RORATE CÆLI

Un regalo por nuestro 11º aniversario: “LA NUEVA RELIGION”, de Don Pietro Leone

RORATE CÆLI
Escrito por RORATE CÆLI

Ya habíamos publicado los fragmentos iniciales del documento “LA NUEVA RELIGIÓN” de don Pietro Leone. Ahora, en la fecha de nuestro 11º aniversario, DOMINGO RORATE, presentamos el texto completo de ese documento como regalo a nuestros lectores. ¡Gracias por apoyarnos y leernos todos estos años – y Feliz Domingo Rorate!

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El contenido de la fe es inmutable e infalible y, tal como enseña el concilio Vaticano I, sólo puede evolucionar a lo largo de los siglos en la claridad y la profundidad de su expresión. Durante los últimos años, sin embargo, hemos observado cómo se han insinuado dentro del Magisterio doctrinas que no constituyen ni una clarificación ni una comprensión más profunda de la fe, sino más bien doctrinas nuevas: de carácter herético, en verdad o tendientes a ello, y según las intenciones letales del modernismo.

Lo que deseamos preguntar ahora respecto de estas doctrinas es si ellas representan meras distorsiones o falsificaciones de artículos respectivos de la fe o si, junto con el nuevo rito de la misa, los nuevos ritos de los sacramentos, el nuevo Código de Derecho Canónico, el nuevo breviario, el nuevo catecismo, la nueva evangelización, la nueva moralidad y espiritualidad vividas y predicadas por el clero, la nueva y relajada disciplina de la Iglesia (tanto en las reglas de las órdenes religiosas como en la vestimenta del clero), constituyen todas en su conjunto una nueva religión.

En nuestra obra ‘Familia bajo ataque’, en la discusión sobre la nueva enseñanza matrimonial del Magisterio de la Iglesia, ofrecimos una respuesta para esta cuestión en términos de la gnosis. El objetivo de este ensayo es exponer esta respuesta en detalle. Este ensayo contiene las siguientes partes:

I La Gnosis al Principio de los Tiempos;

II La Gnosis en la Cábala Pervertida;

III La Gnosis como Nueva Religión.

Posdata sobre la Gnosis en el Mundo de Hoy.

Deseo agradecer a Francesca Romana por su amabilidad y sus esfuerzos incansables en traducir este ensayo.

I

LA GNOSIS AL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS

El gran teólogo argentino, don Julio Meinvielle, escribe: “a través de la historia humana no hay sino dos posturas fundamentales de pensamiento y de vida: una, la católica, que es la tradición recibida de Dios por Adán, Moisés y Jesucristo…y la otra la gnóstica y cabalística, que alimenta los errores de todos los pueblos en la gentilidad y en la apostasía del judaísmo primero y luego en la del cristianismo mismo.”

El primero de estos grandes sistemas de pensamiento y de vida es la fe católica (incluyendo su fase pre-cristiana), y el segundo es la gnosis. El primero es la única verdadera fe y verdadera religión. El segundo, en cuanto constituye un cuerpo coherente de doctrinas y está difundido, en cuanto a que bajo un análisis completo es ateo y su esencia es antagónica a la única verdadera religión, puede ser descrito como anti-religión, o como la anti-religión por excelencia.

¿Cómo definiríamos la gnosis? La palabra ‘gnosis’ proviene del griego y significa ‘conocimiento’. Como veremos más adelante, este conocimiento es entendido como una forma de conocimiento arcano dirigido hacia la auto-deificación del hombre.

La gnosis, el rival eterno de la fe católica, se manifestó por primera vez entre los hombres en el acontecimiento conocido como el pecado original. Procedamos a meditar sobre este acontecimiento primordial en el libro del Génesis.

La serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho, dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios ha mandado “No comáis de ningún árbol del jardín”?” Respondió la mujer a la Serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: “No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis”. Replicó la serpiente a la mujer: “De ninguna manera moriréis; pues bien sabe Dios que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”. Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comida y una delicia para los ojos, y que el árbol era apetecible para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió y dio también a su marido (que estaba) con ella, y él comió también. Efectivamente se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaba desnudos; por lo cual cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.’

El acontecimiento descrito aquí, el del pecado original, siempre ha sido entendido y enseñado por la Santa Madre Iglesia como un hecho real de la primera pareja humana, Adán y Eva. Fue un pecado de orgullo y desobediencia a Dios, causado por la seducción del demonio en forma de serpiente: una acción que al ser realizada por los representantes de toda la humanidad no sólo ocasionó un daño a ellos sino a toda la humanidad. Este acontecimiento constituye al mismo tiempo el paradigma de la gnosis.

Antes que nada, observamos que la gnosis se basa en la negación de la revelación divina, en negar la palabra de Dios, es decir, que la muerte es una consecuencia de comer el fruto prohibido. Por esta razón, se la puede describir como herética, incluso si no es herética en el sentido formal típico de negar un dogma de fe.

Procedamos a examinar el sistema de la gnosis a la luz de la fe católica: primero en su teología, luego en el conocimiento que dice ofrecer al hombre, y finalmente en su moralidad.

1) Teología gnóstica

La principal característica de la teología gnóstica es el monismo. La razón de ello es simple: si el hombre puede convertirse en Dios por sus propios esfuerzos, el hombre debe compartir la naturaleza de Dios: el hombre y Dios deben poseer una misma naturaleza, que difiere sólo en el grado y la perfección de esa naturaleza.

La teología gnóstica es monista; la teología católica, por el contrario, es dualista, al enseñar que el hombre y Dios poseen dos naturalezas diferentes: la naturaleza humana y la naturaleza divina. Estas dos naturalezas no se diferencian sólo o esencialmente por el grado de perfección, sino en su diversidad ontológica.

También observamos que la principal característica de la gnosis, el monismo, incluye otra característica –la inmanencia – dado que, si el hombre y Dios poseen una misma naturaleza, si no se diferencian en sus naturalezas, Dios debe ser inmanente al hombre.

En cambio, la filosofía y teología católicas enseñan que Dios es trascendente al hombre, y ciertamente a todo el universo: la filosofía enseña que Él está completamente por encima y más allá del universo: es absolutamente independiente de él; la teología enseña lo mismo sobre la base del dogma profesado en el Credo, que Dios es Creador y Juez del mundo: Él, quien creó el mundo a través de un acto de voluntad completamente libre y es Maestro y Juez a la vez, es necesariamente independiente de todo ello.

