Desde que salió la noticia de que el nonagenario, socialista y ateo editor de la italiana La Republica, Eugenio Scalfari, reclamaba que el Papa Francisco le había dicho, en una de sus múltiples conversaciones, que él no creía que Jesús era Dios, el comentariado católico se enganchó en una batalla retórica a muerte en cuanto a quién creer, si eso es verdad y todo lo que significa.

Para aquellos que quieren ver objetivamente el asunto, se percibe claramente que la confusión es el resultado de la estrategia intencional de parte del Papa y su equipo de comunicaciones. En tanto que el engaño es un componente clave de esa estrategia, aunque nunca lo vayan a admitir, es mi esperanza demostrar aquí que esa es la única explicación razonable.

¿En quién confiar?

Me gustaría empezar con la pregunta que he hecho muchas veces, aunque de distintas formas: ¿Por qué mejor creer a un anciano de 95 años, socialista ateo, que ni siquiera toma notas en lugar del papa?

Y para que quede claro que no es burla, aquí está la cita real:

Él no lo dijo. Y lo negó. Y la persona que hizo el alegato es un viejo ateo de 90 años que toma ni una nota.

Aquí hay otra:

No soy fanático del Papa Francisco, pero no necesito soñar, si un ateo con intención de molestar a la Iglesia, es el mejor “testigo” de cualquier cosa que diga el Papa, me parece muy “adecuado”…si saben a lo que me refiero.

Una variante, esta vez del dirigente de “Catholic Answers”One, Trent Horn:

CORRECCIÓN: el Papa no ha concedido ninguna entrevista recientemente a Scalfari y este detalle viene de antiguas entrevistas de hace algunos años (mea culpa). Pero estoy consternado de que tanta gente (incluido yo) no le demos al Santo Padre el beneficio de la duda.

Este sentimiento es comprensible y merece una respuesta

La Estrategia Scalfari

La primera vez que el Papa Francisco creó controversia en una entrevista con Eugenio Scalfari fue en 2013, al principio de su papado. En esa entrevista,  él hizo declaraciones que inmediatamente se convirtieron en infames:

  • “Los males más serios que afligen al mundo en estos días es el desempleo de la juventud y la soledad de los viejos”.
  • “Cada cual tiene su propia idea sobre el bien y el mal, y debe elegir seguir al bien y luchar contra el mal, tal como los conciba. Eso sería bastante para hacer del mundo un lugar mejor”.
  • “¿Convertirte? El Proselitismo es un solemne disparate. Tienes que encontrarte con la gente y escucharlos”.

Irónicamente, fue esa entrevista que indirectamente dió vida a la idea de OnePeterFive. Fue esta entrevista y la aceptación del artículo que escribí en aquel entonces que me alertaron de que mis preocupaciones acerca de Francisco eran compartidas por un gran número de católicos. Esta realización llevó diez meses después a lanzar este proyecto. Satisface decir que he estado siguiendo la saga Scalfari desde su principio.

Si Usted ha observado estos acontecimientos durante los últimos seis años, no hay duda que le quedará claro que el Papa está usando a Scalfari para propagar sus ideas más extremas bajo una apariencia de denegabilidad plausible. Recuerde otra vez lo dicho por el Padre Lombardi, entonces portavoz papal, en respuesta a la controversia en aquella primera entrevista de 2013: 

Presionado por los reporteros sobre la fiabilidad de las citas directas, Lombardi dijo durante la sesión informativa del 2 de Octubre que el texto preciso capturaba el “sentido” de lo que el papa había dicho y que de percibir que su pensamiento hubiera sido “gravemente malinterpretado”, Francisco lo hubiera dicho.

Esta es la negación usual en su forma naciente: no una transcripción literal, pero– y ésta es la parte que ya no admiten porque no pueden– una “representación“que precisamente capta el sentido de lo que el Papa ha dicho. 

Y la corrección prometida de una grave malinterpretación nunca llegó. Ni esa vez, ni ninguna de las NUEVE veces, según mi cuenta cuando las interacciones entre Scalfari y Francisco han sido noticia. Aquí están las nueve con sus enlaces:

1. Octubre, 2013

2. Julio, 2014

3. Octubre, 2014

4. Marzo, 2015

5. Octubre, 2015

6. Noviembre, 2016

7. Julio, 2017

8. Marzo, 2018

9. Octubre 8, 2019

Si el Papa tuviera alguna objeción sobre la forma en que Scalfari lo representa, ¿no cree Usted que él ya habría dicho algo?

Ahora, es imposible establecer cuántas conversaciones han mantenido los dos. En 2016, después de cinco intervenciones publicadas con el Papa, Scalfari dijo; “me siento honrado por recibir frecuentes llamadas por teléfono del Papa Francisco, no nos hemos reunido  personalmente por más de un año. Así que me dio mucho gusto recibir su invitación”.

El Vaticano nunca ha intentado negar que los dos se encuentran o conversan por teléfono De hecho, el Vaticano ha publicado oficialmente alguna de sus conversaciones tal como lo escribí el año pasado.

Por supuesto, al menos una de las entrevistas—la que puso a rodar la bola—apareció en la página web del Vaticano antes de ser eliminada a finales de 2013. Luego apareció brevemente en 2014. Luego desapareció.

La misma entrevista también apareció—junto con otras entrevistas de Scalfari—en un libro sólo en italiano titulado Entrevistas y Conversaciones con Periodistas (Interviste e Conversazioni con i Giornalisti), publicado por el arma publicitaria oficial del Vaticano, la Libreria Editrice Vaticana. Tal como el periodista y autor italiano Antonio Socci escribió en 2015 “las entrevistas del Papa Bergoglio y Scalfari nunca han sido negadas”. Continúa: “por supuesto han sido pubicadas íntegras por L’Osservatore Romano y han sido completamente reeditadas por el mismo papa Argentino en un libro firmado por él de la Libreria Editrice Vaticana. Así que, en efecto, son oficiales…. “

Entre otras controversias que han surgido de su interacción, Scalfari reportó en cuatro ocasiones distintas—una en 2018, dos en 2017 y una en 2015—que Francisco tenía una extraña escatología en la que no hay infierno y que las almas de los injustos serían “aniquiladas”.

Ninguna fue corregida.

Él nos dijo en 2015—meses antes que Amoris Leatitia fuera publicada—que Francisco le había confiado sus pensamientos sobre lo que saldría del sínodo que dirigiría hacia esa exhortación:  

Las distintas opiniones de los obispos es parte de esta modernidad de la Iglesia y de las diversas sociedades en donde opera, pero la finalidad es la misma, y en lo que toca a la admisión de los divorciados a los Sacramentos, admite que este principio ha sido aceptado por el Sínodo. Este es el resultado final, las evaluaciones finales seran encomendadas a los confesores, pero al final de caminos rápidos o lentos, todos los divorciados que lo pidan serán admitidos. (Traducción de Rorate Coeli en el original en lengua inglesa).

Obviamente Scalfari no estaba malinterpretando nada del tema.

Regresemos a la controversia presente. Si usted aún esta dudoso, permítame hacerle una pregunta: Si alguien a quien usted ha tratado como amigo, quien ha sido un periodista respetado durante 65 años y que dirige una publicación importante en su país, dijera al mundo que usted, un católico, creía que Jesús no es verdaderamente Dios—aunque usted no fuera el papa— ¿cuánta gente haría falta para apoyarle y que no refutara cada palabra y que hiciera personalmente una declaración de fe? ¿Cuánto tiempo haría falta para que le pongan un micrófono para declarar su fidelidad a Cristo y condenar la viciosa calumnia de la que había sido objeto?

Y todavía, por alguna razón, Francisco ni siquiera ha predicado la homilia en sus Misas diarias en los dos días pasados—el marco temporal exacto en la que toda esta controversia ha vivido su punto álgido:

El Papa Francisco celebra Misa en Casa Casa #SantaMarta el Jueves sin pronunciar homilía.
El Papa Francisco celebra Misa en Casa Casa #SantaMarta el viernes sin pronunciar homilía.

¿Por qué deberíamos creer a Scalfari?

Porque Scalfari tiene todo que perder enfrentando su reputación contra el Romano Pontífice y nada que ganar.  El Papa, aun este Papa, mantiene una elevada estatura moral y audiencia global. Podría destruir a Scalfari con una sola palabra, y éste, cuya muerte no puede estar muy lejos en el futuro, se iría la tumba bajo una nube de escándalo e ignominia,  su arduamente ganada reputación en andrajos, su legado—la única cosa que un ateo como Scalfari puede pensar que dejaría tras él cuando se vaya—perdida debido a su propia falta de cuidado así como casuales y repetitivas fabricaciones.

¿Merecería la pena?

Por qué creer a Scalfari sería la pregunta equivocada. La pregunta es por qué creeríamos a Francisco, quien no ha hecho un esfuerzo–ni siquiera uno—para distanciarse de estas observaciones, para clarificar su postura o cesar sus interacciones con el mismo Scalfari.

La no-negación del Vaticano II—Que no nos tomen por tontos

Viendo otra de las reclamaciones más recientes de Scalfari, el Vaticano, tal como lo pronosticamos que lo harían en nuestro análisis de su editorial, emitió una pseudo negativa del alegato de que el Papa había negado la divinidad de Jesús. Ese se ha convertido en el procedimiento de operación estándar cuando se trata de las reclamaciones de Scalfari, tal como lo hemos demostrado en el pasado.

