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«Al octavo día»

El 1 de enero termina la Octava de Navidad. Se entiende por «octava» la prolongación de una fiesta durante ocho días consecutivos. Y en la liturgia de la Iglesia dicha cifra está influida por el significado del número ocho como símbolo de la perfección final, escatológica. Como entre los judíos el sábado era el «séptimo día» los Padres de los primeros siglos veían en el domingo no solamente el primer día de la semana sino el «octavo día», evocador del final del tiempo en el siglo futuro: «Por eso, el día octavo es la bienaventuranza sempiterna; ese descanso, que es sempiterno, desemboca en el día octavo sin anochecer; de otro modo no sería eterno. Luego el día octavo será como el primero, porque no nos quitan la vida primitiva, sino que nos la devuelven eterna» (San Agustín, Epístola 55, 17).

I. Este día se lee en el Evangelio (Lc 2, 21) como también al octavo día de su nacimiento Jesús se sometió al rito de la circuncisión, prescrito para Abrahán y su descendencia.

La Circuncisión del Señor es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en cumplimiento de las promesas hechas durante el Antiguo Testamento, y de su sometimiento a la Ley (CATIC, 527). Y fue en esa ocasión cuando se le impuso el nombre de Jesús, que quiere decir «Salvador», como había revelado el Ángel antes de su concepción a la Virgen María y a san José. El rito de la circuncisión celebra la entrada de Jesús en la alianza y anuncia con anticipación «la Sangre de la nueva y eterna alianza que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados» (cfr. CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Directorio Homilético, 123).

II. En la antigua liturgia romana el 1 de enero también está consagrado de una manera especial a la Santísima Virgen como Madre de Dios. Por eso, en los textos de la Misa y el Oficio de la Iglesia en este día aparecen los testimonios de su veneración hacia el Hijo, con las expresiones de su admiración y tierna confianza para con su Madre. Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre. Y el título de «Madre de Dios» que damos a la Virgen ratifica que en Jesucristo, que es Dios y hombre, hay dos naturalezas: la divina y la humana. Y no hay más que una Persona, y ésta es la divina.

Así se nos recuerda la intervención de la Santísima Virgen María en la obra de la Salvación en relación con Jesucristo, ya que, por medio de Ella, ha recibido la naturaleza humana. Y también en relación con nosotros, los miembros del Cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia:

El título de «Madre de Dios», que hoy la liturgia pone de relieve, subraya la misión única de la Virgen santísima en la obra de la redención, misión que es el motivo de la devoción y el culto de que es objeto por parte de los cristianos. Por la fecunda virginidad de santa María, Dios entregó a los hombres el premio de la salud eterna (or. colecta), y por medio de Ella sigue llegando a los hombres la gracia que es la misma vida divina en nosotros.

El Señor nos conceda a cuantos celebramos hoy a la Madre de Dios, que la comunión sacramental nos purifique de nuestros pecados, y nos haga partícipes, por su intercesión, del remedio celestial (poscomunión).

Padre Ángel David Martín Rubiohttp://desdemicampanario.es/
Nacido en Castuera (1969). Ordenado sacerdote en Cáceres (1997). Además de los Estudios Eclesiásticos, es licenciado en Geografía e Historia, en Historia de la Iglesia y en Derecho Canónico y Doctor por la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido profesor en la Universidad San Pablo-CEU y en la Universidad Pontificia de Salamanca. Actualmente es deán presidente del Cabildo Catedral de la Diócesis de Coria-Cáceres, vicario judicial, capellán y profesor en el Seminario Diocesano y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Virgen de Guadalupe. Autor de varios libros y numerosos artículos, buena parte de ellos dedicados a la pérdida de vidas humanas como consecuencia de la Guerra Civil española y de la persecución religiosa. Interviene en jornadas de estudio y medios de comunicación. Coordina las actividades del "Foro Historia en Libertad" y el portal "Desde mi campanario"

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