Otra característica de la teología gnóstica es la mutabilidad de Dios. Según la gnosis, el hombre se hace Dios, por lo tanto en algún sentido, el mismo Dios está en proceso de ser, lo cual significa que hay cierto movimiento y mutabilidad en Dios.

En contraposición, la filosofía y teología católicas enseñan que en Dios no hay ni mutabilidad, ni movimiento, ni cambio, dado que Dios es el Ser mismo, la totalidad del ser, acción pura en quien todo se actualiza.

Entonces, en conclusión, vemos tres errores en la teología gnóstica como ya ha sido expresada en el libro del Génesis, el monismo en oposición al dualismo: la inmanencia absoluta en oposición a la trascendencia; la mutabilidad en oposición a la inmutabilidad de Dios, acción pura.

En relación al segundo punto, observamos que la doctrina de la inmanencia absoluta de Dios no tiene sustento lógico. Se debe a que el concepto de Dios profundizado por la reflexión teológica es el concepto de un Ser necesariamente trascendente al mundo. Si negamos la trascendencia de Dios postulando que Él solo es inmanente al mundo, estaremos negando efectivamente Su propia existencia. Lo mismo sucede con los otros errores teológicos de la gnosis: el monismo entre Dios y el hombre y la mutabilidad de Dios.

2) Conocimiento gnóstico

Respecto al tipo de conocimiento con el que la gnosis dice deificar al hombre, podemos realizar las siguientes afirmaciones:

I) El conocimiento al que el pasaje del Génesis se refiere es de dos tipos: el primer tipo es el conocimiento de cómo ser deificado, el conocimiento de un medio para un fin: es decir el conocimiento de una práctica particular; el segundo tipo de conocimiento es el fin propuesto a Adán y Eva: es decir, el Conocimiento del Bien y del Mal;

II) El conocimiento es puramente natural (en ambos casos);

III) Está desconectado de la voluntad: no se dirige al ejercicio de la voluntad ni a acción ninguna;

IV) Es buscado por placer, placer sensual por sobre todo: ‘el árbol era bueno para comida y una delicia para los ojos, y que el árbol era apetecible para alcanzar sabiduría.’

V) Es arcano: no está disponible a todos, sino escondido, ciertamente escondido intencionalmente por Dios, dicen ellos, por razones incuestionables.

Comparemos este conocimiento ofrecido de parte del demonio a nuestros primeros padres, con el conocimiento de Dios ofrecido al hombre por la religión católica.

I) El conocimiento de Dios ofrecido al hombre por parte de la religión católica es también de dos tipos: el primer tipo es la propia fe, que es un medio para alcanzar el objetivo final del hombre que es el cielo; el segundo es la visión beatífica que constituye ese objetivo final. En ambos casos, el conocimiento de Dios es el conocimiento de la Santísima Trinidad, un conocimiento que es infinitamente superior al ofrecido a Adán y Eva.

II) Este conocimiento es un conocimiento sobrenatural: una iluminación del intelecto por medio de la Gracia y la Gloria, respectivamente; mientras que, como ya hemos dicho, el conocimiento ofrecido a Adán y Eva es de orden puramente natural;

III) Más aún, el conocimiento de Dios es dirigido al ejercicio de la voluntad en la caridad: realizar toda acción y dirigir la vida entera por amor a Dios durante este exilio terrenal, y al final descansar y deleitarse en Dios en el cielo;

IV) El placer no es la razón de la búsqueda del conocimiento, sino la consecuencia de haber actuado según este conocimiento llevando una vida virtuosa;

V) Finalmente, el conocimiento de Dios en esta vida, es decir la fe, no es arcano ni está escondido por Dios, sino revelado al hombre con el mandato de proclamarlo a todo el mundo.

Entonces, en conclusión, vemos que el conocimiento gnóstico no es más que una leve sombra, un sustituto engañoso, del verdadero conocimiento de Dios: su objeto no es la Santísima Trinidad, su forma no es sobrenatural; está apartado de las buenas obras, es buscado por placer, y falsamente presentado como el Verdadero Dios.

3) Moral gnóstica

Por último, examinemos la moral gnóstica tal como se la manifiesta en el pasaje del Génesis, en comparación con la teología moral católica.

I) Hemos definido la gnosis como un sistema de auto-deificación. Como tal, se encuentra en oposición al cristianismo que enseña que la deificación del hombre procede sólo de Dios;

II) El primer tipo de deificación consiste en la transformación del hombre en Dios perdiendo su identidad; el segundo tipo, en su participación en Dios pero manteniendo su identidad;

III) En el primer tipo, el hombre se hace Dios: sin Dios, en el lugar de Dios y a pesar de Dios (san Máximo el Confesor, en referencia al pecado original); en el segundo, el hombre es deificado al humillarse ante Dios;

IV) El primero se logra a través de esfuerzos naturales; el segundo a través de la gracia sobrenatural de Dios;

V) El primero es una forma de auto-determinación; el segundo es una determinación efectuada por Dios;

VI) El primero se origina en el conocimiento natural y, como todo conocimiento natural, es aprendido y dominado por el sujeto y absorbido en él; el segundo se origina en el conocimiento sobrenatural al cual el objeto debe sujetarse, sacrificando su intelecto ante la Verdad absoluta;

VII) Tal como hemos dicho, el tipo de conocimiento gnóstico está desconectado de las buenas obras; el tipo de conocimiento católico está dirigido esencialmente hacia ellas;

VIII) El primero está motivado por el placer; el segundo, por el amor;

IX) El primero es accesible sólo a una élite; el segundo, a todos los hombres.

En síntesis, el primero se caracteriza por el orgullo y el egoísmo; el segundo por la humildad y el sacrificio. En resumen, puede decirse que la gnosis es el egoísmo elevado al estatus de religión

La gnosis permite al hombre ser como Dios en un sentido, es decir, en el ejercicio de su libre albedrío para hacer todo lo que desea, pero al costo de la beatitud eterna. La fe católica, en cambio, permite al hombre ser como Dios en el ejercicio de su libre albedrío, en armonía con el orden establecido por Dios: el orden de la verdad y el bien objetivos, con el propósito de conocer y amar a Dios aquí en la tierra y luego en el paraíso.

