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Entrevista de Tosatti a Monseñor Viganò: “la jerarquía adolece de un complejo de inferioridad que los sitúa por debajo de sus interlocutores en el mundo”

ENTREVISTA DE MARCO TOSATTI A MONSEÑOR CARLO MARIA VIGANÒ

12 de septiembre. Festividad del Santísimo Nombre de María.

La diestra de Yahvé ha sido ensalzada,

la diestra de Yahvé ha hecho proezas.

Salmo 117

Marco Tosatti: Vuestra Excelencia ha sido nuncio en EE.UU., país cuya realidad conoce muy bien. El candidato democrático Joe Biden afirma ser católico, pero está a favor del aborto hasta el noveno mes de embarazo y del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Es posible ser católico, y al mismo tiempo mantener oficialmente opciones políticas que contrastan notoriamente con las enseñanzas de la Iglesia, y no en cuestiones de menor importancia sino en cuestiones vitales?

S.E. monseñor Carlo Maria Viganò: Estimado Sr. Tosatti: me plantea una pregunta que exige una respuesta bien expresada, pero ante todo exige una seria reflexión y que señale claramente a quienes han sentado las bases de lo que nos ha traído a la situación que atravesamos.

El 22 de septiembre de 2015 llegaba el papa Francisco a Washington, con ocasión de su viaje apostólico a los EE.UU. Durante la cena en la nunciatura, en la que participaron algunos integrantes del séquito pontificio, le dije al papa Francisco: «Creo que nunca ha habido en la historia de los Estados Unidos un gobierno presidido por tantos católicos como éste: el Vicepresidente Joe Biden, el Secretario de Estado John Kerry, la portavoz del Congreso Nancy Pelosi. Los tres se declaran abiertamente católicos, abortistas, favorables al matrimonio entre homosexuales y a la ideología de género a despecho de las enseñanzas de la Iglesia Católica». Y añadí: «Un jesuita, el P. Robert Frederick Drinan del Boston College, fue representante del estado de Massachussetts durante diez años, entre 1971 y 1981. ¡El P. Drinan fue uno de los más acérrimos e infatigables defensores del aborto! ¿Cómo se explica esta contradicción?» Francisco no reaccionó en modo alguno, como tampoco lo hizo aquel 23 de junio de 2013 cuando, respondiendo a una pregunta concreta que me hizo le revelé quién era realmente el cardenal McCarrick.

Otro jesuita, el P. Vincent O’Keefe (al que es imposible que Bergoglio, como provincial de la Compañía de Jesús, no haya podido conocer, ya que O’Keefe era vicario general del P. Arrupe), siendo director de la Universidad Fordham, junto con el entonces rector de la Universidad de Notre Dame padre Theodor M. Hessburg, organizó en 1967 -dos años después de la clausura del Concilio- un encuentro con los rectores de todas las universidades católicas de los Estados Unidos en Land O’Lakes (Wisconsin) en la cual suscribieron un documento -la Declaración de Land O’Lakes- que declaraba la independencia de sus universidades católicas de toda autoridad y todo vínculo de fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Este documento, al que denuncié enérgicamente en un informe que dirigí a Bergoglio y a los dicasterios romanos competentes, tuvo consecuencias devastadoras para la Iglesia y la sociedad civil de los Estados Unidos.

No es de extrañar, pues, que la formación de centenares de millares de jóvenes católicos, algunos de los cuales han llegado después a ser dirigentes políticos, haya resultado en esta traición al Evangelio cuyas desastrosas consecuencias presenciamos actualmente. Entre los firmantes del documento de rebelión estaba, y no es casualidad, Theodore McCarrick, a la sazón rector de la Universidad Católica de Puerto Rico.

M.T.: Su análisis no se limita a constatar el fenómeno actual, sino a sus causas remotas, tras las cuales hay un cerebro que ha planificado un proyecto a largo plazo.

CMV:  Lo quiero destacar es la estrecha relación entre la rebelión del clero ultraprogresista -encabezado por los jesuitas- y la formación de generaciones de católicos según la ideología modernista que confluyó en el Concilio, el cual no sólo sirvió de premisa para el 68 en el ámbito político, sino también para la revolución doctrinal y moral en la esfera eclesial. Sin el Concilio ni siquiera se habría dado la revolución estudiantil que transformó radicalmente la vida del mundo occidental, el concepto de familia, el papel de la mujer y el concepto mismo de autoridad.

