Más de 100 líderes de todo el mundo de pro-vida y pro-familia se pusieron en pie para aplaudir en una reunión en Roma el sábado pasado después de escuchar una llamada de atención al papa Francisco para retirar su polémica exhortación Amoris Laetitia.

John Smeaton, co-fundador de la Voz de la Familia y director general de la Sociedad Británica para la Protección de los Niños no Nacidos, emitió la petición al Papa en su discurso en la reunión anual del Foro de Vida en Roma.

Smeaton habló después del obispo Atanasio Schneider, quien en su discurso condenó la creciente confusión en la Iglesia y que con anterioridad ha expresado graves preocupaciones sobre la exhortación.

Smeaton destacó varias preocupaciones con la exhortación, incluyendo:

  • La sección acerca de la educación sexual, que habla largo y tendido sobre la educación sexual en las escuelas, sin hacer referencia a los derechos de los padres;
  • Referencias al adulterio público que deja de señalar el mal intrínseco del adulterio;
  • La sugerencia de que los actos sexuales adúlteros pueden ser justificables; y, el mensaje falso de que el matrimonio no es indisoluble.

El hecho de no hablar con claridad sobre el adulterio “muestra una falta de piedad”, dijo Smeaton, “porque le niega a los católicos la verdad sobre el bien y el mal”.

“Le niega a los católicos el conocimiento que necesitan para ejercer la verdadera libertad, liberarse del pecado. También muestra una falta de piedad, ya que envía a los niños el mensaje falso de que el matrimonio no es indisoluble. Podría decirse, su Santidad, que la manera más efectiva de destruir a los niños es destruyendo el matrimonio como una unión, de por vida, indisoluble de un hombre y una mujer”.

En su carta abierta, Smeaton le dice al Papa que él conoce personalmente “a mujeres y hombres que han sido abandonados por su cónyuge a causa de otra persona y, o bien las dejan solas con los niños o las dejan solas sin sus hijos”.

“Si ese cónyuge abandonado luego viera a su esposa o esposo con una nueva pareja, recibir el Cuerpo de Cristo en la comunión, se envía el mensaje a todo el mundo, incluyendo a los niños, de que el matrimonio no es indisoluble después de todo”, dijo Smeaton.

Smeaton concluyó su apelación al Papa pidiéndole que “reconozca los graves errores en la recientemente publicada exhortación apostólica, Amoris Laetitia, en particular, aquellas secciones que conducirán a la profanación de la Eucaristía y el daño a nuestros hijos, y que  retire la exhortación apostólica con efecto inmediato”.

Smeaton alentó a los católicos y personas de buena voluntad a escribir al Papa y la Congregación para la Doctrina de la Fe con amor y claridad para que retiren la exhortación. Pidió que los que escriban, envíen una copia de la carta a la Voz de la Familia.

Direcciones:

A Su Santidad Papa Francisco

I-00120 Ciudad del Vaticano

Cardenal Gerhard Müller
Congregación para la Doctrina de la Fe
Piazza del S. Uffizio, 11, 00193 Roma, Italy
cdf@cfaith.va

Voz de la Familia
Unit D, 3 Whitacre Mews,
Stannary Street,
London, SE11 4AB,
United Kingdom
enquiry@voiceofthefamily.com

COMENTARIO DE REMANNT: El papa Francisco está tratando ya sea de socavar intencionalmente  las enseñanzas infalibles de la Iglesia sobre la fe o la moral, o lo está haciendo inadvertidamente. No vemos otra opción. O es un hombre muy malo, o un Papa totalmente incompetente. Elige tú la opción.

Su Santidad,

Con respeto y con atención a la utilidad común y de la dignidad de las personas, y como esposo y padre, considero que la sección de Amoris Laetitia titulada “La necesidad de educación sexual” incumple de manera grave a los padres en un momento en que sus derechos como progenitores con respecto a la educación sexual están bajo ataque serio y sostenido en muchas naciones del mundo, y en las instituciones internacionales. Esta sección se extiende por más de cinco páginas sin hacer ni una sola referencia a los padres, aunque sus derechos se mencionan anteriormente en otro contexto. Por otra parte se hace referencia a “instituciones educativas”. Sin embargo, la educación sexual es “un derecho y deber fundamental de los padres”, que “siempre debe llevarse a cabo bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos “como su predecesor, el papa Juan Pablo II, enseña a los fieles en Familiaris consortio, Número, 37.