En el jardín del Edén hay dos árboles: el árbol del conocimiento del Bien y del Mal, y el árbol de la Vida. Para comer del primero se necesita orgullo, para comer del segundo, sacrificio. El primero representa la gnosis, el eterno rival de la fe católica; el segundo representa la fe: dado que el segundo es el árbol de la cruz, cuyos frutos son gracias y bendiciones de Dios aquí en la tierra y alegrías eternas en el cielo. Sin embargo, es necesario pasar por el sufrimiento y el sacrificio para alcanzar la posesión de éstas, tomando la cruz y cargándola detrás de Nuestro Señor, a Él todo honor y toda gloria por siempre y para siempre. Amén.

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II

LA GNOSIS EN LA CÁBALA PERVERTIDA

Dijimos que la gnosis apareció por primera vez entre los hombres en el pecado original.

Sin embargo, antes de continuar, es deseable observar que se manifestó incluso antes, con la caída de los ángeles. Dado que la esencia de una cosa está determinada por su fin último, podemos identificar la esencia de la gnosis como un intento por parte de la criatura para deificarse a sí misma. Sin embargo, esto ya había ocurrido con la rebelión de los ángeles. Lucifer y otros ángeles querían hacerse dioses, es decir sin Dios: por sus propios esfuerzos y sin ayuda. La consecuencia fue su caída y su transformación de ángeles a demonios.

¿Quis ut Deus?‘ respondió san Miguel Arcángel, dado que nadie es como Dios, pero esa fue precisamente la propuesta de Lucifer: ser como Dios, y es la misma propuesta que hizo luego a Adán y Eva.

Entonces, la gnosis se retrotrae en esencia a los primeros momentos del universo, al primer acto libre de criaturas racionales. Desde allí fue evolucionando a través de los siglos asumiendo proporciones teológicas y morales cada vez más amplias. Tomó caminos diferentes según las religiones y naciones que visitaba: ya sea el hinduismo, el budismo, el judaísmo; ya sea en la nación persa, la egipcia, y así sucesivamente.

Nos concentraremos en la religión judía, considerando junto con don Julio Meinvielle, que es la forma de gnosis más influyente en el mundo moderno. 

Ahora bien, la gnosis judía es una perversión de la Cábala. Antes de su perversión, la Cábala constituía la tradición oral del Antiguo Testamento. La auténtica fe judía, que se convirtió en la fe católica con el advenimiento del Señor, tenía una doble tradición: una tradición escrita y una tradición oral, precisamente como la fe católica.

La tradición oral, es decir la Cábala primordial, enseñaba a los hombres las verdades fundamentales de la naturaleza y la gracia necesarias para la salvación; hablaba de la naturaleza de Dios y sus atributos, de espíritus puros y el universo invisible; incluso contenía enseñanzas sobre la Santísima Trinidad y la encarnación de Nuestro Señor antes de su venida a este mundo.

Sin embargo, esta tradición sublime y mística atravesó un proceso de perversión bajo la influencia de la gnosis egipcia. La gnosis egipcia data de hasta tres mil años antes de la venida del Señor y, por lo tanto hasta el principio de los tiempos. La perversión ocurrió durante el exilio de los judíos en Egipto en el siglo XIV antes de Cristo, y luego de manera aún más dañina, en Babilonia en el siglo VI después de Cristo.

Una parte de esta influencia consistía en prácticas de magia, y otra parte en doctrinas falsas. Las doctrinas falsas eran negaciones de la revelación divina tal como estaba contenida en la fe judía pre-cristiana y, como observamos en la primera sección, pueden ser consideradas como herejías sensu lato. Estos errores se insinuaban en la tradición oral judía y representaban una evolución de las principales doctrinas gnósticas.

Las doctrinas que deseamos examinar son dos:

     1) La transformación del hombre en Dios;

     2) El monismo entre Dios y el hombre.

Repararemos en estas dos doctrinas en sus diversas manifestaciones, primero a la luz de la fe y luego a la luz de la razón.

A.   La Transformación del Hombre en Dios

La doctrina de la transformación del hombre en Dios establece un proceso de evolución que incluye los siguientes elementos:

1) La Aparición de Dios, el Mundo, y el Hombre, de la Nada;

2) La Reencarnación; 

3) La Plenitud y Realización Gradual de Dios y el Hombre.

1) La Aparición de Dios, el Mundo, y el Hombre, de la Nada

La fe nos enseña que Dios existe eternamente y no tiene comienzo en el tiempo. Enseña también que el mundo y el hombre no surgieron por sí mismos, sino que Dios los creó y los hizo de la nada, ex nihilo: pero no desde la nada como sustancia preexistente, sino de la nada en el sentido de que de hecho no había sustancia preexistente.

Más aún, la razón nos enseña que nada puede surgir de la nada, dado que la nada, por definición, no existe.

2)  La Reencarnación

En la Carta a los Hebreos (9 27) leemos: ‘Y así como fue sentenciado a los hombres morir una sola vez, después de lo cual viene el juicio’. La fe también nos enseña que el alma humana es capaz de un desarrollo positivo, pero no por medio de repetidas encarnaciones sino por el trabajo de la perfección moral y la santificación. 

La razón nos enseña que la reencarnación es imposible dado que cada alma humana es el principio de su propio cuerpo humano: el alma humana no puede formar un cuerpo no humano, y no puede formar un cuerpo que no sea el propio.

3) La Plenitud y Realización Gradual de Dios y el Hombre

La fe enseña que Dios es inmutable y no cambia. Santiago escribe (1 16-17): ‘No os engañéis, hermanos míos carísimos: De lo alto es todo bien que recibimos y todo don perfecto, descendiendo del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación.’

Además, como mencionamos antes, la razón nos dice que por definición Dios es trascendente e inmutable. Si algo cambia en el hombre, no es Dios.  

Agregamos una última crítica lógica, válida para estas tres doctrinas evolucionistas, a decir: lo mayor no puede derivar de lo menor: la sustancia no puede proceder de la nada; Dios no puede proceder del hombre; el alma no puede purificarse por sí misma en el curso de vidas sucesivas.

B.  Monismo

El monismo entre Dios y el hombre se orienta en dirección a tres tipos diferentes de monismo:

1) Un monismo ontológico ente Dios y el universo, donde el universo es considerado en cierto sentido como divino: una doctrina panteísta;

2) Un monismo moral donde el bien y el mal son considerados partes integrales de una realidad más amplia que no permite un principio de distinción entre ellos. Este monismo moral es considerado en su análisis final como el mismo Dios;

3) Un monismo lógico en el que incluso lo verdadero y lo falso se reconcilian entre sí.    

1) Monismo entre Dios y el universo (Panteísmo).