En resumidas cuentas: la responsabilidad de esta traición perpetrada por políticos que se dicen católicos recae enteramente sobre el clero infiel, tanto secular como regular, esclavo de las ideas modernistas, así como sobre una jerarquía que no ha sabido ni querido intervenir con la debida firmeza para impedir esta daño incalculable a todo el cuerpo social. En este sentido, el estado profundo* y la iglesia profunda se han aliado evidentemente para desestabilizar científicamente tanto el orden civil como el eclesiástico. Hoy estamos en condiciones de entender la situación actual, y una vez más las autoridades tienen el deber de hacer todo lo posible por detener esta carrera hacia el abismo; la Santa Sede y la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos tienen la obligación de exigir obediencia tanto a los sacerdotes rebeldes como a los laicos a los que siguen engañando e incluso apoyando públicamente. [*Estado profundo, o estado dentro de otro estado, es una forma de gobierno por grupos de poder encubiertos. N. del T.]

M.T.:  ¿Cree que sea necesaria una intervención autoritaria de los obispos para exigir coherencia con los principios no negociables?

C.M.V.: Cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento con instrucciones muy claras de que se excluyese de la Comunión a los políticos católicos que fueran incoherentes con las enseñanzas de la Iglesia, fue el propio McCarrick, junto con el arzobispo Wilton Gregory, entonces presidente de la Conferencia Episcopal de los EE.UU., quien se esforzó por impedir que se aplicaran en su país. La corrupción moral y las desviaciones doctrinales están estrechamente ligadas, y si se quieren sanar eficazmente estas llagas del cuerpo de la Iglesia es indispensable atacar por los dos frentes. De no tener lugar esta obligada intervención, los prelados y las autoridades de la Iglesia habrán de rendir cuentas a Dios por incumplimiento de sus obligaciones como pastores.

M.T.: ¿Por qué ve una relación entre el Concilio y el movimiento contestatario estudiantil?

C.M.V.: Es innegable, aunque sólo sea desde una perspectiva histórica o sociológica, que existe una relación entre la revolución conciliar y el 68. Los mismos protagonistas del Concilio lo reconocen, entre los que destaca Joseph Ratzinger:

«La adhesión a un marxismo anárquico y utópico […] ha sido  sostenida apoyada en primera línea por muchos capellanes universitarios y asociaciones juveniles que veían en ello el cumplimiento de sus esperanza cristiana.  El hecho dominante está  en los sucesos de Mayo del 68 en Francia. Tras las barricadas había dominicos y jesuitas. La intercomunión celebrada en el curso de una misa ecuménica en apoyo a las barricadas se consideró una especie de hito en la historia de la salvación, una suerte de revelación que inauguraba una nueva era del cristianismo.»1

Uno de los peritos del Concilio, el P. René Laurentin, escribió:

«Las exigencias del movimiento de Mayo del 68 coincidían en gran medida con las ideas generales del Concilio, en particular la Constitución sobre la Iglesia en el mundo. En cierta medida, el propio Concilio fue la reacción de un grupo de obispos contra la Curia que intentaban celebrar un concilio institucionalmente prefabricado».2

Por su parte, el teólogo argentino Álvaro Calderón afirma:

«Si hay que salta a la vista para quien estudia el Concilio Vaticano II es el cambio en sentido liberal del concepto de autoridad. El Papa se despojó de su autoridad suprema en favor de los obispos (colegialidad); los obispos, de su propia autoridad en favor de los teólogos; y los teólogos renunciaron a la propia ciencia para escuchar a los fieles. Y la voz de los fieles no es otra cosa que el fruto de la propaganda».3

Esta  visión  es amplia y orgullasamente afirmada por el frente progresista4, que vio como en el 68 se cumplían las mismas exigencias de la revolución conciliar. Lo corrobora monseñor Jacques Noyer, obispo emérito de Amiens.

«No tengo la menor duda de que el espíritu que inspiró la preparación, celebración y puesta en práctica del Concilio Vaticano II fue una gran oportunidad para la Iglesia y para el mundo. Es el Evangelio presentado a los hombres de hoy. En el fondo, Mayo del 68 fue un movimiento espiritual, incluso místico, coherente con el sueño del Concilio».5

Si la Iglesia no hubiera dado la luz verde para ello, el mundo jamás habría aceptado ni mucho menos hecho suyas las exigencias rebeldes del movimiento estudiantil. Más allá de las actas del Concilio, fue precisamente el espíritu del Concilio el que marcó el fin de la sociedad jerárquicamente constituida, de los valores tradicionales comunes al mundo occidental. Hasta entonces, conceptos como autoridad, honor, respeto a los ancianos, espíritu de sacrificio y de servicio, sentido del deber y defensa de la familia y de la Patria eran compartidos por todos y, si bien en menor medida que en otros tiempos, todavía estaban en vigor.

