MEDITACIÓN

Muerte

Meditación XII

Composición de lugar. Mírate moribunda en el lecho del dolor.

Petición. Muera oh Jesús mío, la muerte de los justos.

Punto primero. ¿Qué es morir, hija mía? Es abandonar padres, parientes, amigos, conocidos…por más amigos poderosos que tengas, en aquella hora terrible no te podrán ayudar… Morir es dejar de buen o mal grado todos los placeres… comodidades… pasatiempos… regalos… Es dar el último adiós a todo lo que se ama con lícito o ilícito amor… de todo nos despoja la muerte… riquezas… honores… aplausos… vanidades… hermosura…, todo lo caduco, hasta el mismo cuerpo viene a hundirse en la sepultura… ¡Y por causa tan vana…, oh alma mía; tan baladíes…, por naderías tan poco duraderas, he de exponerme a la condenación eterna! No…, Dios mío, no; quiero salvar mi alma ante todo, y no amar nada de este mundo sino en orden a la eternidad.

Punto segundo. Morirás, hija mía. ¡Qué nueva tan feliz y consoladora si eres buena! ¡Qué recuerdo tan triste y terrible si eres mala!… Morirás, sí, hija mía, es la única cosa cierta e inevitable… Que pienses o no pienses en ello…, que cuides o descuides de la salud de tu cuerpo, vendrá un día que se dirá de ti: Fulana ha muerto… Huye de los hospitales y lugares malsanos… busca los medios más exquisitos de conservar la vida… morirás, quiera que no… Tu hermosura… tu juventud, tus galas, las ocultara de la vista del mundo una fría losa…, siete palmos de tierra… Dios mío. Y por un placer de momento ¿he de expones mi eterna salvación? Por un aplauso… por una vanidad… por un capricho… que acaba en la sepultura ¿he de condenarme eternamente? ¡Qué locura! ¡qué insensatez! No, Dios mío, no; quiero salvar mi alma, cueste lo que cueste.

Tercer punto. ¿Cuándo morirás? Nada más cierto que la muerte…, nada más incierto que su hora… Puedes morir hoy…, antes de concluir este cuarto de hora de oración… Puedes morir en aquella ocasión, compañía, conversación o diversión peligrosa… ¡y cuántos han muerto! … ¿Qué sería de ti, hija mía, si entonces te llegase la muerte? …Ochenta mil almas pisarán hoy los umbrales de la eternidad. ¡Cuántas jóvenes como tú… que no piensan en la muerte como tú…que viven descuidadas de su salvación como tú… hoy, en este momento la muerte les corta el hilo de la vida, y toda la tela que urdieron de vanidades e ilusiones! ¡Qué cosa tan triste y espantosa ha de ser morir sin estar prevenido!

¿Cómo morirás? ¿Con los auxilios de la Religión, o sin ellos… de repente, o de larga y penosa enfermedad…, en gracia, o en pecado mortal? … Examina tu vida y lo comprenderás… El árbol cae a la parte que se inclina…; la muerte es el eco de la vida… ¿Quieres morir santamente?, empieza a vivir cristianamente… Mira, hija mía, que sólo una vez has de morir. Si ésta yerras, todo está perdido para ti y sin remedio… No seas necia, como tantas jóvenes vanas, y con tiempo prepárate para este lance, único importante de la vida.

¡Oh muerte, bueno es tu juicio! Todos los días me acordaré de ti, oh muerte, para engrandecer mi alma, y hollar con desprecio y con ánimo generoso riquezas, honores, placeres y pasatiempos del mundo. Quiero abandonar en vida todo lo que en la hora de la muerte puede atormentar mi corazón… ¡Oh Dios mío! graba en mi alma el deprecio de las cosas celestiales y eternas, para que viviendo vida cristiana, muera la muerte de los justos. Amén.

Padre nuestro y la Oración final.

Fruto. Besa tres veces la tierra diciendo: Polvo eres, y en polvo te convertirás. Al mirarte las manos o en el espejo repite hoy la misma jaculatoria: Polvo soy, y en polvo me he de convertir. Sólo lo que eternamente ha de durar merece mi aprecio y amor.

San Enrique de Ossó

Meditación

Meditaciones diarias de los misterios de nuestra Santa Fe y de la vida de Cristo Nuestro Señor y de los Santos.