Respondemos a este error tal como hemos respondido al error del monismo ente Dios y el hombre. La fe enseña que Dios es el Creador: Credo in unum Deum, creatorem coeli et terrae. Por lo tanto Dios es enteramente independiente del universo que Él creó con un acto de libre voluntad. No emanó de Él según Su naturaleza; no cobró existencia necesariamente.

Además, la razón nos enseña que el concepto de Dios es un concepto del Ser esencialmente trascendental.

2) Monismo Moral   

El monismo moral es concebido como la teoría de que el bien y el mal son una sola cosa y que el mal existe en Dios.  

La fe enseña en cambio que el bien y el mal son principios distintos y opuestos entre sí; que al adherirse al bien el hombre se salva, y al adherirse al mal se condena.

La fe también enseña que Dios es infinitamente bueno, el Padre de las Luces que, citando otra vez a Santiago (1 13): ‘no pudiendo ser tentado al mal, no tienta Él tampoco a nadie’.

Siguiendo la doctrina de santo Tomás, la razón enseña que el bien y el mal no forman una única entidad, en cuanto a que el Bien es el mismo Ser, y el Mal es la privación del Bien: que es la privación de un bien correspondiente. El mal no está en Dios, en cuanto a que Dios es infinitamente y necesariamente bueno. Como hemos dicho de las otras perfecciones de Dios, también podemos decir acerca de Su bondad: si Él no es bueno, entonces Él no es Dios.

3)  Monismo Lógico

El monismo lógico afirma que lo verdadero y lo falso también constituyen una única realidad. La gnosis sostiene esto, por ejemplo, en su sincretismo, diciendo que todas las religiones y filosofías son iguales.

La fe nos enseña en cambio que la Verdad y la Falsedad son opuestas, y el Señor dice (Mt 5 37): ‘Diréis: Sí, sí; No, no. Todo lo que excede a esto, viene del Maligno’.

La razón afirma que la falsedad es una negación de la verdad. Como dice Aristóteles, es imposible que una misma cosa sea verdadera y falsa al mismo tiempo y de la misma manera. Este es el principio de no contradicción, uno de los primeros principios del pensamiento y la metafísica. Si renunciamos a estos principios iniciales, renunciamos a la racionalidad misma y a la posibilidad de comprender y explicar cualquier cosa.

Don Julio Meinvielle afirma que lo absurdo del monismo lógico – que la Verdad y la Falsedad forman una única realidad – es consecuencia de la absurda teoría gnóstica de que el mundo, el hombre y Dios emergen de la nada.

Nosotros, en cambio, diríamos que se corresponde con todos los absurdos enseñados por la gnosis: el surgimiento de la nada, la reencarnación, la evolución de Dios dentro del mundo, el panteísmo, la llamada reconciliación entre el bien y el mal. En un último análisis, el monismo lógico es el resultado de la teoría fundamental de la gnosis: que el hombre puede hacerse Dios. La irracionalidad de esta teoría surge de la rebelión de la voluntad contra la Verdad. De hecho, esta tesis no es más que la expresión última de dicha rebelión.

***

III

LA GNOSIS COMO NUEVA RELIGIÓN

Si en verdad nos estamos enfrentando cara a cara con una nueva religión, la pregunta siguiente debiera ser ¿cuál es su naturaleza? Antes de examinarla bajo la luz turbia de la gnosis, debemos preguntarnos si es una nueva forma de protestantismo, humanismo o ateísmo. Ciertamente la fe católica tal como se presenta hoy día contiene ciertas similitudes con cada uno de estos sistemas. Pero creemos que esta similitud no se basa en principios propios de cada uno de estos sistemas, sino en un principio que todos estos sistemas comparten, a decir, el subjetivismo.

Desde la perspectiva de algunos eruditos modernos tales como Romano Amerio y Paul Hacker, el subjetivismo es de hecho el principio esencial de la teología de Martín Lutero, así como también lo es del humanismo (anticristiano) y el ateísmo – bajo la forma de antropocentrismo. Y además debemos mencionar, que el principio del subjetivismo está marcado más claramente en la gnosis que en esos tres sistemas: porque tal como hemos dicho, la gnosis no es otra cosa que el egoísmo elevado al estatus de religión.

Ahora, para que la nueva religión califique como un tipo de gnosis, no solo debe estar caracterizada por el subjetivismo, sino que debe compartir también un número suficiente de características de los sistemas mencionados arriba. Observando de cerca a la nueva religión, podemos ver que las características que comparte con la gnosis son, en primer lugar, el principio esencial de los tres sistemas anteriores, es decir, la auto-deificación del hombre; luego la importancia central dada al conocimiento y la sensualidad; al triple monismo; y finalmente a la teoría de evolución.

Antes de intentar demostrar esto en detalle, hacemos una breve observación histórica, y es que la Cábala pervertida atraviesa un cambio en el período posterior al nacimiento del cristianismo y luego en la Edad Media, culminando en el trabajo de Mosè de Leon. Se filtra en el mundo cristiano con Ramon Lull, el abad Joaquín di Fiore y Pico della Mirandola; y en el mundo moderno con Leibniz, Spinoza, Fichte, Schelling, Hegel, y en por último el apóstata jesuita, Teilhard de Chardin. 

1)  La Auto-deificación del Hombre 

Esta teoría se manifiesta en la nueva religión por ejemplo en la declaración de que el hombre es ‘la única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo’ (Gaudium et Spes, una afirmación que el cardenal Schoenborn describe como clave para comprender el Nuevo Catecismo del cual él es editor a cargo); y que el hombre (al menos en el matrimonio) debe ser amado con ‘donación personal y total’ (Familiaris Consortio). Debemos remarcar que la auto-deificación en cuestión ya no es un proceso a emprender sino algo ya conseguido.

La auto-deificación del hombre en su extensión más amplia puede ser descrita como idolatría antropocéntrica, o como una preocupación obsesiva por el bienestar del hombre, su placer y sus sensibilidades. Constituye un humanismo nuevo y asfixiante, en el que Dios es desechado y el hombre ocupa Su lugar. Ciertamente, este nuevo humanismo está alcanzando el estatus de dogma genuino en boca del clero e incluso de la jerarquía; se expresa en los abusos litúrgicos en los que se celebran los misterios sagrados (en palabras del papa Benedicto XVI) ‘como si Dios no existiera’.