Ver que la Iglesia Católica, faro de verdad y civilización para las naciones, había abierto de par en par las puertas al mundo, no vacilaba en desprenderse de su glorioso legado y llegaba a los extremos de revolucionar la liturgia y aguar la moral, fue una señal inequívoca para las masas, una especie de aprobación del proyecto que todavía no se atrevía a manifestarse en su totalidad, pero cuyas señales distintivas se podían captar. Resultaron destruidas la Iglesia y la sociedad, comprometieron a las autoridades civiles y religiosas, desacreditaron el matrimonio y la familia y pusieron en ridículo o acusaron de fascismo al amor a la Patria y el sentido del deber. ¡Ante el silencio de una jerarquía cómplice! Quienes, como yo, ingresaron al seminario en el inmediato postconcilio, podemos dar fe de que hasta los seminarios pontificios de Roma se vieron inmediatamente conquistados por ese fervor contestatario, emancipatorio y disolvente de toda norma y disciplina.

No caben dudas al respecto. De lo contrario no se explicaría la abierta financiación que entidades mundialistas como la Open Society de Soros han destinado a actividades de la Compañía de Jesús y presumiblemente otras organizaciones católicas.6 Todas las bases que se sentaron en esencia por el Concilio y la revolución estudiantil las encontramos propuestas actualmente en el ámbito eclesiástico y por los gobiernos en el frente político mundialista. No es de extrañar que las prioridades del programa político de Bergoglio coincidan con las de Joe Biden. La inmigración, el ambientalismo, el ecologismo malthusiano, la ideología de género, la disolución de la familia y el mundialismo son comunes al proyecto del estado profundo y la iglesia profunda. La oposición formal de Bergoglio al aborto y al adoctrinamiento LGTB de los niños es contradicha en la práctica por el apoyo del Episcopado a los políticos que lo promueven y a quienes teorizan el control de la natalidad y el reconocimiento de los derechos de los sodomitas. El caso del P. James Martin SJ es emblemático, porque confirma un mismo sentir con los exponentes del mundialismo y la intelectualidad progresista católica. El sello distintivo que caracteriza a ambos movimientos es la mentira, el engaño, la división, la destrucción y el odio a la Tradición y la civilización cristiana. En definitiva, la aversión teológica a Cristo propia de Lucifer y sus secuaces.

M.T.: ¿No cree V.E. que las relaciones con China confirman esta correspondencia entre el estado profundo y la iglesia profunda?

C.M.V.: Tanto el estado profundo como la iglesia profunda juguetean con la dictadura comunista china: Joe Biden es esclavo de los intereses económicos y políticos de Pekín, lo mismo que Jorge Bergoglio. Poco les importa que en China se pisoteen sistemáticamente los derechos humanos, se persiga a los católicos fieles a la Iglesia o una odiosa dictadura masacre a millones de inocentes con la planificación del aborto masivo y los intereses del plan mundialista se impongan sobre la evidencia de los horrores perpetrados por la dictadura china.

Es más: es significativa la actividad de apoyo prestado por los jesuitas desde los tiempos en que McCarrick fue a China para preparar el famoso acuerdo que poco después sería ratificado por el Vaticano durante el pontificado de Bergoglio. Acuerdo que también suscitó grandísima perplejidad en la prensa laica. Hace pocos días se publicó en el Times un artículo titulado El inesperado admirador del Papa en Pekín, en el que Dominic Lawson denuncia que «cada vez son más los países que han expresado preocupación por las cada vez más numerosas pruebas de la existencia de campos de concentración y hasta de exterminio en la provincia de Xinjiang», precisando que «la única entidad en el centro de cuya misión está la humanidad sufriente guarda silencio. Me refiero a la Santa Sede». Y añade: «Es imperdonable que no condene el genocidio».7 Por otra parte, durante el Ángelus del pasado 5 de julio escandalizó que Francisco no hablara de los sucesos de Hong Kong tras haber facilitado el texto a la prensa8, para no molestar a Xi Jinping.

