El 20 de enero se recuerda al mártir San Sebastián, que vivió entre los años 256 y 288. Nació en Narbona y murió en Roma, la capital del Imperio. Soldado del ejército de Roma, a las órdenes del César Diocleciano, ascendió a la categoría de jefe de guardia pretoriana, y ello porque el emperador desconocía que Sebastián era bautizado. Como católico desarrollaba una gran labor apostólica ente todos sus conocidos, y la hacía con tal grado de prudencia y audacia que durante mucho tiempo no fue denunciado. Pero finalmente fue acusado ante la autoridad pública y sometido a juicio por no seguir los cultos paganos imperiales. Ante el juez, fue invitado a renegar de la fe cristiana para salvar la vida y conservar la brillante carrera militar. El fiel soldado de Cristo se mantuvo firme y conducido al estadio para la sentencia de muerte. Atado a una columna, los verdugos dispararon saetas contra su cuerpo y lo dieron por muerto. Sin embargo no murió, y sus amigos le llevaron a casa de una cristiana llamada Irene quien se ocupó de curar sus muchas heridas. Una vez restablecido, se presentó al emperador para dar fe de Cristo, y su presencia causó verdadera impresión a los jueces que lo daban por muerto. Se repitió el proceso y fue de nuevo condenado a muerte, y esta vez si logró la palma del martirio. Sus restos se lanzaron al río pero un grupo de fieles lo recogió y su cadáver se enterró cristianamente en la catacumba. En seguida la devoción a San Sebastián se extendió por todo el imperio.

San Sebastián, honor y valentía por amor a Cristo, intercede por nosotros

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".