Procesión Rogativa en la Abadía Pierre-qui-vire en los años pre-conciliares
Procesión Rogativa en la Abadía Pierre-qui-vire en los años pre-conciliares

Terminé decidiendo leer la “Carta Apostólica del Papa Francisco a todas las personas consagradas, con motivo del Año de la Vida Consagrada”, que comenzó en el primer Domingo de Adviento.

Es un texto que es difícil de leer, porque está vacío, y porque, en cada línea de esta faena que es pretendida como un himno a la vida consagrada, nos imaginamos que el Papa que escribió esto o que firmó es el mismo quien destruyó el más floreciente de los últimos institutos de vida consagrada, los Franciscanos de la Inmaculada.

Él los destruye en particular porque estaban cada vez más vueltos hacia la liturgia tradicional, que horroriza a Francisco (excepto cuando es Ortodoxa Oriental). Y lo que es más espectacular en la carta a los Consagrados es que no podemos encontrar en ella una sola vez las palabras liturgia” o “misa“, no más que la palabra “sacramentos“.

Nosotros de otra manera no podemos ver qué es específicamente Católico en esta vida consagrada de la cual habla el Papa. Es en gran medida un asunto de “comunión”, pero la palabra parece ser sobre todo un sinónimo de “reuniónmanía”. El leitmotiv (asunto central) es siempre el mismo: es necesario “salir” ir a las periferias“. Por lo tanto, en primer lugar, para salir a organizar reuniones con el fin de saber cómo podemos ser más eficaces…Sabemos lo que esto ha proporcionado a las diócesis en los últimos 50 años…

Yo ya había remarcado que, en su discurso a los Superiores Mayores de las órdenes y congregaciones religiosas, hace un año, Francisco parecía ignorar por completo la vocación monástica contemplativa. Había titulado esto “¿Tenemos suprimidos a los monjes?”

En la carta apostólica, la palabra “monasterio” es mencionada dos veces: la primera vez, en una enumeración de los diversos sitios de vida consagrada, la segunda ocasión con el fin de aconsejar a los monasterios para encontrarse o participar en el intercambio de experiencias sobre la vida de oración , etc. Pero… ¿Es esta la vocación monástica? Si el monje vive dentro de un claustro después de la profesión de su voto de estabilidad, no es con el fin de dejar el claustro sin cesar bajo diferentes pretextos. ¿Es esto realmente difícil de entender? ¿O es una condición Jesuítica? (Yves Daoudal, en francés)

[Traducido por Eduardo Alfaro. Artículo original]