2)    Sabiduría

El tipo de sabiduría ofrecida por la Iglesia contemporánea, que rememora la gnosis, es el conocimiento de Dios a través de la experiencia. La experiencia puede darse bajo la forma de encuentro espiritual con Nuestro Señor Jesucristo, como en el Movimiento Carismático derivado de la entusiasta tradición protestante. Alternativamente, puede tomar la forma de encuentro sacramental con ‘El Señor Resucitado’ considerado la esencia misma de la santa misa.

Una diferencia entre este tipo de conocimiento y el conocimiento gnóstico tradicional es que su carácter ya no es esotérico.

Un aspecto importante de este conocimiento de Dios es el placer, o la alegría, rememorando la naturaleza placentera del conocimiento gnóstico. De hecho, el Movimiento Carismático y la Iglesia moderna en general (bajo la influencia de este movimiento) ponen un énfasis considerable en la alegría. Ciertamente ven la vida cristiana bajo esta perspectiva y encuentran difícil soportar o incluso comprenderla en la ausencia de alegría.

Esta alegría espiritual está expresada en las manifestaciones más festivas de la música moderna en la Iglesia, cargada con contenido emocional, volumen y melodías conmovedoras, en fuerte contraste con la solemnidad y sobriedad del canto gregoriano y el canto de los antiguos ritos orientales y con la profundidad del canto gregoriano en su alegría espiritual, el orden y la armonía que infunde en los sufrimientos del corazón humano y su nostalgia inefable por la patria celestial.

3)   Sensualidad       

Volvamos a la frase del Génesis: ‘el árbol era bueno para comida y una delicia para los ojos, y el árbol era apetecible para alcanzar la sabiduría’. La frase describe los primeros movimientos de concupiscencia por parte de Eva, y no se refiere solo al placer del conocimiento sino también, y en mayor medida, al placer sensual. A su vez, este encuentro primordial entre la mujer y el demonio se entiende tradicionalmente como símbolo de la impureza al cual el encuentro conducirá. De hecho, la sensualidad y la impureza se convertirán en las características típicas de la gnosis en el milenio posterior.

Ya hemos observado en nuestro libro ‘La Familia bajo ataque’, un cambio contemporáneo en la doctrina central de la Iglesia sobre el amor: del amor sobrenatural de la caridad al amor natural de los sentidos – el afecto, la alegría, el sentimentalismo, y los sentimientos. Respecto a la ética matrimonial en particular, hemos intentado explicar – en la edición más reciente del libro (en alemán) – cómo el Magisterio de la Iglesia presenta ahora la esencia del matrimonio como ‘absolutismo del amor sensual’.

En los Sínodos de Obispos sobre la Familia, miembros significativos de la jerarquía se mostraron complacidos de consentir a la cohabitación extramarital y las uniones antinaturales. En la subsecuente  encíclica papal, Amoris Laetitia, observamos incluso en su título, una preocupación con la alegría, y en el cuerpo del texto (§298 con la nota al pie 329), una movida para relajar la prohibición y condenación absoluta del adulterio por parte de Nuestro Señor, en favor del amor sensual. Enseguida, tras los pasos de este documento, se repartieron en Polonia, durante la ‘Jornada Mundial de la Juventud’, folletos del Consejo Pontificio para la Familia repletos de obscenidad y satanismo. En conclusión, el espíritu de la sensualidad ha entrado en la mente del clero moderno, evocando los peores excesos del catarismo.

4)   El Triple Monismo

  1. Monismo Ontológico

El monismo ontológico en cuestión, es la teoría de que Dios y el hombre comparten la misma naturaleza. Esta teoría, como demostramos arriba, consiste en la auto-deificación del hombre por su propio esfuerzo. Esta forma de monismo se observa en la Iglesia de hoy día, en el silenciamiento de la doctrina de la gracia, que es el único medio de unir el mundo natural con el sobrenatural. La gracia ya no se menciona, y en su lugar se centra la atención en un amor vago e indefinido como llave para entrar al cielo.

Un ejemplo concreto es la idea de que Nuestro Señor Jesucristo se unió a cada hombre mediante Su encarnación, comprendida como acto de redención. Otro ejemplo es la idea de que hay medios de santificación fuera de la santa Iglesia católica romana.

       b)   Monismo Moral

El monismo moral en la Iglesia de hoy consiste en la postura de que cualquier acción es moralmente buena. La postura se manifiesta en silenciar el concepto de pecado (especialmente el pecado mortal) y del infierno. Ya no se les enseña a los fieles que vayan a confesarse, especialmente después de caer en pecado mortal, ni de abstenerse de recibir la sagrada comunión en dicho estado. Un pecado usualmente ignorado es el de impureza [1]. Esto se corresponde con la predilección del gnosticismo por la sensualidad y el libertinaje.

La misma postura (de que cada acción es moralmente buena) se manifiesta en otra postura relacionada: que todos los hombres se salvarán, debido a que Dios es ‘amor’ o infinitamente misericordioso (al punto de excluir Su infinita Santidad y Justicia).

       c)  Monismo Lógico

El monismo lógico afirma que la Verdad y la Falsedad coexisten. Suponiendo que las doctrinas tradicionales son verdaderas y las modernistas falsas, vemos cómo rige el monismo lógico en el seno de la santa Iglesia católica de hoy: un sacerdote profesa doctrinas tales como el infierno, el limbo, el purgatorio, mientras que otro las niega; o como vimos en el Sínodo de Obispos sobre la Familia, un obispo sostiene las doctrinas católicas sobre el matrimonio, el adulterio, el divorcio y la sagrada comunión, mientras que otro las niega.

El monismo lógico no rige solo en la Iglesia de hoy, sino que es la posición oficial de la jerarquía contemporánea que considera ambas visiones como válidas y ambas como católicas. Algunos miembros de la jerarquía intentan ciertamente armonizar las visiones tomando a una como ‘continuación’ de la otra, pero por supuesto que las posiciones son en verdad mutuamente excluyentes, por eso es imposible atestiguar que la Verdad se convierte en Falsedad, sin importar cuánto haya que esperar.

El monismo lógico supone el desprecio de la verdad objetiva. En el caso de la fe, este desprecio es el desprecio común de hoy día por la verdad sobrenatural e inmutable que es el dogma.

