de la peregrinación Summorum Pontificum accediera a la Basílica de San Pedro, cuestionó la validez teológica del encuentro interreligioso de Asís de 1986 y pidió la revisión de las reformas litúrgicas y de Amoris laetitia.
La entrevista tuvo lugar antes de que Su Excelencia celebrara misa pontifical en la Basílica de Santa María la Mayor, en la que el papa Francisco decidió ser sepultado. Reflexionando sobre el legado de dicho pontífice, monseñor Schneider afirmó que los católicos deben rezar por su alma. «Hay que rezar por él –dijo–; la misa de Santa María la Mayor la voy a ofrecer por su alma».
Su Excelencia declaró que el pontificado de Francisco había sido problemático, porque sus palabras y sus actos habían sembrado confusión en la doctrina. Añadió que aclarar esas cuestiones sería una obra de caridad para con el difunto pontífice.
«La primera y más importante misión de un papa es la que encomendó el Señor a San Pedro cuando le dijo que fortaleciera o confirmara a sus hermanos en la fe», señaló Schneider, y expresó además su deseo de que León XIV confirme a toda la Iglesia en la claridad de la verdad de Cristo.
Estas observaciones las hace el prelado en un momento de mucha tensión para la Misa Tradicional. La Secretaria de Estado prohibió que la peregrinación Ad Petri Sedem accediera a la Basílica de San Pedro, tras habérsele denegado la petición de celebrar la Misa allí.
Según monseñor Schneider, esta decisión le causó profunda tristeza, y más teniendo en cuenta la constante insistencia del Vaticano en la sinodalidad y la inclusión.
«Precisamente nos lo prohibieron a nosotros», en alusión a los católicos que reconocen al Papa, rezan por él y por los obispos y tienen una postura correcta hacia la Iglesia.
Durante la entrevista se planteó el tema de la Fraternidad, porque la FSSPX ha presentado recurso contra la decisión de la Santa Sede después de que decretaron su excomunión.
Monseñor Schneider alegó que es preciso evaluar la situación de la Fraternidad teniendo en cuenta la crisis de gran envergadura que atraviesa la Iglesia, a la que achacó la creciente confusión doctrinal, el caos litúrgico y la acomodación al dominante espíritu del mundo.
La insistencia de la FSSPX en que se corrija la reforma litúrgica y se recuperen la claridad doctrinal y la dignidad en el culto son una contribución importante, señaló.
«Sería muy provechoso para toda la Iglesia ir integrando poco a poco la labor de esos sacerdotes y fieles, la obra de monseñor Lefebvre, en la vida de la Iglesia», añadió, explicando que ya había propuesto medidas concretas a la Santa Sede y tenía la esperanza de que algún día llegaran a ponerse en efecto.
Desde hace bastante tiempo monseñor Athanasius Schneider mantiene una postura cada vez más a favor de la Fraternidad San Pío X. En 2015, el papa Francisco encomendó a Schneider la misión de visitar oficialmente los seminarios de la FSSPX. Después de las visitas, Su Excelencia declaró que no había razones de peso para impedir el reconocimiento canónico oficial de la Fraternidad, y que hay que aceptarla tal cual es, haciéndose con ello eco de una antigua petición de monseñor Lefebvre.
«Yo no veo ninguna razón de peso –dijo– para negar a los sacerdotes y fieles de la FSSPX el reconocimiento oficial, y mientras tanto hay que aceptarlos. Eso fue lo que pidió monseñor Lefebvre a la Santa Sede», agregó.
Expresó también Su Excelencia que el Concilio Vaticano II fue esencialmente pastoral, no una conditio sine qua non, y advirtió que de denegar el reconocimiento a la Fraternidad se corría el riesgo de imponer una carga mayor de las necesarias (cf. Hch. 15,28). Más adelante aclaró que no había afirmado que la situación de irregularidad fuera ideal, ni tampoco que apoyara todas las críticas de la FSSPX al Concilio, pero sí que la verdadera solución pastoral era el reconocimiento oficial.
En 2021, ante el debate sobre las restricciones a la Misa Tradicional, Schenider fue más directo. Calificó a monseñor Lefebvre con estas palabras: «Yo diría que fue un hombre de gran santidad, un hombre de Dios que hizo muchas cosas meritorias en momentos muy difíciles para la Iglesia, durante el Concilio y después». Sostiene que la FSSPX no estaba fuera de la Iglesia.
En las entrevistas y sesiones de preguntas concedidas en 2022, monseñor Schneider reiteró que la SSPX no es cismática. «Quien diga lo contrario –afirmó– tiene un concepto muy estrecho y legalista de la realidad de la Iglesia que pone la letra del derecho canónico por encima de la importancia, la importancia capital, de la plenitud de la fe católica y la liturgia tradicional».






























