La exhortación “EVANGELII GAUDIUM” NO SIGNIFICA QUE LA IGLESIA CATÓLICA ROMPA CON LA TRADICIÓN NI QUE DE UN GIRO RADICAL. ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DECIRLO?
1: PARA QUE LOS CATÓLICOS MANTENGAN LA TRAnquilidad
2: para que los modernistas desechen la falsa euforia del “cambio raDICAL”
LEAMOS A CONTINUACIÓN LAS PALABRAS DE MONSEÑOR MÜLLER:
DE INFOCATÓLICA

Mons. Müller asegura que el Papa no ha dado la señal para una revolución en el Vaticano

El arzobispo alemán Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que será creado cardenal en el próximo consistorio del 21 de febrero, ha asegurado ayer, en unas jornadas organizadas por la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir», que «la vida de la Iglesia no puede concentrarse de tal forma en el Papa y su Curia, como si en las parroquias, comunidades y diócesis tuviera lugar sólo algo secundario», pero ha advertido que la Exhortación Apostólica «Evangelii Gaudium» no es la señal para un cambio radical de dirección en el Vaticano.
(AVAN/InfoCatólica) Según el prelado alemán, «una centralización exagerada de la administración no ayuda a la Iglesia sino que más bien impide su dinámica misional».
En las jornadas, en las que ha intervenido también el arzobispo de Valencia y Gran Canciller de la UCV, monseñor Carlos Osoro, Gerhard Ludwig Müller ha disertado sobre la colegialidad y ejercicio de la potestad suprema de la Iglesia en el marco de las XII Conversaciones de Derecho.

Saludable descentralización

Así, monseñor Müller ha recordado las palabras del Papa Francisco en la Exhortación Apostólica «Evangelii Gaudium», que habla de una «saludable descentralización» en la Iglesia: «Un reajuste de independencia y colaboración de las Iglesias locales, de la colegialidad episcopal y del Primado del Papa nos permitirá no perder de vista la exigencia trascendental de la cuestión sobre Dios».
Para el prelado germano un ejercicio «reformado» del Primado también pertenece a la nueva evangelización. «Una Iglesia que sólo girase en torno a los propios problemas estructurales sería espantosamente anacrónica y ajena al mundo, pues en su ser y misión no es otra cosa que la Iglesia del Dios trinitario, origen y destino de cada hombre y de todo el universo», ha aducido.

Ni cambio de dirección ni revolución

Con el texto papal -ha puntualizado monseñor Müller-, «no se ha dado la señal para un cambio de dirección o una revolución en el Vaticano, en contraposición con interpretaciones superficiales». Según Müller, «lo que le interesa al Papa es una superación tanto del letargo y de la resignación ante la secularización extrema, como un final de las disputas debilitantes dentro de la Iglesia entre ideologías tradicionalistas y progresistas».

Unión dentro de la propia Iglesia

«La Evangelii Gaudium quiere reunificar interiormente a la Iglesia, para que el Pueblo de Dios, en su servicio misionero, no sea obstáculo a una humanidad necesitada de salvación y ayuda. Las guerras civiles, el terrorismo, la pobreza, la explotación, la situación de los refugiados, la drogadicción, el incremento de los suicidios, la adición a la pornografía en un 20% de la juventud, la crisis de sentido y la desorientación espiritual y moral de millones de personas…todas estas tragedias globales y cotidianas hacen que sobrevenga a la Iglesia de Dios la tarea trascendental de dar nuevamente esperanza a la humanidad», ha incidido.

La Iglesia Católica no es una federación de iglesias estatales

En opinión del nuevo cardenal, «tendencias separatistas y comportamientos prepotentes solo dañarían a la Iglesia». La revelación ha sido encomendada a la Iglesia «única y universal» para su fiel custodia, guiada por el Papa y los Obispos en comunión con él. «La Iglesia Católica es communio ecclesiarum y no una federación de Iglesias estatales o una alianza mundial de comunidades eclesiales confesionalmente emparentadas, que respetan por tradición humana al Obispo de Roma como presidente honorífico».
Así monseñor Müller ha manifestado que, aún siendo medios «indispensables», nación, idioma y cultura «no son principios constitutivos para la Iglesia, que testifica y realiza la unidad de los pueblos en Cristo».
«Las iglesias locales, como la Iglesia de Cristo, no son constituidas en absoluto por la voluntad asociacional de cada uno de los cristianos. Más bien es Cristo mismo, quien, mediante sus Apóstoles y los sucesores de éstos funda la Iglesia universal en y desde las Iglesias locales. Solo se puede hablar de Iglesia local, cuando ésta realiza visiblemente en el Obispo, sucesor de los Apóstoles, la unidad con las otras Iglesias locales y la unidad con el origen de la Iglesia en Cristo y los Apóstoles.

Primado y episcopado, esencia de la Iglesia

El arzobispo alemán ha aseverado que la unidad «fraternal» de los obispos de la Iglesia Universal «cum et sub Petro» se fundamenta en la «sacramentalidad» de la Iglesia, y con ello, en el derecho divino. «Solo a precio de una desacralización de la Iglesia podría realizarse una lucha de poder entre fuerzas centralistas y particularistas. Al final quedaría una Iglesia secularizada y politizada, que solo se diferenciaría en grado de una ONG. La invitación del Papa a una renovada percepción de la Colegialidad de los Obispos es lo contrario a una relativización del servicio que Cristo le ha encomendado de forma inmediata», ha añadido.
Para el Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe el Papa sugiere en «Evangelii Gaudium» una praxis «corregida, correspondiente a la civilización global y digitalizada de hoy». Aunque Primado y Episcopado pertenecen a la «esencia» de la Iglesia, las formas de su realización en la historia son necesariamente «diversas».
«La comunión y la misión son los dos elementos que constituyen a la comunidad de los discípulos de Jesús como signo e instrumento de unidad de los hombres con Dios y de unidad entre ellos mismos. Por tanto, la Iglesia es esencialmente una sola, como servidora y mediadora de esa unión. La Iglesia no es la posterior suma de los individuos en su relación autónoma e inmediata con Dios, sino que está ya unida con Cristo orgánicamente como el cuerpo con la cabeza», ha indicado.

Papel del obispo

El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se ha referido también al papel de los obispos a dicho respecto: «En tanto que el colegio del obispo sirve a la unidad de la Iglesia, éste debe portar en sí mismo el principio de esa unidad. Por ello el obispo solo puede ser pastor de una Iglesia local y no el presidente de una federación de alianzas eclesiales regionales y continentales. Y su colegio no puede ser sólo un principio objetivo puro. En tanto que en la esencia interior del oficio episcopal se trata de un testimonio personal, el principio de la unidad del episcopado mismo se encarna en una persona».
Para monseñor Müller es «importante» interpretar el ministerio episcopal «como realidad sacramental en la Iglesia sacramental y no confundirlo con el servicio de un moderador de puras asociaciones humanas».
Finalmente, el arzobispo alemán ha recordado que la Iglesia «no es la Luz», ella solo puede dar testimonio «de la Luz que ilumina a cada hombre, Jesucristo» y que, «a pesar de todas las tormentas y vientos contrarios, la barquilla de Pedro debe volver a izar las velas de la alegría por Jesús, que está junto a nosotros».
Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".