En relación al dogma, podemos responder lo siguiente:

i) Hay una realidad objetiva;

ii) Dios es esa realidad objetiva, en sentido absoluto y definitivo;

iii) La fe es el conocimiento de dicha realidad;

iv) La fe no da un conocimiento perfecto de Dios, dado que solo Dios puede tener un conocimiento perfecto de Sí Mismo;

v) Sin embargo, la fe da cierto conocimiento de Dios: en verdad más cierto que la evidencia de los sentidos;

vi) La Iglesia tiene el mandato divino de enseñar esta realidad, estas realidades, estas verdades, para la salvación del hombre: para la salvación de cada hombre en la tierra;

vii) El ejercicio de este mandato goza de infalibilidad;

viii) Por lo tanto, las verdades que la Iglesia enseña de esta manera son infalibles y son conocidas como ‘dogmas’. Quien niega un dogma se pone fuera de la Iglesia y ya no es considerado católico.

5)   Evolución        

La teoría gnóstica de evolución se manifiesta en la Iglesia de hoy con la postura de que las verdades de la fe cambian con el tiempo. Un ejemplo es la idea de que en el pasado la Iglesia era el arca única de salvación pero que ya no lo es [2]. La mayor parte de la jerarquía y del clero, si no afirman que las doctrinas tradicionales y las modernas de alguna manera coexisten, parecen creer que las verdades de la fe son mutables, o al menos actúan y predican como si este fuera el caso [3].

Notamos que esta postura solo es sostenible si la ‘verdad’ se considera a la par con la teoría científica: como un intento de expresar más claramente una realidad elusiva; pero que si se la considera en su sentido normal y objetivo, la postura resulta claramente absurda. 

                                                                        *                                         

Notamos que los elementos gnósticos de la auto-deificación del hombre, el triple monismo, y la teoría de que la verdad evoluciona con el tiempo, pueden ser encontrados en el ecumenismo falso o no católico. Recordemos que el ecumenismo tiene dos sentidos: uno católico y uno no católico. El sentido católico es la iniciativa de convertir a todos a la única fe. El sentido no católico es la iniciativa de promover un bien espiritual o moral, típicamente vago e indefinido, a través de encuentros entre católicos y miembros de otras confesiones cristianas u otras religiones. Este es un intento sincretista, y como tal, típico de la gnosis, como hemos mencionado antes.

El ecumenismo no católico busca la unión de los participantes sobre la base de lo que tienen en común. Por esta razón deja a un lado la gracia, la moral católica, y la verdad católica en su integridad. Sin embargo, al deshacerse de la gracia, favorece el monismo ontológico (panteísmo); al deshacerse de la moral, favorece el monismo moral (la teoría de que el bien y el mal pueden coexistir); y al deshacerse de la verdad, favorece el monismo lógico (la teoría de que la verdad y la falsedad pueden coexistir). Es más, en su ejercicio del ‘Diálogo’, entendido como una búsqueda interminable de la verdad (carente del principio Iam satis est, como observa Romano Amerio), expresa la postura de que la verdad puede cambiar con el tiempo. Por último, al no poner al único Dios verdadero en el centro del encuentro y del mundo, pone necesariamente en él al hombre.

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Concluimos que ‘La Nueva Religión’ con la que nos enfrentamos hoy en día tiene suficientes características de la gnosis como para ser llamada ‘gnóstica’. Más precisamente, puede ser denominada ‘neo-gnosticismo’, dado que el gnosticismo es el nombre dado a esa mezcla de doctrinas católicas y no católicas, doctrinas gnósticas que la fe de la Iglesia primitiva fue adoptando hasta que fue salvada por los santos y doctores de la Iglesia, y lo que vemos hoy día es simplemente una nueva forma de dicho fenómeno.

Volvamos a nuestras reflexiones iniciales. Hay dos maneras en las que el hombre puede intentar deificarse a sí mismo: por medio de la fe católica o por medio de la gnosis.  

La fe católica enseña que el hombre es divinizado en su vida a través de Nuestro Señor Jesucristo, es decir, la gracia y los sacramentos, especialmente el bautismo y la santa eucaristía; no en virtud de prácticas mágicas sino por una vida buena; no en tomar sino en dar; no en buscarse a sí mismo sino buscando a Dios; no por orgullo sino por humildad; no por agrandarse sino por olvidarse de sí; no por evolucionar sino por el progreso moral; no por el árbol del conocimiento del bien y del mal: un conocimiento falso, irracional y fantasmagórico, sino por el árbol de la vida. 

El árbol de la vida es la cruz y su prolongación en la santa misa. Este es el árbol que nos protege del calor de este mundo cruel con su dulce y pacífica sombra; que nos nutrirá con frutos sublimes en la eterna bienaventuranza del cielo: si tomamos nuestra cruz y seguimos a Nuestro Señor, como Él nos enseña: compartiendo Sus sufrimientos en esta tierra para compartir Su Gloria en el cielo. Amén.

Laudetur Jesus Christus. In Aeternum. Amen.

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Postdata

LA GNOSIS EN EL MUNDO DE HOY

En la siguiente sección examinaremos la gnosis en el mundo contemporáneo, tal como florece fuera de la Iglesia, primero en el ateísmo y luego en las sectas esotéricas.

1.   Ateísmo

En el ateísmo aparece de tres maneras:

a) por cuanto que el ateísmo y su doctrina de la evolución sostienen que el hombre ha surgido de algo menos que sí mismo o incluso de la nada;

b) por cuanto que el ateísmo con la misma doctrina suponen que este principio del cual el hombre procede y en el cual luego se disuelve es al mismo tiempo una realidad superior;

c) por cuanto que el ateísmo, al negar a Dios, deifica efectivamente al hombre.

Este tipo de gnosis, que es el ateísmo positivo, se nutre de la filosofía moderna, comenzando con el antropocentrismo de Descartes y continuando con los variados sistemas modernos del materialismo e idealismo. Se nutre igualmente del budismo, un sistema ateo que sostiene que el hombre procede de la nada y que luego se disuelve en la nada, vista al mismo tiempo como una realidad superior (‘Nirvana’).

2.  Las Sectas Esotéricas

El segundo tipo de gnosis fuera de la Iglesia se encuentra en las sectas esotéricas: el satanismo, la masonería, la teosofía, antroposofía, y el llamado movimiento ‘Nueva Era’, deben ser considerados herederos legítimos de la gnosis.

a) Satanismo

El satanismo enseña doctrinas ya manifestadas en la gnosis antigua: el politeísmo y en particular la existencia de dos dioses: uno bueno y uno malo; la creación del mundo por un demiurgo; su identificación con el dios malo. Con el correr de los siglos el Dios del Viejo Testamento llegó a ser identificado con este dios malo que quiere el sufrimiento del hombre, mientras que Satanás fue presentado como el dios bueno que quiere liberar al hombre y hacerlo feliz. El principio moral del satanismo es: fac quod vis: haz lo que quieras.  

