El Padre Nicholas Grüner, considerado una de las principales autoridades del mundo respecto a Fátima, la doctrina y la práctica católica tradicional, dedicó sus 38 años de sacerdocio a la promoción del mensaje de Fátima, especialmente en cuanto se refiere a la liberación de la totalidad del Tercer Secreto y la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de la Virgen; escribió asimismo el libro La esclavización del mundo o paz, así como decenas de artículos en revistas y periódicos. También fundó la revista El Cruzado de Fátima, publicación con un tiraje de más de un millón de ejemplares dedicada al mensaje de Fátima y su importancia para el mundo.

Los fatimistas en particular, con mucha pena sentimos el fallecimiento de este esclarecido apóstol del mensaje de Nuestra Señora de Fátima ocurrido el 29 de abril reciente (R.I.P.).

Nuestra Señora vino a Fátima en respuesta a la súplica angustiada del Papa Benedicto XV el 5 de mayo de 1917 pidiéndole que lo ayude y que ayude a toda la humanidad a encontrar la paz. Nuestra Señora respondió ocho días después, el 13 de mayo de 1917, viniendo por primera vez a Fátima a ofrecer su ayuda y a mostrarnos a todos el único camino para la paz. El 13 de julio de 1917, María explicó más este Plan de Paz, y dijo que volvería más tarde para pedirle al Papa que consagre Rusia a su Corazón Inmaculado. [1]

En una hora trágica de tinieblas y confusión, cuando la nave del estado portugués había perdido el rumbo del curso de sus tradiciones y como anegada en la tempestad anticristiana y antinacional parecía sucumbir sin salvación posible en un naufragio inevitable, el cielo intervino en Fátima con su poder. De la oscuridad brotó la luz deslumbradora, de la tormenta retornó el silencio a la mar, y Portugal pudo atar de nuevo los hilos separados de sus tradiciones perdidas. [2]

El mensaje general de Fátima es simple. Nuestra Señora pidió la oración, la reparación, el arrepentimiento, el sacrificio, y el abandono del pecado. Antes de que la Virgen se manifestara a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, el Ángel de la Paz los visitó, para prepararlos a recibir la Santísima Virgen María, instrucciones que son un aspecto importante del mensaje que a menudo se pasa por alto.

En las apariciones de María Santísima en la Cova de Iria, y casi siempre, en todas las demás apariciones del mundo, hay un tema fundamental: es el pecado. Así, si lo que deseamos es conocer las advertencias de la Virgen Santísima en el pobladito de Portugal, tenemos bastante en qué meditar y no poco que rectificar.

María Santísima manifiesta que el mundo cristiano ha perdido el sentido de pecado, que no se asusta ante la posible condenación, que permanece en pecado sin sospechar la tragedia de su alma en poder de Satanás, y que no trata de confesar sus pecados para que se les perdonen, y en consecuencia que hacen poco o ningún caso de las advertencias de Jesús respecto al horror de la condenación.

La vidente Lucía confesó que a sus primos Jacinta y Francisco, también les impresionó de tal manera la visión del infierno como el drama de las almas condenadas, que tanto Jacinta como Francisco, buscaban voluntariamente toda clase de duras penitencias, increíbles, tanto para evitar ellos las penas del infierno, como que por esas penitencias consiguieran la salvación de los pecadores.

Hay detalles importantes en tantas y tan interesantes manifestaciones de la Virgen de Fátima, pero las más importantes son los tres elementos siguientes:

  1. La destrucción que el pecado obra en el alma.
  2. La situación temible del alma que vive en pecado sin deseos de conversión, y
  3. el terror sano que nos ha de producir una meditación continua sobre la condenación en el infierno.

Más de uno ha afirmado que el mensaje de Fátima es negativo, que la Virgen parece que está siempre triste y refunfuñando, es que, al perder el sentido de la verdad del pecado y de sus fatídicas consecuencias, toda persona se halla en posesión del demonio, que juega con ellas a su placer, impidiéndoles la conversión a Dios, no sé cómo hay tantos cristianos que dicen leer diligentemente el Evangelio y no dan importancia a tantas parábolas de Jesús con las cuales enseña que la única verdadera desgracia de la persona es perder la presencia y la amistad de Dios por toda la eternidad.

Lo repite cientos de veces y siempre con términos espeluznantes. Por ejemplo cuando describe el Juicio Final y bendice a quienes le han sido fieles, pero dirigiéndose a los que vivieron en pecado sin tratar de salir de él, les dedicará con un semblante ofendido y estremecedor la siguiente sentencia: Id, id, sí malditos al fuego eterno, que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles, y ellos irán al suplicio eterno. Leer estas dos líneas debería espantar a todo el mundo, sin embargo, las oímos repetirlas miles de veces y no nos dicen nada, es por esa razón que en todos los lugares en los que se manifiesta la Virgen María lleve a los hombres el mismo mensaje.

Ya lo dijo Jesús: De qué le sirve al hombre ganar todas las riquezas del mundo, si perdiera su alma. Y como el mundo se ríe de esas advertencias de María, los mensajes de la Virgen son siempre duros, porque intentan despertar a sus amados hijos de ese sueño que les puede llevar a la separación eterna de su Padre celestial.

Insistimos una vez más en el hecho de que, dentro de la perspectiva de Fátima, la verdadera garantía contra las catástrofes que puedan asolar a la humanidad, se encuentra mucho menos (y, en cierto sentido, no se encuentra en absoluto) en medidas de desarme, tratados de paz, etc., que es la conversión de los hombres.

Es decir, si ellos no se convierten, los castigos vendrán, por más que se esfuercen por evitarlos con medios ajenos a esa conversión.

Por el contrario, si se enmiendan, Dios no sólo apartará de ellos la plenitud de su cólera vengadora, sino que les concederá todas las condiciones apropiadas para promover una paz verdadera y durable: la paz de Cristo en el reino de Cristo; específicamente, la paz de María en el Reino de María. [3]

No habiendo tenido lugar la conversión de los corazones –como es evidente- ni la penitencia solicitada por Nuestra Señora, como medio para aplacar la cólera de Dios y de evitar las catástrofes anunciadas en Fátima, el aspecto del castigo como una persecución religiosa aumenta. Por un lado, con el surgimiento de nuevas persecuciones.[4]

Hechos recientes, como las persecuciones emprendidas por el fanatismo musulmán en las regiones en que domina, y, por otra parte, la perspectiva de persecución religiosa que se presenta como potencialmente más feroz es la que se está incubando en los propios países ex cristianos que apostataron de la fe de sus mayores, colocan al Mensaje de Fátima como absolutamente relevante y actual. Sí, esclavización del mundo o paz, la decisión es del Papa.

Germán Mazuelo-Leytón

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[1] Esclavización del mundo o paz, Nicholas Gruner.

[2] Discurso, Papa Pío XII, 31-10-1942.

[3] ¿Muerto o rojo? La gran alternativa de nuestro tiempo, en la perspectiva del mensaje de Fátima. Prof. Plinio Correa de Oliveira.

[4] El Mensaje de Fátima y las persecuciones a la Iglesia, José Antonio Ureta.

Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines