THE REMNANT

Ayuno y abstinencia cuaresmales

In Nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

La lectura del Evangelio del primer domingo de Cuaresma dice que Nuestro Señor y Dios, Jesucristo, ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches, tras lo cual sintió hambre. Tradicionalmente, se entiende que al estar en el desierto Jesús estuvo sin comer o beber durante cuarenta días. El término en latín para ‘ayuno’ es jejunium, el cual denota un intestino que está siempre vacío. El término en latín asociado a ‘Cuaresma’ es quadragesima, refiriéndose a ‘cuarenta’ días.

A imitación de Cristo, la Iglesia Católica también tiene un período penitencial de cuarenta días en cada tiempo sagrado de Cuaresma. Comenzando en el Miércoles de Ceniza, y hasta el Sábado Santo inclusive, hay exactamente cuarenta días sin contarse los domingos. El domingo, día de la resurrección de Nuestro Señor, no cuenta como día penitencial de Cuaresma.

A diferencia de Nuestro Señor, que pasó cuarenta días sin comer ni beber, la Iglesia nos permite comer y beber durante el sagrado tiempo de Cuaresma, pero con algunas restricciones a las que llamaremos Leyes Cuaresmales de Ayuno y Abstinencia.

En general, las Leyes Cuaresmales de Ayuno y Abstinencia son más severas bajo la disciplina de 1962 para la misa tradicional en latín, que bajo la Iglesia actual. Si bien ya no estamos obligados a cumplir con las normas de 1962 bajo pena de pecado, la comunidad tradicional aún intenta seguir las prácticas tradicionales con un espíritu de penitencia, mortificación y reparación.

La Ley Cuaresmal de Ayuno, como la de 1962, permite una sola comida completa y otras dos que, de combinarse, no llegan a ser una comida completa. Hoy, como en 1962, la Ley Cuaresmal de Ayuno deja de ser obligatoria bajo pena de pecado cuando uno alcanza los 60 años. Actualmente, la Ley de Ayuno bajo pena de pecado solo incluye el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Las normas tradicionales de ayuno de 1962 incluyen cada uno de los 40 días, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Sábado Santo inclusive. Al ayunar, no se permite comer entre comidas, pero sí se permiten los líquidos, incluyendo leche o jugos de frutas. La edad para la Ley de Ayuno fue reducida de los 21 a los 18 años de edad en los Estados Unidos.

La Ley de Abstinencia actual, que exige abstenerse de comer carne, comienza a los 14 años y solo aplica para el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma. La Ley de Abstinencia de 1962, que la comunidad tradicional aún promueve, comienza cumplidos los 7 años de edad. Tanto bajo las directivas de hoy como las de 1962, la Ley de Abstinencia es obligatoria hasta el día de nuestra muerte – no hay excepciones por edad avanzada. Sin embargo, si la salud o la capacidad para trabajar se vieran seriamente afectadas, las Leyes de Ayuno y Abstinencia no son obligatorias.

La ley actual no prohíbe sopas o salsas hechas de carne. Sin embargo, la Ley Cuaresmal de 1962 requiere completa abstinencia de carne, así como de sopas o salsas hechas con carne tanto el Miércoles de Ceniza como todos los viernes de Cuaresma y el Sábado Santo. Todos los demás días de Cuaresma requieren abstinencia parcial bajo la ley de 1962, lo que significa que se permite carne y sopa o salsa hecha de carne en la comida principal del día – de nuevo, solo una vez por día. Las Leyes de Abstinencia no incluyen productos lácteos, huevos, o condimentos y extractos realizados con grasa animal.

Recuerden que si bien estamos obligados, bajo pena de pecado, a las leyes generales más relajadas de Ayuno y Abstinencia de la Iglesia de hoy; la comunidad tradicional promueve la adhesión a las normas más estrictas de 1962, en un espíritu de penitencia, mortificación, y reparación.

El sagrado tiempo de Cuaresma es tiempo para purificar nuestras almas y fortalecer nuestras voluntades. Seguimos las Leyes de Ayuno y Abstinencia católicas tradicionales porque reconocemos, así como lo hicieron los santos que nos precedieron, que cuantos más actos realicemos de penitencia, mortificación y reparación, más fuertes seremos para resistir a la tentación.

Además de la Cuaresma, la disciplina tradicional de 1962 también promueve otros días de ayuno y abstinencia durante el año. Estos días incluyen: la vigilia de Pentecostés, la vigilia de la Asunción, la vigilia de Navidad, y los tres días de las Cuatro Témporas (miércoles, viernes y sábado) siguiendo Pentecostés; las témporas de la tercera semana de septiembre; y las témporas tras el tercer domingo de Adviento. No es obligatorio el ayuno y la abstinencia en un día sagrado obligatorio (1962: Solemnidades/Fiesta I Clase).

Después de sus cuarenta días y cuarenta noches de ayuno en el desierto, Jesús rechazó todas las tentaciones de Satanás. Nuestro Señor nos dio un ejemplo a seguir para fortalecernos en el combate espiritual contra el maligno. El prefacio de Cuaresma para la misa tradicional en latín nos enseña:

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque con el ayuno corporal, refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos fortaleces y recompensas, por Cristo nuestro Señor.

Las Leyes de Ayuno y Abstinencia tradicionales pueden alcanzarnos la victoria ante las tentaciones, paz para esta vida, y conducirnos a la felicidad eterna en la vida del mundo futuro.

In Nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

Padre Ladis J. Cizik

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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