Esta sumisión del movimiento mundialista y de la Santa Sede a China es alarmante, y queda corroborada por los encuentros entre el padre Spadaro SJ y y otros compañeros de su orden con miembros del Partido Comunista Chino durante el confinamiento para distribuir La Civiltà Cattolica* en chino. [*revista de los jesuitas italianos, N. del T.]

M.T.: Más allá de la situación actual, en la que los candidatos del Partido Demócrata no son desde luego coherentes con el Magisterio de la Iglesia, ¿cómo debe ser el verdadero político católico?

C.M.V.: El católico, para serlo, no sólo debe estar bautizado sino que debe vivir de modo coherente la Fe que recibió en la pila bautismal. La Fe se acompaña de buenas obras, como enseñan las Sagradas Escrituras. Si nos hacemos hijos de Dios incorporándonos al Cuerpo Místico pero luego ello no se vive en la práctica, nuestras palabras son vanas y nuestro testimonio incoherente, y ciertamente causa de escándalo para los fieles y para los no creyentes. Se equivoca por tanto el P. James Martin SJ al limitarse al aspecto meramente burocrático; sus palabras quedan refutadas por las de Nuestro Salvador: «Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando» (Jn.15,14). La amistad con Dios, que consiste en que el alma esté en gracia, depende de nuestra obediencia a las órdenes de Nuestro Señor. No a sugerencias y consejos; ¡a órdenes! Es más, «no todo el que dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos» (Mt.7,21).

Añadiré que el Infierno no está reservado a los no católicos; en el fuego eterno se encuentran muchas almas bautizadas          , incluso de religiosos, sacerdotes y obispos que se condenaron por haberse rebelado contra la voluntad de Nuestro Señor. Que se lo piensen bien los sedicentes católicos adultos y sus maestros no sea que un día oigan a Cristo decirles: «Nunca os conocí; apartaos de Mí, obradores de iniquidad» (Mt.7,23)

El católico que apoya el aborto o la ideología de género no sólo reniega del Magisterio, sino de la propia Ley Natural, que constituye la base moral común a todos los pueblos en todo tiempo y lugar. La gravedad de la incoherencia entre pertenecer a la Iglesia y ser fiel a su doctrina refleja la dicotomía artificial entre doctrina y pastoral que se ha introducido subrepticiamente desde el Concilio para acá y ha alcanzado su más clara formulación en Amoris laetitia. Pero si se mira bien, la llamada laicidad del Estado plantea serios problemas, porque reconoce a la sociedad civil el derecho de negar la divina realeza de Cristo y rechazar su Ley, pidiendo al mismo tiempo a los laicos que den un testimonio de fe en el que la primacía de la verdad católica es rebajada quedando al mismo nivel que el error.

Lo que está claro es que el político católico que no pone en práctica en su integridad la doctrina de la Iglesia no puede ser votado por los católicos, ni mucho menos contar con el respaldo de la jerarquía. El supuesto católico Joe Biden, que apoya el aborto por dilatación y evacuación, o sea infanticidio, y que incluso antes de Obama ya respaldaba la ideología de género y fomentaba los matrimonios entre varones, no es católico. Y punto.

M.T.: Joe Biden ha elegido como vicepresidente a Kamala Harris, que como jueza ha defendido en el estado de California a Planned Parenthood, la mayor entidad abortera a nivel mundial, cuando ésta fue acusada de comerciar con vísceras de fetos abortados. ¿Qué significa que la haya escogido?

C.M.V.: La cultura de la muerte, que es el cimiento de la actualmente imperante ideología anticristiana, es coherente consigo misma: el asesinato de criaturas inocentes es uno de los  puntos  irrenunciables de quienes no sólo quieren acabar con la cristiandad, sino con la humanidad y la creación, en la que se muestra la obra del divino Creador.

Como he dicho en otras ocasiones, este proceso de disolución es llevado a cabo en dos planos: uno ideológico, por parte de quienes desean deliberadamente el mal y quieren implementar a marchas forzadas su plan infernal; y otro económico, por parte de quienes apoyan la ideología, no necesariamente por convicción sino por afán de lucro. Así pues, los sacrificios humanos que no han dejado de realizarse en los abortorios ni siquiera durante el confinamiento por el coronavirus, son fuente de ingresos para Planned Parenthood y toda la cadena mortal que comercializa órganos de niños abortados. No olvidemos que el grupo de presión del aborto -al igual que el movimiento LGTB- se encuentra entre los principales patrocinadores económicos de las campañas electorales de la izquierda en todo el mundo. Si empresas ideológicamente orientadas a promover la cultura de la muerte costean a manos llenas a determinados partidos políticos, no sorprende que los candidatos de dichos partidos promuevan a su vez a quienes les ayudan aprobando leyes que les favorecen.

