60º Aniversario de Ordenación Sacerdotal del P. Alfonso
“En el 60 Aniversario”

Esta mañana acababa mi último libro: “Sermones de un mundo en ocaso”. En el último capítulo del mismo se trata del “Misterio del Sacerdocio”; y a modo de epílogo del capítulo y también del libro: “Excursión programada al campo de la mística” o “Última etapa de la mística del sacerdocio”.

Para hablar de ello, tendremos que retrotraernos a la época cuando el sacerdocio era considerado como un hombre entresacado de los hombres y destinado para las cosas que miran a Dios. Hoy día, esta dimensión se ha perdido.

Por ser el sacerdote un hombre entresacado de entre los hombres, hace que sea diferente a ellos y además que viva la soledad de un modo especial; pero al mismo tiempo hemos de considerar que el hombre es un ser social. Por lo que la situación del sacerdote es en cierto modo paradójica: por un lado ha de vivir en soledad y por otro unido a los suyos a quienes ha sido destinado. Si el sacerdote se dedica a ser “mundano” y pierde su dimensión “sobrenatural” en cuanto que es entresacado de los hombres, entonces su misión no dará fruto.
Al sacerdote sólo le es lícito mantener con los hombres una amistad “sobrenatural”; lo cual no anula la amistad, sino que le da una especial accesibilidad al alma y a los problemas de sus hermanos.

El sacerdote nunca dejará de ser el “hombre de Dios” al que se le mirará con amor u odio, según el caso, pero siempre como un hombre diferente.

El sacerdote es el hombre enamorado por excelencia, y el objeto de su amor es Cristo. ¿Dónde pues está la soledad del sacerdote? Es imposible sentirse solo si uno está enamorado de Cristo. Otra cosa diferente es vivir en la “ausencia mística de Cristo”, la cual no produce en él sentimientos de soledad, sino de nostalgia….

Padre Alfonso Gálvez
Nació en 1932. Licenciado en Derecho. Se ordenó de sacerdote en Murcia en 1956. Entre otros destinos ha estado en Cuenca (Ecuador), Barquisimeto (Venezuela) y Murcia. Es Fundador de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, aprobada en 1980. Desde 1982 reside en El Pedregal (Mazarrón-Murcia). A lo largo de su vida ha alternado las labores pastorales con un importante trabajo redaccional. Ha publicado Comentarios al Cantar de los Cantares (dos volúmenes), La Fiesta del hombre y la Fiesta de Dios, La oración, El Amigo Inoportuno, Apuntes sobre la espiritualidad de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, Esperando a Don Quijote, Homilías, Siete Cartas a Siete Obispos, El Invierno Eclesial, Los Cantos Perdidos y El Misterio de la Oración. Para información adicional visite su web http://www.alfonsogalvez.com