4 Mandamiento:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar”.

10981444_1585674968335053_1256554368434785842_nComo católicos, creemos en la obediencia a Dios,  a los Papas, obispos y sacerdotes, también obedecemos a las leyes y gobernantes si no van contra la Ley de Dios, así como a los padres, maestros y a nuestros mayores. Debemos obedecer a todas las personas que tengan autoridad solamente cuando se nos pida que hagamos lo que Dios considera santo y bueno. Si alguien de la autoridad nos dice que hagamos algo inmoral, no podemos obedecer. Por encima de toda persona, ya sea de la Iglesia, nuestra familia, gobierno o escuelas, en primer lugar debemos obedecer los mandamientos de Dios y las enseñanzas de la Iglesia Católica.

También respetamos a todos, especialmente a aquellos que tienen autoridad sobre nosotros, como los sacerdotes, los padres, los maestros y nuestros jefes. Amamos a nuestros padres, abuelos, tíos y, por lo tanto, estamos dispuestos a obedecer y ayudar en las necesidades diarias de nuestra vida familiar. Los padres y las madres siempre deben dar un buen ejemplo a imitar por sus hijos. Todos deben trabajar juntos por el bien del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, la sociedad en general y su familia.

5 Mandamiento:

“No matarás”.

Death_Skull_CHAMPAIGNE-Philippe-deNosotros, los católicos amamos la vida y la protegemos desde el instante de la concepción hasta la muerte natural. Una de las más terribles cosas que podríamos hacer en nuestra vida es quitar la vida de otra persona. Por esta razón matar a los bebés en el vientre de la madre por la píldora del día después o por el aborto es malísimo. Una de las mejores cosas que podemos hacer en nuestra vida es salvar a un bebé del aborto o ayudar a padres a tener más hijos. Toda vida es maravillosa, y debe ser protegida. Nosotros siempre debemos proteger a los más vulnerables, como los niños, los huérfanos, las viudas, las mujeres y los pobres.

Debemos apreciar nuestros cuerpos, y no hacer cosas que dañan o matan el cuerpo (como fumar o comer demasiada comida basura).

Se nos permite matar en una en una guerra justa o para defender nuestra familia.

El suicidio es un pecado terrible, porque nuestra vida es un gran don de Dios, y sólo Él puede decidir cuándo y cómo vamos a morir. El suicidio no resuelve el problema o la depresión. Lo único que hace es empeorar la situación al llevarnos a los horrores del infierno para siempre.

Nunca digamos cosas ni palabras que maten el espíritu de otros. Anima a las personas, no las derribes.

El odio no puede existir con Dios en nuestras almas. La manera correcta de vivir una vida católica es tener una actitud constante de perdonar, como dice el Padre Nuestro. Olvidemos permanentemente los dolores que otros nos han causado por sus pecados. Pensemos en nuestros propios pecados que hemos cometido contra Dios, en lugar de centrarnos en aquellos que han pecado contra nosotros.

La disciplina corporal es buena para todos, pero debe ser administrada sólo por razones justificadas y nunca con ira.  Pero hay otras maneras de disciplinarse como absteniéndose de cosas o libertades en vez de con una disciplina corporal.

Los animales son dones maravillosos de Dios. Nunca abusemos de ellos. Pero podemos matarlos para alimentarnos, como Jesús y Sus discípulos hicieron con el Cordero Pascual o los peces. Los animales no tienen alma, por lo que no se preocupe por ellos como si fueran seres humanos. Hoy, cuando muchos niños pobres pasan hambre o no tienen atención médica adecuada, hay un gran desperdicio de alimentos para animales y un cada vez mayor número de veterinarios. Ayudemos a los pobres en primer lugar, y luego los animales. Otro problema grave es que se da mas atención a los perros y gatos que a las personas humanas. Los animales son buenos, pero las relaciones interpersonales con familia y amigos son más importantes. Ahora, en lugar de tener muchos hijos, las personas tienen muchos animales en casa.

Padre Peter Carota