M.T.: Un obispo de EE.UU., monseñor Thomas Tobin, ha sido el primero que ha dicho que el Parido Demócrata no presenta candidatos católicos. El P. James Martin SJ ha respondido que Biden recibió el bautismo católico, y por tanto es católico. ¿Qué nos da a entender esta controversia sobre el estado de la Iglesia de Estados Unidos?

C.M.V.: Dije más arriba que por candidatura católica se entiende la de los políticos que no sólo se dicen católicos, sino que son además coherentes con la Fe y la Moral que enseña la Iglesia. Si ser católico no tuviese ningún impacto concreto, no tendría sentido votar por ningún candidato que no se diferencie de los demás. Lo que dice el P. Martin es un sofisma, porque afirma no ver la diferencia entre aparentar ser católico y serlo, entre servirse del nombre de católico para obtener ventajas electorales y ser verdaderamente testigo del Evangelio en la vida privada, en la civil y política y en las instituciones. ¿Qué pasa con el P. Martin? Está bautizado, confirmado, ordenado sacerdote y hasta ha hecho votos solemnes de castidad y obediencia, es jesuita… y es del movimiento LGTB. Otro, uno de los Doce, traicionó al Señor. El padre Martin, siempre con su impecable clergyman, ¡que se mire al espejo del alma y vea a quién se parece!

M.T.: Excelencia, ¿cómo es que la Iglesia está tan interesada en la ideología dominante que es tan claramente anticristiana?

C.M.V.: Es un problema que arrastramos desde hace setenta años. Desde entonces, el clero católico, y en particular la jerarquía, adolecen de un complejo de inferioridad que los sitúa por debajo de sus interlocutores en el mundo. Se sienten ontológicamente inferiores. Consideran inadecuadas las enseñanzas de Cristo, que torpemente tratan de adaptar a la mentalidad secular. Tienen miedo de parecer desfasados, de que parezca que no están al día, que tal vez llevan un atraso de siglos, como dijo otro ilustre jesuita que en paz descanse.

Este gravísimo complejo es consecuencia directa de una dramática pérdida de la fe. El mensaje salvífico de Cristo es inconciliable con las seducciones del mundo. Es indigno e ilegítimo adulterar el Magisterio para complacer al mundo, abusando de una autoridad sagrada que por el contrario tiene por objeto predicar «a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar cuanto [el Señor les ha] mandado» (Mt.28, 19-20).

Mientras la jerarquía se obstine en no ser la primera en actuar en coherencia con su misión y con las enseñanzas de Cristo, será imposible pedir la misma coherencia a los seglares que imitan su ejemplo. Lo confirma el mero hecho de que haya políticos que se dicen católicos y cuentan con el apoyo de sacerdotes y obispos que se dicen católicos. Así como que a quienes sin ser católicos defienden la vida y la ley natural sean tildados de populismo, y hasta comparados con los dictadores del siglo pasado9, e incluso les digan que no son cristianos.10 O, como en el caso del P. James Altman, que hace poco fue acusado por su obispo de provocar división y ser causa de escándalo.11

M.T.: ¿Qué papel desempeña Planned Parenthood en la política estadounidense? ¿Es instrumento de libertad y de afirmación de derechos, como afirman los progres, o…

C.M.V. : Planned Parenthood refleja desempeña en la sociedad mundialista el papel opuesto al que tenían en las naciones cristianas las instituciones de caridad y las fundaciones que tutelaban la vida. En la sociedad cristiana los niños eran acogidos con amor, y en las situaciones de pobreza y dificultades se les ayudaba, criaba y educaba para que fueran buenos cristianos y ciudadanos honrados que pusieran en práctica las palabras del Evangelio. En la sociedad anticristiana, Planned Parenthood se dedica a matar a esos inocentes, llevando a la práctica la cultura de la muerte inspirada por el que es «homicida desde el principio» (Jn.8,44). No olvidemos que Planned Parenthood cumple junto con las demás multinacionales del aborto el delirio malthusiano de la cúpula mundialista que tiene programado diezmar dramáticamente la población mundial.

