fbpx

Retorno de la Sagrada Familia a tierra de Israel

Habiendo muerto Herodes, apareció el ángel en Egipto a san José en sueños, y le mandó que volviesen a la tierra de Israel. Mas porque reinaba en ella Arquelao, hijo de Herodes, temió su furor e ira; y por orden del ángel fueron a Nazareth, cumpliéndose lo que estaba profetizado de Cristo, que se llamaría Nazareno.

PUNTO PRIMERO. Considera la providencia que tiene Dios para con los suyos, y cómo a ninguno  olvida, sino que cuida de ellos con más vigilancia que lo que ellos mismos pueden cuidarse. Contempla la paz y quietud con que la Santísima Virgen y el glorioso san José moraban en Egipto entre gentiles idólatras, desterrados de su patria, dejando a Dios todo el cuidado de sus personas. Quien los consoló, y alzó del destierro cuando convino a su servicio. Y aprende a confiar en Dios en tus trabajos, y arrojar todos los cuidados en las manos de su Providencia. El cual la tendrá de ti, y te consolará y sacará de ellos cuando más te conviniere y fuere servido.

PUNTO II.  Considera el viaje de estos santos caminantes, el sentimiento de  los egipcios porque los dejaban, el gozo de la Virgen y del Santo José por volver a su tierra, las pláticas celestiales, en que pasarían el camino, el olor de santidad que dejarían en todas partes, y acompáñalos en su viaje, ofreciéndote a su servicio y gozando de su compañía. Mira cómo los santos en todas partes son recibidos y estimados, hasta de los idólatras de Egipto; porque en todas partes hacen bien a todos, y dan indudables ejemplos de santidad. Aprende a darlos tú con el buen proceder de tu vida, y aunque te halles entre idólatras y pecadores, procura ser como el sol, que no se mancha con el cieno, antes lo alumbra y purifica, y lo mismo has de hacer tú con los encenagados en sus vicios, alumbrarlos, enseñarlos y purificarlos con la luz de la doctrina y el buen ejemplo de tu vida, sin que te manchen el cieno de sus malas costumbres.

PUNTO III. Considera cuán presto se les aguó el gozo a estos santos desterrados, pues ni bien llegaron a su patria hallaron nuevos peligros de perder al Santísimo Niño. Considera que en todas partes hay riesgos, aunque sea la tierra de Israel escogida de Dios por heredad suya, y que entre sus compañeros y amigos hallaron más peligros que en el destierro de Egipto. No busques seguridad   en parte alguna, sino más bien, anda siempre cuidadoso de tu salvación y de no perder a Cristo, y cree que el lugar más seguro para ti, será donde Dios te pusiere, como lo fue para su Santísimo Hijo. Pondera que temieron a Arquelao, hijo de Herodes, porque  ordinariamente los hijos heredan con la sangre las costumbres de sus padres. Ruega a Dios por todos, y mira de quien te fías, apártate de las ocasiones, como se apartó Cristo de las de sus enemigos, no esperes milagros, sino sigue la Providencia divina, y las inspiraciones santas que Dios te envía y lo que te dicta la virtud de la prudencia.

PUNTO IV. Fue Cristo a Nazareth para que se cumpliese la profecía de los profetas, que se había de llamar Nazareno. Aquí considera cómo nos debemos sujetar a los planes divinos, porque se ha de cumplir todo lo que tiene decretado para nosotros; no resistas  su Voluntad, porque se ha de hacer en toda las cosas, y se ha de cumplir en ti. Y así humíllate en su acatamiento, y dí con toda resignación: hágase, Señor, en mí tu Voluntad, así como se cumple en el cielo, cúmplase todo lo que mejor te parezca que hay que hacer y disponer conmigo. Pondera que se llama Cristo Nazareno, que significa religioso, separado y escogido. Porque si lo eres, conviene que florezcas en todo género de virtudes,  y que estés separado de todos los negocios del siglo y dedicado totalmente al servicio de Dios. Esta es tu obligación. Atiende como la cumples, y  pídele a nuestro Señor gracias para despreciar todo lo terreno, y no cuidarte de otra cosa sino de su santo servicio, y de cumplir con la obligación de tu estado y profesión.

Padre Alonso de Andrade, S.J

Artículo anteriorAma a tu Dios y Teme a tu Dios
Artículo siguienteSicut erat
Meditación
Meditaciones diarias de los misterios de nuestra Santa Fe y de la vida de Cristo Nuestro Señor y de los Santos.

Del mismo autor

De la vocación del Salvador a seguirle a imitación del capitán en la guerra

Punto primero. Considera cómo Cristo vino a conquistar al mundo, a...

Últimos Artículos

Celebración en Roma del 450º aniversario de la batalla de Lepanto

La Fundación Lepanto ha recordado el 450º aniversario de...

En el guiso progresista

“Cuando el hombre no cree en Dios, cree en...

La aberrante práctica moderna de la comunión en la mano

Monseñor Barba y su desprecio por la Sagrada Eucaristía  ...