El satanismo ejerce una importante influencia en las demás sectas mencionadas arriba, sobre las cuales diremos algunas palabras.

b) Masonería  

La masonería es una sociedad secreta que profesa un humanismo racionalista y típicamente ateo. En su libro La masonería en sus documentos secretos Léon de Poncins escribe: ‘En cierto sentido, el gran secreto es la eminente soberanía del hombre. En su afirmación de la supremacía del hombre frente a la Revelación…la masonería sostiene que el hombre es un posible Dios. Una vez que lo organizamos socialmente, internacionalmente, y universalmente, se reirá frente al rostro del Dios de nuestras leyendas y pesadillas, que es su perseguidor. Será el hombre liberándose de lo Divino.’

El objetivo central de la masonería es el establecimiento de un orden mundial político-religioso de inspiración humanista, a través de la destrucción del estado (especialmente el estado monárquico) y de la Iglesia.

Apunta a dicho objetivo incitando revoluciones, como la revolución rusa; atacando a la sociedad y la familia inter alia por medio del divorcio y programas educativos inmorales [4] incluyendo el de ‘género’; y promoviendo el ateísmo, ya sea explícita o implícitamente detrás de un velo de panteísmo y politeísmo.

Lo hace infiltrando sus propios miembros dentro de la Iglesia y ejerciendo presión sobre Ella por dentro y por fuera para que colapse doctrinal, litúrgica [5], y moralmente.

El racionalismo y el ateísmo masónico forman la base de su particular antagonismo con la Iglesia católica debido a que ésta enseña sobre lo sobrenatural, las verdades objetivas en forma de dogma y revelación divina; y debido a su intento de vivir y enseñar a otros a vivir de acuerdo a tales verdades.

La masonería practica el satanismo de tres maneras particulares: con sus rituales pervertidos que incluyen sacrilegio y sacrificio humano; con su objetivo de destruir la Iglesia católica; y con su propósito oculto y definitivo de adorar al hombre en lugar de Dios [6].

El principio personal supremo de la masonería es el ‘Gran Arquitecto’ entendido de diversas maneras, por la fluidez doctrinal que lo caracteriza, ya sea como Dios, Hombre, o Demonio.

Desde su nacimiento en el siglo XVIII, la masonería ha sido uno de los enemigos más poderosos de la Iglesia católica y de sus propósitos, que son la gloria de Dios y la salvación de las almas, y ha sido objeto de al menos 14 condenaciones oficiales por parte de los Romanos Pontífices y el Santo Oficio.

En cambio, el concilio Vaticano II representa un punto de inflexión en la posición oficial de la Iglesia contra ella. Según el abad Daniel Leroux en su libro ‘Pietro mi ami tu?’ (Edizioni Gotica p.92): ‘A través del cardenal Bea, los masones obtuvieron el decreto de la libertad religiosa y aplaudieron la victoria del falso ecumenismo y la colegialidad.’ El mismo autor cita los discursos de bienvenida en el Vaticano por parte de Juan Pablo II a los masones del ‘Trilateral’ y la secta judía ‘B’nai B’rith’ que apelan a principios humanistas compartidos supuestamente por ambas partes; él muestra cómo el nuevo Código de Derecho Canónico (1983) ya no excomulga a los miembros de la masonería, y de hecho ni siquiera los menciona [7].  

c) Teosofía

La teosofía, elaborada por Mme. Blavatska, afirma que el mal es uno de los principios que sostienen al mundo, una necesidad para la evolución y el progreso. El espíritu del mal, llamado ‘Lucifer’, es la energía activa del universo, una ley que reconcilia los opuestos y produce la armonía final. Desde su visión, esta ley libera al hombre de la falsedad (refiriéndose claramente a la fe católica) y obtiene su propia redención.

d) Antroposofía

Por otro lado, la antroposofía de Rudolf Steiner identifica al espíritu universal que armoniza los opuestos con el ‘Espíritu de Cristo’, una doctrina adoptada subsecuentemente por el jesuita apóstata Teilhard de Chardin. Esta armonía de los opuestos incluye la unión sincretista de todas las religiones y filosofías. La antroposofía también enseña la reencarnación y el conocimiento extrasensorial del universo.

En estos dos sistemas (c y d) se proponen nuevamente varios elementos gnósticos; en el segundo sistema se fusionan con el cristianismo.  Respecto a estas dos teorías, basta decir que los opuestos, si están en contradicción (como en el caso de la verdad y la falsedad, el bien y el mal) son irreconciliables debido a su propia naturaleza; y por lo tanto es absurdo hablar de ‘reconciliarlos’. Es más, el ‘Espíritu de Cristo’ concebido como divinidad inmanente al mundo, tampoco tiene sentido, dado que como explicamos antes, por definición, Dios trasciende al mundo completamente.

d) Nueva Era      

El sistema ‘Nueva Era’ puede ser descrito como ‘gnosis contemporánea’. Se deriva principalmente de la teosofía, pero también contiene elementos de la antroposofía y de otras doctrinas gnósticas. Afirma inaugurar una nueva era para el mundo y ofrecer al hombre el único camino posible de salvación. Es presentado como científico y místico al mismo tiempo. Como sistema científico adopta el eslogan: ‘Piensa globalmente’ que significa mirar al mundo de manera holística como parte de un todo, pero también de manera sincrética, reconciliando opuestos como la verdad y la falsedad, el bien y el mal. Como sistema místico propone un conocimiento oculto y prácticas para experimentar ‘mundos superiores’: OVNIs, y ‘espíritus’ pero sobre todo el ‘Ser’ entendido como divino: a ser desarrollado en esta vida y en vidas subsecuentes a través de la reencarnación. La ‘Nueva Era’ aboga por los sentimientos más que el entendimiento; es fundamentalmente irracional y subjetivista.   

Presentaremos cuatro elementos de esta gnosis contemporánea, refutando cada uno a la luz de la fe y de la razón.