M.T.: Soros y otros tratan de presionar a Zuckerberg para que Facebook limite la presencia de activistas pro vida. La elección de Biden y Kamala Harris, y estas maniobras destinadas a limitar a quienes defienden la vida, ¿a qué situación mundial nos conducen?

C.M.V.: El Evangelio se ha propagado por todo el mundo gracias a la predicación de los Apóstoles y al testimonio de los mártires y los confesores de la Fe. Del mismo modo, el antievangelio de la Sinagoga de Satanás se ha difundido gracias a la predicación de los hijos de las tinieblas y al testimonio de personajes públicos, gente de la farándula y supuestos filántropos. Al final, siempre termina con una clara división en dos bandos: por un lado los buenos y por otro los malos en la bíblica contienda entre el bien y el mal. Y si antes nuestros santos destruían los ídolos y los templos paganos para no dar la menor oportunidad a los adoradores del Demonio, hoy en día que los partidarios del pensamiento único se alíen para profanar y destruir iglesias, derribar cruces y estatuas de santos y borrar todo lo que recuerde la Fe en Cristo. Ayer era la censura de los libros prohibidos para proteger a los sencillos que habrían envenenado su alma con ellos; hoy se censura lo bueno porque el mal no lo tolera.

La situación mundial que va tomando forma la tenemos a la vista: hasta que no comprendamos que no puede haber diálogo con los «obradores de iniquidad» (Mt.7,23), que la luz de Cristo es incompatible con las tinieblas de Satanás, no estaremos en condiciones de ganar la batalla porque ni siquiera nos habremos dado cuenta de que estamos en guerra contra las potencias del Infierno. En toda guerra hay necesariamente dos bandos que se enfrentan: quien se niega a militar bajo la bandera de Cristo termina inevitablemente por ayudar a los siervos del Maligno. Nuestros enemigos lo tienen muy claro, pero no parece que lo tengan tan claro quienes no consideran la vida cristiana como una milicia.

Permítame recordarle lo que dijo el presidente Trump al final de la reciente convención: «Dicen nuestros adversarios que vuestra redención sólo puede venir del poder que les deis». Esa redención consiste en negar los derechos soberanos de Dios sobre las personas, sobre la sociedad, sobre las naciones, sustituyendo el suave yugo de Cristo por la odiosa tiranía de Satanás. Lo cual, a todos los efectos, es una inversión de la Redención -es decir, del rescate de los esclavos- que realizó el Salvador sobre el leño de la Cruz. No nos dejemos engañar por las melifluas palabras de quienes usurpan la metáfora bíblica de los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas para instaurar el reino de Lucifer; las tinieblas y el caos que vemos en las ciudades de EE.UU. son fruto de la misma ideología que aprueba el aborto postnatal y el matrimonio homosexual, del mismo modo que los que financia el movimiento Black Lives Matter y los movimientos antifas son precisamente el Partido Demócrata y las fundaciones filantrópicas que combaten con uñas y dientes la elección de Trump.12

La alusión que hizo Biden, su ignominiosa usurpación del «¡No tengáis miedo!» de Juan Pablo II, suena como la insidiosa seducción de la serpiente para tomar del fruto del árbol en lugar de la invitación que hizo el pontífice polaco a un mundo alejado de Cristo. Es curioso que el desdeñoso arzobispo Wilton Gregory, dispuestísimo a censurar la visita de Trump y su señora al santuario de S. Juan Pablo II, no fulmine igualmente al contrincante Joe Biden, que instrumentaliza para su campaña electoral de católico perverso la imagen del mismo pontífice y la de Bergoglio.

Estas firmes y autorizadas palabras de Juan Pablo II harían temblar hoy en día al Partido Demócrata y quizás a los propios obispos:

¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! ¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera! ¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce!13

Hoy en día, la potestad salvadora de Cristo es sustituida por «la voz de la creación, que nos advierte para que regresemos al lugar que nos corresponde en el orden natural creado». La Pasión redentora de Nuestro Señor es sustituida por «el gemido de la creación», y el flagelo de la justicia divina por «la ira de la Madre Tierra», de la Pachamama…

El presidente Trump ha declarado: «Nuestros adversarios os dicen que vuestra redención sólo puede venir del poder que les deis. En este país no recurrimos a los políticos en busca de la salvación, no nos confiamos al gobierno para salvar nuestra alma; ciframos nuestra fe en el Dios todopoderoso». Creo que esta confianza en Dios, a la cual debe claramente corresponder una coherencia de vida y de testimonio cristiano, confirmará una vez más en estas circunstancias de las elecciones presidenciales que la diestra del Señor ha hecho maravillas, como nos recuerda el Salmo 117.

