Católicos, ¿Derecho a la eutanasia?

El otro día me encontraba con un grupo de personas en el que se debatía sobre la eutanasia, es decir, el suicidio asistido o asesinato de personas, como prefieran ustedes llamarlo. Me llamó la atención que prácticamente todo el grupo estaba de acuerdo en que ante un diagnóstico fatal mejor que te liquiden de inmediato. Recordé que María Luisa (nombre ficticio) que estaba allí presente es habitual de un grupo de oración y me animé a preguntarle, “¿y tú, siendo católica, también defiendes esto?” Y me espetó, “¿Es qué acaso por ser católica no tengo derecho a la eutanasia?” Para lo que fue su argumentación se basó en el, caso del ex primer ministro holandés, Dries van Agt y su esposa, católicos practicantes y que solicitaron juntos la eutanasia.

El máximo problema de ignorancia que arrastramos hoy en día los católicos es que para argumentar algo, nos basamos en las vidas de las personas que nos rodean y sus actos. Si para nosotros es gente ejemplar, su acto nos parece bueno y por el contrario, si es una persona que nos resulta repulsiva, su acto toma la misma forma.

No podemos juzgar a este señor y a su esposa, pero sí podemos determinar si el acto en sí se ajusta al modo de vida católico. Según el catecismo de la Iglesia Católica, el quinto mandamiento nos dice “no matarás” y ello implica el respeto a la vida humana, por lo tanto, el infringir este mandamiento sea de obra como de pensamiento, implica pecado y esto es así tanto uno tenga 15, 20, 50 como 100 años. La eutanasia es pecado mortal.

Queridos míos, hay que decirlo, aunque ustedes no se vayan a eutanasiar pero le parezca que el vecino hace fenomenal, está pecando, téngalo claro y si lo considera oportuno consúltelo no con su farmacéutico, sino con su confesor.

Recuerdo cuando era niña y alguien se suicidaba se llevaba con mucha discreción, al punto de que lo escuchábamos y teníamos la prohibición de volverlo a comentar e incluso, retrocediendo más en la historia, en la época de nuestros abuelos y anteriores, estos hechos se ocultaban a la hora de hablar con el sacerdote para que no pusiera inconvenientes y se permitiese su enterramiento en el camposanto.

Estamos en el siglo XXI y no se trata de vivir como en el siglo XV pero resulta aberrante que un periódico publique como romántico la eutanasia de este matrimonio y todavía resulta más patético que muchos digan, “bueno, ahora es así, son cosas que pasan”.

¿Qué es lo que ha llevado a toda esta frivolidad y desnaturalización? Sin lugar a dudas los actuales gobiernos de izquierdas y sus políticas de ahorro. Mientras los políticos que se llaman comunistas y socialistas viven en casoplones de urbanizaciones privadas con piscinita y tal, para ti y para mi proponen que ante el primer dolorcito que te ataque, te empieces a plantear que en el otro mundo vas a estar mejor que aquí, que no te van a ayudar con ningún tratamiento paliativo ni te van a dar ningún tipo de ayuda para adaptar tu vivienda ni para que puedas tener derecho a un servicio social que te ayude con el aseso personal. Al contrario, te van a dificultar todo salvo el acceso a la eutanasia.

Me mandaba un amigo esta noticia:“Salud anuncia un equipo móvil para «ejercer el derecho a la eutanasia» donde haya «objeción» por parte de profesionales”. Esta noticia hace referencia al gobierno progresista español. Es decir, si el médico, como buen profesional, se opone, papá gobierno hará lo posible e imposible para que la inyección llegue a su casa como sea. La ayuda para la dependencia no llegará pero esto sí, garantizado, al día siguiente de solicitarlo usted, pim, pam, pum. Sistema de inyecciones express. ¿Se puede llamar gobierno progresista a esto?

Hace unos meses leíamos la noticia de una señora en Galicia que había solicitado la eutanasia y gracias a la oposición de su santa madre y el apoyo de abogados cristianos, consiguieron paralizar el asesinato. La señora no abrió la puerta cuando llamaron, un gesto tan simple ha hecho que por ahora su hija siga con vida, quizás el gobierno mande un equipo de tedax en el siguiente intento. Y  alguno dirá, “es que es la voluntad de la hija” pero es posible que esta hija debido a su enfermedad y al tratamiento puede haber caído en la desesperanza, agotamiento y depresión, ¿no sería mejor ofrecerle a la hija una ayuda psicológica y un tratamiento paliativo que por sus costes es posible que no se esté facilitando? Cualquier libro de la doctora Elisabeth Kübler-Ross da respuesta a esta pregunta, si quieren saber como ayudar a un enfermo lean sus libros.

Permítame que le pregunte querido lector, ¿Se considera usted católico no sólo de etiqueta sino de corazón? ¿Es usted seguidor de Jesucristo? Entonces, respete la vida desde sus concepción hasta su fin natural, ame al prójimo y ayude al enfermo en su dolor. Diga no al asesinato y hable de esto con todas las personas que pueda, no oculte su opinión. Según las encuestas, la mayoría de los españoles católicos está a favor de la eutanasia. Imposible ser católico y formar parte de esa encuesta.

Voy resumiendo, cada vez nos importa menos el prójimo, sus problemas y sus enfermedades y esto es visible en todo lo que nos rodea. Hoy en día vemos en las funerarias un horario para “velar” que viene siendo de nueve a tres y adiós. Incluso, yendo más allá, estos días veía en la Voz de Galicia una empresa que se publicita y que te recoge el cadáver y te devuelve las cenizas, sobra decir más, es seguro que ya hay quién ha probado el servicio para su papá y lo está promocionando entre sus amigos y mire usted, igual es Maria Luisa que tiene 45 años está muy implicada en la vida parroquial y es de esas que considera que la Iglesia se tiene que modernizar. Pues, mire, la Iglesia no sólo se está modernizando sino que sus miembros votamos a toda esta calaña que nos gobierna y nos dejamos contagiar del pensamiento único imperante, “si un enfermo es un estorbo para ti, agenda 2030”

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