Como se informó en su blog y en muchos otros blogs y sitios de Internet, David Domet de Vox Cantoris ha sido objeto de amenazas por parte del P. Thomas Rosica CSB, presidente del canal Salt and Light TV y “asistente” en lengua inglesa del P. Federico Lombardi, de llevarlo a los tribunales con motivo de los artículos de Domet en su blog en torno a las afirmaciones de Rosica con relación al Sínodo de la Familia.

Es importante señalar que los artículos y análisis de Vox Cantoris sobre las afirmaciones del P. Rosica se han limitado en todos los casos a criticar las palabras de apoyo de este último a las novedades “pastorales” que socavan la doctrina católica (actitud espiritual que el cardenal Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino acaba de llamar herejía)mientras que Rosica ya estaba cumpliendo funciones oficialmente como vocero de la Iglesia y uno de los más destacados portavoces en lengua inglesa, apoyo que jamás ha sido objeto de pública reprensión o crítica por parte de sus superiores.

El gobierno espiritual que actualmente se ejerce en la Iglesia en nombre de la “misericordia”, la “amplitud de miras” y de la “tolerancia” es claramente contrario a los mismos valores que afirma defender y que, por eso mismo, se hace patente como el intento desesperado de un partido al interior de la Iglesia contra la incesante autoridad e influencia de la ortodoxia católica. Están desesperados porque saben que, históricamente, tienen los días contados, como las agonizantes órdenes religiosas que han conseguido echar a perder. No se puede menos que ver esta acción contra Domet otra manifestación de la realidad actual: misericordia, compasión, una nueva “acogida”… pero sólo para un bando, el de la hipocresía descarada, el bando que está muriendo, el de la muerte.

En esta presión unilateral contra un sencillo y humilde bloguero canadiense –no una organización mediática importante, sino un seglar sin abogados ni seguro contra responsabilidad a terceros–, una presión cuyo efecto consiste en reducirlo al silencio, se vislumbra lo que debe de sufrir el pobre Benedicto XVI, que desde el primer día solicitó a los fieles que rezasen para que no huyera por miedo a los lobos. No podemos ni imaginar lo que tendría que soportar el Papa Emérito durante siete años. Los agentes del silencio y de la muerte no prevalecerán. Nunca prevalecieron, ni siquiera el Viernes Santo, cuando uno de dichos agentes se había infiltrado en el mismísimo Colegio Apostólico.

Aunque callen a Domet, como a muchos otros defensores de la vida y la luz, “si ellos callasen, hablarían las piedras.” (cf. Lc. 19,40)

[Escrito por nuestro corresponsal Augustinus, en colaboración con nuestro también corresponsal New Catholic]

[Traducido por J.E.F. Artículo original]