1)  La Auto-Deificación del Hombre a través del Conocimiento Arcano

Este conocimiento arcano es ofrecido en forma de prácticas y apunta a permitirle al hombre experimentar al ‘Dios Inmanente’. Son enseñadas por hombres que se presentan como ‘maestros espirituales’. Esto se parece al conocimiento placentero ofrecido a Adán y Eva por comer del fruto prohibido. Las prácticas en cuestión son en realidad prácticas mágicas para adquirir el estado preternatural del alma (en lugar del sobrenatural). Son sacramentos sustitutos, propuestos por maestros espirituales sustitutos, santos o profetas sustitutos, para alcanzar estados de unión con Dios que también son sustitutos. Son ficciones inventadas por el gran imitador de Dios e inventor de todo engaño, el demonio [8].

Respecto a la idea del Dios inmanente, repetimos que Dios es absolutamente trascendente al mundo; también es inmanente, pero de manera limitada, en cuanto a que está presente en la existencia de todo objeto. Sin embargo, esto no permite al objeto, aunque sea consciente como el hombre, experimentar a Dios.

2) Conocimiento Arcano

El concepto de conocimiento arcano se manifiesta particularmente en la afirmación gnóstica de que la Iglesia esconde verdades vitales para el bien o la felicidad del hombre. Como dice san Ireneo, la gnosis siempre afirmó poseer un conocimiento superior y más profundo que el que revela la Iglesia. Sus críticas a la Iglesia por este asunto recuerdan la duda que Satanás insinuó en las mentes de Adán y Eva respecto a la buena voluntad de Dios en prohibirles comer del fruto de aquel árbol.

Sin embargo, aquí podemos preguntarnos ¿qué conocimiento esconde la Iglesia supuestamente, si ella ha revelado al hombre la realidad en sentido definitivo: la verdad absoluta que es la Santísima Trinidad – y cuando ha revelado al hombre todos los medios posibles para alcanzarlo, y por tanto alcanzar su fin último que es la eterna bienaventuranza? ¿Qué conocimiento es supuestamente superior y más profundo, más elevado o más útil al hombre?

3)   Monismo Ontológico o Panteísmo

Esta doctrina se expresa en la teoría gnóstica difundida incluso entre los católicos de hoy, que el alma humana es una chispa divina, o la teoría de que el alma y Dios están compuestos de ‘materia sutil’. Estas son típicas teorías panteístas y en un análisis acabado resultan ateas. En cambio, la Iglesia enseña que la materia y el espíritu son dos principios diferentes, y que Dios trasciende al mundo.

4)  Realidad Subjetiva

La teoría de la realidad subjetiva corresponde con el desprecio de la realidad objetiva descrito más arriba, y se correlaciona con el monismo lógico: el concepto de que la Verdad y la Falsedad pueden coexistir.

Respecto a la teoría de la realidad subjetiva, podemos decir lo siguiente: el intelecto fue creado para conocer la realidad así como el ojo fue creado para ver objetos. La verdad es la correspondencia entre el intellectus et res: el intelecto por un lado y por el otro el res, el objeto: la realidad objetiva. Esta correspondencia entre el intelecto y la realidad objetiva es la Verdad, la Verdad objetiva. Todo lo que pensamos y decimos, lo pensamos y lo decimos como expresión de la realidad objetiva. No puedo negar la realidad objetiva, la verdad objetiva de las cosas, sin renunciar a mi propio intelecto, sin renunciar al uso mismo de la razón. Incluso si dijera que la realidad es subjetiva, lo diría como expresión de lo que sostengo como realidad objetiva.

El concepto de realidad subjetiva solo tiene sentido al describir errores como los de los locos, o al hablar del mundo de los sentidos: del mundo privado de las sensaciones, emociones y sentimientos. Querer prestar algo de sustancia ontológica al concepto de realidad subjetiva para sustituirlo por la realidad objetiva es pura fantasía e ilusión.

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Por lo tanto, presentamos aquí algunos de los errores particulares de la gnosis contemporánea. Si deseáramos identificar los errores generales que comparte con todos los sistemas gnósticos, nos concentraríamos en el panteísmo y el egoísmo. Observamos que hoy pueden encontrarse los errores del gnosticismo incluso entre los fieles católicos, a pesar de que estos errores se oponen diametralmente a la fe.

Quizás el mayor logro de las sectas gnósticas es presentar puro embrollo mental como misticismo.

Don Pietro Leone

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

NOTAS:

[1] Recomiendo a cualquiera que cargue con el pecado de impureza en su conciencia (ya sea solo o en compañía) o que haya estado involucrado en prácticas esotéricas, recurrir a la confesión cuanto antes. Dado que dichos pecados son materia grave y ponen en peligro la salvación.

[2] Podemos distinguir cuatro posturas respecto a esta doctrina (que se aplica mutatis mutandis a la verdad católica en general): la postura tradicional: que siempre ha sido verdad; la modernista: que siempre ha sido falsa; la lógica monista: que la doctrina es (en cierto sentido) tanto verdadera como falsa al mismo tiempo; la evolucionista: que la doctrina era verdadera y se ha tornado falsa.

[4] Humanum Genus León XIII ‘La masonería tiene puesta también la mirada con total unión de voluntades en el monopolio de la educación de los jóvenes. Piensan que pueden modelar fácilmente a su capricho esta edad tierna y flexible y dirigirla hacia donde ellos quieren y que éste es el medio más eficaz para formar en la sociedad una generación de ciudadanos como ellos imaginan.’  

[5] Aclaramos que monseñor Bugnini, arquitecto de la Novus Ordo Missae, era masón, de acuerdo a una opinión ampliamente difundida y bien fundada.

[6] Clemente XII, Carta Abierta, cita en in Les Fils de la Lumière, Roger Peyrefitte (cfr. Le secret des Francmaçons, Chiré-en-Montreuil, cap.11).

[7] El Canon 2335 del Código de 1917 estableció: ‘los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica’. Esto fue modificado y sustituido por el nuevo Canon 1374: ‘Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho.’ La Congregación para la Doctrina de la Fe luego reiteró el ‘juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas’ el pecado grave de los fieles que pertenecen a ellas y su impedimento para recibir la sagrada comunión, pero ya no los castiga con la excomunión.

[8] ¿Debí cortejar a los ángeles? ¿Y con qué oraciones y qué ritos? Muchos, en sus esfuerzos por Encontrarte, y no pudiendo solos, me dicen que han tomado este camino. Exaltados, Te buscaron con el orgullo de su ciencia, hinchando su pecho en lugar de golpearlo; se acercaron a sí mismos por afinidad de sentimiento con los poderes del aire, cómplices y aliados de su orgullo, y se dejaron engañar por sus poderes mágicos (San Agustín).