Este artículo es del Padre Miguel Rivilla San Martín, y revela ciertamente una amarga realidad pero no por eso menos real: España es país de misión. España fue Patria Misionera y hoy es tierra de misión. Se mantienen unas apariencias formales de catolicidad, pero el fondo es, en su gran mayoría, pagano, relativista y secularizado; se salva, eso si, una minoría militante muy pero que muy apostólica y fervorosa, y quizás esta minoría sea el germen de la futura España Católica: Dios quiera que sea así.
ESPAÑA: PAÍS DE MISIÓN
Un año más se ha celebrado el Domund en España. Quedará quizás la falsa impresión  en algunos, que ya está todo hecho hasta el próximo año. Olvidan que todo cristiano, por el hecho de serlo, ha de ser misionero en su propio entorno, todos los días y siempre. No exagero al creer que tenemos aquí muy cerca, en la propia España, un amplio campo de misión.  
La preocupación principal del Papa y de los pastores de la Iglesia católica es el mantener vivo e integro en el pueblo de Dios el depósito de la fe, trasmitido por los apóstoles y llevar esa misma fe a la vida de los fieles. Este es su deber principal, pero no exclusivo de ellos, sino de cuantos se sienten cristianos de verdad y no solo de nombre.
Ahora bien, no se puede ocultar por más tiempo, ni tratar de maquillar la realidad en el aspecto religioso, que está atravesando el pueblo de Dios, en gran parte de nuestra patria. De nada serviría pretender ignorarla metiendo la cabeza bajo el ala, ponerse una venda en los ojos o mirar para otro lado, cuando salta a la vista el deterioro creciente, progresivo e irreversible, de gran parte del tejido social y familiar del catolicismo español.
Nuestra sociedad actual, ha perdido gran parte de sus valores religiosos tradicionales y se ha secularizado a ojos vistas. No es exagerado apuntar que tiene más de pagana y materialista, que de verdaderamente cristiana. No me baso al hacer esta aseveración en encuestas o estudios sociológicos precisos. Lo hago desde mi condición de cristiano de a pie y como sacerdote en contacto con la realidad de la gente del pueblo. Como un observador, más bien crítico del entorno, que se nos ofrece a todos a través de los diversos medios de comunicación social.
Si en pocas palabras hubiese que dar un diagnóstico de la situación actual religiosa de los españoles, bien podría ser el siguiente :Hemos pasado en pocos años y casi sin darnos cuenta ,de una sociedad tradicionalmente católica y cristiana (nacional–catolicismo), a una sociedad semi-pagana. Fruto de una imparable desacralización, propiciada por el liberalismo, comunismo, consumismo, relativismo y también por las corrientes ideológicas desatadas por un post-concilio mal entendido, mal aplicado y mal digerido, hemos pasado, sin apenas solución de continuidad, al secularismo; de éste, al agnosticismo ,para desembocar en un paganismo práctico y en un indiferentismo generalizado.
Si por cristiano se entiende el seguimiento e identificación con Cristo, en los juicios, palabras y comportamientos de la vida, los españoles dejamos muchísimo que desear y estamos bastante distantes de nuestro modelo, en lo personal, en lo social y colectivamente. Difícilmente se podrá decir ,sin faltar a la verdad, que la nuestra es una sociedad cristiana. Es cierto que, aún , una mayoría de españoles están bautizados. Pero también es cierto que casi todo queda en eso.Lo mismo que es cierto-nos guste o no-la realidad del dicho azañista de que “España ha dejado de ser católica”. Si por católica entendemos la adhesión afectiva y efectiva, cordial y práctica a la persona y magisterio del Papa, reconociéndole como Vicario de Cristo en la tierra, no es menos cierto, que bastantes sectores de la sociedad actual española no están ni en comunión ni en sintonía con el Papa. Y esto a pesar del entusiasmo popular ante el Papa en sus jornadas de JM en España o la simpatía de amplios sectores por el papa Francisco. 
Nuestra sociedad española, en grandes líneas, es una sociedad mayoritariamente “bautizada”; de nombre y gestos “cristiana”; de poca conciencia “católica”; medianamente “practicante”; de escasos “comprometidos”; de mínimos “vocacionados” y de una gran masa de pasotas, buena gente, agnósticos e indiferentes. Es decir, tenemos una gran masa de gente bautizada que está sin evangelizar. El panorama es muy parecido al de las misiones, además con el agravante de estar ya de vuelta y como vacunados contra la influencia religiosa. Esta situación se percibe claramente HOY desde la base, donde cada sacerdote se mueve en su tarea cotidiana. Se cae el alma a los pies al comprobar el grado supino de ignorancia religiosa en lo fundamental, que tiene la mayoría de los que acceden a pedir algún servicio  a la Iglesia, especialmente jóvenes. 
Jesucristo es casi totalmente ignorado, tanto su persona, como su Evangelio. Muy pocos son los que confiesan y creen claramente que es  “el  hijo de Dios hecho hombre”. Muchos lo consideran al mismo nivel de Buda, Mahoma, Gandhi u otro fundador de religiones.
Sobre la Iglesia, la ignorancia, los prejuicios y la desafección, son enormes. Se palpa en la pastoral prematrimonial.  Ni creen ni entienden lo que es la Iglesia, ni el papel del Papa y sacerdotes en la misma. No se sienten parte de la comunidad, a pesar de su bautismo y Primera Comunión, que casi la totalidad recibieron de pequeños. Y con este grado de ignorancia -¡buen terreno para las sectas¡-vienen algunos- a pedir casarse por la Iglesia.
Sin cargar las tintas sobre el tema, en el AÑO DE LA FE Y LA NUEVA EVANGELIZACIÓN, cabría decir que ESPAÑA ES PAÍS DE MISIÓN.
Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".