1 Joseph Ratzinger, Les principes de la théologie catholique, Téqui, París 1985, p. 433

2 René Laurentin, Crisi della Chiesa e secondo Sinodo episcopale, Morcelliana, Brescia 1969, p. 16

3 Álvaro Calderón, La lámpara bajo el celemín. Cuestión disputada sobre la autoridad doctrinal del magisterio eclesiástico desde el Concilio Vaticano II, Ed. Río Reconquista, Argentina 2009

4 Cfr. https://www.atfp.it/rivista-tfp/264-ottobre-2018/1494-il-maggio-68-e-il-concilio-vaticano-ii | Vedi anche: https://www.agensir.it/italia/2018/04/26/il-sessantotto-agostino-giovagnoli-storico-profondo-legame-con-il-concilio-che-ne-ha-anticipato-alcuni-tratti/ https://notedipastoralegiovanile.it/index.php?option=com_content&view=article&id=13936:il-68-e-la-sua-ricaduta-sul-fronte-ecclesiale&catid=353&Itemid=1074 | Si veda anche l’interessante cronologia pubblicata su Archivio 900:

http://www.archivio900.it/it/documenti/doc.aspx?id=177

5 https://www.atfp.it/rivista-tfp/264-ottobre-2018/1494-il-maggio-68-e-il-concilio-vaticano-ii

6 https://www.marcotosatti.com/2020/09/08/open-society-di-george-soros-finanzia-i-gesuiti/

https://t.co/2alWhlx0R5?amp=1

7 https://www.thetimes.co.uk/article/the-pope-is-beijings-unlikely-admirer-knkvp2qv3

8 https://www.lanuovabq.it/it/hong-kong-la-santa-sede-si-inchina-al-regime-cinese

9 https://www.adnkronos.com/fatti/cronaca/2020/09/08/papa-populismo-europa-ricorda-terribili-degenerazioni-passate_QIC4RJ8Dyn07BJD6d82JBI.html?refresh_ce

10 https://www.toscanaoggi.it/Documenti/Papa-Francesco/La-conferenza-stampa-del-Papa-sul-volo-di-ritorno-dal-Messico

11 https://quincy-network.s3.ca-central-1.amazonaws.com/wp-content/uploads/sites/10/2020/09/Statement-Father-

James-Altman-090920.pdf

https://www.lifesitenews.com/news/watch-priest-warns-us-voters-you-cannot-be-catholic-and-be-a-democrat

https://www.youtube.com/watch?v=V3C5yXw9u98

12 Il dominio antifa.com porta al sito della campagna elettorale di Joe Biden: joebiden.com

13 https://www.vaticannews.va/it/papa/news/2019-10/22-ottobre-1978-giovanni-paolo-ii-non-abbiate-paura.html

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)

Mons. Carlo Maria Viganò
Mons. Carlo Maria Viganò
Monseñor Carlo Maria Viganò nació en Varese (Italia) el 16 de enero de 1941. Se ordenó sacerdote el 24 de marzo de 1968 en la diócesis de Pavía. Es doctor utroque iure. Desempeñó servicios en el Cuerpo Diplomático de la Santa Sede como agregado en Irak y Kwait en 1973. Después fue destinado a la Nunciatura Apostólica en el Reino Unido. Entre 1978 y 1989 trabajó en la Secretaría de Estado, y fue nombrado enviado especial con funciones de observador permanente ante el Consejo de Europa en Estrasburgo. Consagrado obispo titular de Ulpiana por Juan Pablo II el de abril de 1992, fue nombrado pro nuncio apostólico en Nigeria, y en 1998 delegado para la representación pontificia en la Secretaría de Estado. De 2009 a 2011 ejerció como secretario general del Gobernador del  Estado de la Ciudad del Vaticano, hasta que en 2011 Benedicto XVI lo nombró nuncio apostólico para los Estados Unidos de América. Se jubiló en mayo de 2016 al haber alcanzado el límite de edad.

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