SÍ SÍ NO NO

Los fieles participan en la Misa con las manos juntas y el presbítero celebra con las manos extendidas

Una vez era siempre así, pero ahora es necesario reeducar a los fieles, desorientados por los nuevos “movimientos” eclesiales que han acostumbrado a la gente a actitudes totalmente distintas.

Las nuevas costumbres están en este momento tan arraigadas que se hace muy difícil una reeducación del pueblo cristiano. Por ejemplo, los carismáticos, de origen protestante, han enseñado a rezar levantando y extendiendo las manos como el sacerdote.

Y sin embargo, hay que decir a los fieles que ellos no concelebran con el sacerdote celebrante. Sólo él es el puente o intermediario entre Dios y el pueblo. Pero a los fieles han sido hoy confiados tantos papeles que ellos se sienten autorizados a realizar los gestos que realiza el sacerdote en virtud de su ordenación sacerdotal.

Como justificación de todo se saca el tema del sacerdocio común de los fieles, que es una cosa totalmente distinta al sacerdocio ministerial. Pero todo se deja pasar por bueno, por lícito, todo se permite, todo se hace de manera distinta de la liturgia que, durante cerca de dos milenios, ha forjado generaciones de cristianos y de santos. Las nuevas teorías impuestas, los cambios litúrgicos aportados, las innovaciones introducidas, las aboliciones y las destrucciones de los así llamados reformadores, obtuvieron como consecuencia la pérdida de la fe. Podría ser similar el procedimiento de los innovadores de hoy, que adoptan un método que ha funcionado perfectamente en el pasado y que ha obtenido ya los efectos nefastos deseados. El estilo seguido no le gusta a la gente y la gente no lo sigue ya, hay que hacerle razonar, hacerle reflexionar. Reflexiona, oh gente, y pon mayor atención a todos los cambios ocurridos en los nuevos textos litúrgicos, en la traducciones de los nuevos leccionarios, y considera cómo cambia el significado, el contenido ya no es el mismo. No se recurre al uso de sinónimos, sino que se usan palabras que tienen un significado totalmente nuevo.

He aquí, entonces, que se obtiene, de manera sutil y escondida, el mismo resultado querido y obtenido en el pasado, en Alemania, en Inglaterra y en otras partes del mundo. Si rechazamos el nuevo estilo y permanecemos fieles al estilo y a los usos de los padres, conservaremos su Fe y su Moral. La doctrina transmitida por generaciones permanecerá siendo la misma, el Evangelio y las Sagradas Escrituras también. La salvación eterna estará asegurada.

En un mundo en el que todo cambia, al menos la Fe no debe cambiar. Aunque nos hayamos equivocado y hayamos cometido errores imperdonables en el pasado, no debemos perseverar en el error. Equivocarse es humano, pero perseverar en el error es diabólico. El antiguo dicho sigue siendo, más que nunca, verdadero y debemos hacerlo nuestro si queremos conservarnos católicos y no convertirnos en anglicanos, o luteranos, o calvinistas, en una palabra protestantes o solamente ortodoxos cismáticos.

San Miguel Arcángel nos defienda en la batalla y nos ayude a gritar aún: “¿Quién como Dios?”. ¡Su armadura, su espada y su balanza nos las de también a nosotros para que Cristo venza, reine e impere!

Alabado sea Jesucristo!¡

Presbyter senior

(Traducido por Marianus el Eremita)

SÍ SÍ NO NO

Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)