Su Santidad, las Conferencias Episcopales de todo el mundo, incluyendo la de Gran Bretaña, están colaborando con nuestros oponentes anti-vida en los grupos de presión de control de la natalidad y la educación sexual, para ayudar a imponer programas de educación sexual que corrompen a los alumnos de primaria y secundaria. Tales programas, entre ellos en las escuelas católicas, ponen al alcance de nuestros hijos el acceso al aborto y la contracepción. De este modo, Santo Padre, la autoridad del obispo dada por Cristo, que nosotros los fieles veneramos, está siendo instrumentalizada para escandalizar y causar un daño terrible a nuestros hijos.  Amoris Laetitia servirá para empeorar esta terrible situación.

Santo Padre, yo creo, como todos los católicos creen, que el Papa es Pedro, la roca que Cristo eligió sobre la cual construir su Iglesia. El Papa sirve a la verdad inmutable de las enseñanzas de Cristo. Sin embargo, su Santidad, el Papa no es el maestro sino el servidor de la verdad.

Su Santidad, una vez más, con reverencia y con atención a la utilidad común y de la dignidad de las personas, así como con mi autoridad como esposo y padre, observo que hay referencias al adulterio público en la exhortación apostólica Amoris Laetitia que incumplen el señalar el mal intrínseco del adulterio. Considero que tales referencias se traducirán en escandalizar a los pequeños en la forma contenida en la advertencia de Jesucristo en el versículo 92, capítulo 9, del Evangelio de San Marcos.

Lo que es peor, Santo Padre, Amoris Laetitia, la exhortación apostólica, como poco, plantea la posibilidad de que los actos sexuales adúlteros pueden ser justificables. Esto demuestra una falta de misericordia, porque niega a los católicos la verdad sobre lo correcto e incorrecto. Les niega a los católicos el conocimiento que necesitan para ejercer la verdadera libertad, liberarse del pecado. También muestra una falta de misericordia, ya que envía a los niños el mensaje falso de que el matrimonio no es indisoluble. Podría decirse su Santidad, que la forma más eficaz de destruir a los niños es destruir el matrimonio como una unión de por vida indisoluble de un hombre y una mujer.

Santo Padre, el catecismo de la Iglesia católica enseña que ciertas acciones son “intrínsecamente malas”, cosas tales como el adulterio.

Creo, su Santidad, como todos los católicos creen, porque Jesucristo mismo lo enseñó, que el matrimonio es indisoluble y, Jesús enseñó, que si alguien se divorcia o repudia a su esposa y se casa con otra, él o ella cometen adulterio – que se considera un pecado mortal, el tipo de pecado grave por el cual uno mismo se corta fuera del amor de Dios. (Mateo, 19)

Creo, como todos los católicos creen, porque Jesucristo mismo lo enseñó, que al ir a la santa comunión recibimos el Cuerpo de Jesucristo, Dios mismo: recibimos la vida y la promesa de la vida eterna. (Juan, 6 54)

Por último, Santo Padre, yo creo, como todos los católicos creen, la enseñanza de san Pablo de que si una persona come y bebe el cuerpo y la sangre de Jesucristo indignamente, no recibe la vida o la gracia, sino que come y bebe juicio a sí mismo “sin discernir el cuerpo del Señor”. (Corintios 1, 11 29)

Santo Padre, conozco a muchos católicos comunes tanto en mi vida familiar y a través de mi trabajo. Conozco a mujeres y hombres que han sido abandonados por su cónyuge por otra persona y, o bien los dejan solos con los niños o los dejan solos sin sus hijos. Si ese cónyuge abandonado luego viera a su esposa o esposo con una nueva pareja, recibir el Cuerpo de Cristo en la comunión, eso envía el mensaje a todo el mundo, incluyendo a los niños, de que el matrimonio no es indisoluble después de todo. Esto es destructivo de la verdad sobre el matrimonio. También está dañando psicológicamente y espiritualmente, cuestión no menos importante a los niños.

Santo Padre, con reverencia y con atención del bien común y de la dignidad de las personas, le solicito a usted reconocer los graves errores en la recientemente publicada Exhortación Apostólica, Amoris Laetitia, en particular, aquellas secciones que conducirán a la profanación de la Eucaristía y el daño a nuestros hijos, y retirar dicha exhortación con efecto inmediato.

Atentamente en Cristo.

[Traducido por Rocío Salas. Introducción y artículo.]