Uno de los retos que enfrenta la misa tradicional en latín en los tiempos modernos se refiere al modo de conciliar las rúbricas y disciplinas de 1962 con el derecho actual. Con frecuencia es como tratar de encontrar la cuadratura del círculo, pero el número 28 de la instrucción Universae Ecclesiae establece un principio general: “Así mismo, en virtud de su carácter de ley especial, dentro de su propia área, el Motu proprio Summorum Pontificum deroga aquellas disposiciones de la ley, relacionadas con los ritos sagrados, promulgadas desde 1962 en adelante e incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962”.

El rol del subdiácono en una Missa Solemnis es de las cuestiones que ciertamente deben ser incluidas en la corta lista de preguntas que son frecuentemente planteadas por sacerdotes y organizadores de Misas Solemnes.

¿Quién puede servir como subdiácono sin las diferencias rituales requeridas para un subdiácono “substituto”?  La respuesta es fácil- sacerdotes, diáconos y subdiáconos.

¿Quién puede servir como subdiácono “substituto”? Esta es una pregunta más difícil, a pesar de haber sido tratada  por la Comisión Pontificia Ecclesia Dei (CPED) en varias ocasiones. La respuesta parece ser: 1) la mayoría de seminaristas; y 2) acólitos instituidos (en el raro caso de que un obispo instituya a un laico no seminarista como acólito). Las diferencias entre un subdiácono ordenado y un subdiácono “substituto” son que el subdiácono “substituto” no lleva el manípulo; no vierte el agua en el cáliz en el ofertorio, sino que debe dejar al diácono hacerlo; no debe tocar el cáliz infra actionem ni cubrirlo con la palia, como tampoco descubrirlo; y después de la comunión no purifica el cáliz, dado que el celebrante debe purificarlo, después de lo cual el subdiácono “substituto” lo cubre con el velo y la bursa y lo lleva a la mesa lateral.

La respuesta relativa al seminarista fue clarificada en noviembre de 2012 para incluir a cualquier seminarista (diocesano o de otro tipo)  que use vestimenta clerical (básicamente, el equivalente a un seminarista que haya recibido la tonsura). Ver aquí dicha carta.

Un mes después de que dicha pregunta fue contestada, un seguimiento a la CPED fue planteado sobre el tema de los laicos que no son seminaristas. En una carta, la pregunta exacta fue: “¿puede un laico que no es seminarista servir como subdiácono en una Misa Solemne?”

Rorate comparte con ustedes la respuesta, la cual no ha sido previamente publicada, en donde se establece que “la función de un subdiácono puede legítimamente ser asumida por un acólito instituido como tal por un Obispo, pero con las diferencias rituales particulares”.

EcclessiaDeiSubdeaconResponse

PCED ha tratado cuidadosamente de “limitarse a decir” la respuesta anterior, pero claramente señaló que no cualquier laico puede servir como subdiácono “substituto”, que fue la pregunta hecha a la CPED. Viendo las decisiones más recientes de la CPED sobre  el tema de los subdiáconos “substitutos”, la decisión de noviembre de 2012 indica que los seminaristas pueden servir como subdiáconos “substitutos”,  así como la de abril 2013 señala que acólitos instituidos pueden servir como subdiáconos “substitutos”.

Dada las respuestas anteriores, parecería que los únicos  subdiáconos “substitutos” legítimos en una Misa Solemne son los seminaristas y los acólitos instituidos.

Kenneth J. Wolfe

[Traducido por Ramses Gaona. Artículo original]