Recibimos la comunión una y otra vez….muchas veces a lo largo de la vida, y ojalá no se convierta nunca en una rutina o, peor aún, en una distracción habitual. Hagamos de cada comunión una acción de gracias personal que nos inunde de intimidad con Dios. Desde este blog compartimos esta acción de gracias como propuesta de oración tras comulgar. Recemos con pausa, cariño, mejor con los ojos cerrados para evitar otro pensamiento que no sea Dios y su Amor. Tengamos la costumbre de no acostumbrarnos a comulgar!!!



ACCIÓN DE GRACIAS PERSONAL

(Para rezarla en silencio después de recibir la comunión)

Te doy gracias Señor por haber recibido la comunión, y te pido que me ayudes a estar en gracia para volver a recibirla todos los domingos y días de precepto durante toda mi vida. Gracias por el regalo de la Santa Misa. Ojalá tuviera el fervor de querer recibirte todos los días…

Te doy gracias Señor por haberme perdonado mis pecados en la confesión, y porque me los seguirás perdonando durante toda mi vida siempre que acuda a tu misericordia. Haz que nunca abandone la confesión y que la reciba con frecuencia. Y que nunca reciba la comunión sin haber confesado.

Te doy gracias Señor porque me has creado, me has redimido con tu muerte en la cruz, me has hecho cristiano por el bautismo y me has conservado la vida hasta hoy. Gracias Señor por la vocación a la santidad que me has dado.

Te doy gracias Señor por todas las circunstancias buenas en que me has puesto en mi vida: por haber nacido en una familia católica, por mi pueblo, mi nación, por todo aquello que tengo y me es grato (pensar aquí todas las cosas buenas que cada uno tiene)

Te doy gracias Señor por todos los beneficios que me das y que no se valorar.

Mírame mi amado y buen Jesús, postrado ante tu presencia, te suplico con el mayor fervor que imprimas en mí vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y firme propósito de no volver a ofenderte. Mientras que yo, con el mayor afecto de que soy capaz, voy considerando y contemplando tus cinco llagas, teniendo presente mi buen Jesús aquello que ponía en tus labios el Santo profeta David: “Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos”.

PADRENUESTRO, AVE MARÍA y GLORIA.

Te pido, Señor, por las intenciones de Su Santidad el Papa.

Si pudiera lucrar indulgencia, deseo que sea aplicada por quien más lo necesite en el purgatorio, o bien por este ser querido:

 (Pensar en algún difunto conocido)

Alma de Cristo, santifícame

Cuerpo de Cristo, sálvame

Sangre de Cristo, embriágame

Agua del costado de Cristo, lávame

Pasión de Cristo, confórtame

Buen Jesús, óyeme

Dentro de tus llagas, escóndeme

No permitas que me aparte de ti

Del enemigo maligno, defiéndeme

En la hora de la muerte, llámame

Y mándame ir a Ti

Para que con tus santos y ángeles te alabe

Por los siglos de los siglos

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo contra la maldad del diablo. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio. Y tu, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el poder divino a Satanás y a todos los espíritus que andan por el mundo tratando de perder a las almas.

Señor, creo firmemente todo lo que cree y enseña la Santa IglesiaCatólica, Apostólica y Romana, porque eres Tú, Verdad infalible, quien se los has revelado.

Señor, espero firmemente que me has de dar, por los méritos de Jesucristo, tu gracia en este mundo, y, cumpliendo tus mandatos y viviendo las bienaventuranzas, tu gloria en el cielo, porque así me lo has prometido y eres todopoderoso, bueno y fiel a tus promesas.

Señor, te amo con todo mi corazón, con toda mi mente, con todas mis fuerzas y sobre todas las cosas, y al prójimo como a mi mismo por tu amor.

Te doy gracias Señor por todas las comuniones de la vida pasada y las que recibiré en la vida futura, y porque me das la comunión aunque conoces mi reincidencia en el pecado.

Te doy gracias Señor por haber recibido hoy la comunión, y te ruego me ayudes a vivir en gracia para seguir comulgando durante toda mi vida.

ORACION

No me mueve mi Dios, para quererte

El cielo que me tienes prometido

Ni me mueve el infierno tan temido

Para dejar por eso de ofenderte

Tú me mueves, Señor, muéveme verte

Clavado en la cruz y escarnecido

Muéveme ver tu cuerpo tan herido

Muéveme tus afrentas y tu muerte

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera

Que aunque no hubiera cielo yo te amara

Y aunque no hubiera infierno te temiera

No me tienes que dar porque te quiera

Pues aunque lo que espero no esperara

Lo mismo que te quiero te quisiera

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO                                    
  DULCE CORAZÓN DE MARÍA, SE MI SALVACIÓN

Queridos amigos: que nuestras acciones de gracias tras comulgar no duren menos de…10 minutos.
Desde ahí…..todo el tiempo que nuestro corazón y nuestras posibilidades nos permitan.


Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".