 “Como lo hemos establecido otras ocasiones,” dijo Matteo Bruni, director de la oficina de prensa de la Santa Sede el 9 de Octubre, “las palabras que el Dr. Eugenio Scalfari atribuye entre comillas al Santo Padre, durante pláticas con él, no pueden ser consideradas un relato fiel de lo que realmente fue dicho, pero representan una libre y personal interpretación de lo que él oyó, tal como aparece completamente evidente de lo que hoy está escrito en lo que toca a la divinidad de Jesucristo”. 

En otras palabras: “El no dijo las palabras exactas de lo que Scalfari dice que dijo”

No, “el Papa Francisco categóricamente niega que nunca cuestionó la divinidad de Jesús en la entrevista con Scalfari y desea afirmar otra vez en esta coyuntura, que Jesucristo es el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que se encarnó por la salvación de nuestros pecados”. 

Después que esta pseudo negativa no calmó el ultraje, el asunto fue tratado otra vez ayer, esta vez por Paolo Ruffini, Prefecto de la Secretaría para las Comunicaciones:

“El Santo Padre nunca dijo lo que Scalfari escribió”, el jefe de las Comunicaciones Vaticanas, Paolo Ruffini, dijo en una conferencia de prensa el 10 de Octubre, añadiendo que “ambas observaciones citadas y la libre reconstrucción e interpretación de las conversaciones del Dr. Scalfari, que son de hace más de dos años, no pueden ser consideradas una relato fiel de lo que fue dicho por el Papa” 

“Eso puede ser mejor encontrado en el Magisterio de la Iglesia y en la del propio Papa Francisco acerca de Jesús: verdadero Dios y verdadero hombre”, Ruffini añadió.

A primera vista, esto parece representar algo de progreso. Incluso yo lo creí por un minuto. Casi parece una negación de verdad.

Pero no lo es. Sólo es un inteligente re-empaque de una negación más temprana.

“El Santo Padre nunca dijo lo que Scalfari escribió”  es simplemente una forma más potente de disimular. Aún quiere decir: “El no dijo exactamente las palabras que Scalfari dijo que había dicho”. No quiere decir nada más que eso.

Y no es absolutamente una refutación de la sustancia del reclamo.

Hablar de la “libre reconstrucción e interpretación del Dr. Scalfari, es meramente una descripción palabrera del estilo de entrevistar de Scalfari, sin notas ni grabaciones. Éste es, debe ser notado, un estilo de entrevistar que Francisco claramente favorece cuando lanza a flotar sus balones de prueba, porque entonces puede ser llamado a juicio cuando las cosas se ponen calientes.

Justo tal como lo están haciendo ahora.

Tampoco es concluyente citar lo que Francisco ha dicho en el pasado acerca de Jesús como una refutación de lo que pudo haber dicho a Scalfari. Nunca olviden  la Regla de Perón Auto-contradecirse es parte del juego.

No esperen respuestas

Esto es casi seguramente lo último que oiremos del Vaticano sobre este tema. Francisco no lo tratará. El Arzobispo Vigano ha retado al Papa  a hacer una declaración personal sobre el tema, pero todos nosotros sabemos que la respuesta del Papa a cualquier cosa que diga Vigano será obstinado silencio. Es posible que uno o dos obispos más o cardenales—los sospechosos comunes son Burke y Schneider—se van a hacer eco del reto. 

Pero será el fin de todo esto.

Probablemente sea inútil especular si Francisco realmente cree o no que Jesús es Dios. Él no es conocido por su reverencia a la Eucaristía. Ciertamente no actúa como si las enseñanzas de Cristo fueran divinas e inmutables. Aún así, las reclamaciones de Scalfari no lo establecerán de ninguna manera formal como un apóstata. La sugerencia de que lo pueda ser, será añadida a la creciente pila de escándalos bergoglianos, y esta sugerencia,  basada en todo lo que hace, será impensable para muchos. Aquellos que la encuentren plausible serán tachados como conspiradores teóricos y lunáticos.

Más confusión.

Por supuesto, si un informe reciente de Church Militant es cierto, Francisco ha dicho que quiere confusión  

Una confusión, de acuerdo al informe, “que volcará el orden establecido” que “promoverá un conflicto y el tal conflicto marcará el comienzo de una nueva realidad”.

No fue ese siempre su llamado a  hagan lío?

Siempre he creído que Francisco usa a Scalfari como un primer medio para lavar sus ideas más extremas, permitiéndoles enraizarse en la conciencia católica mientras él se conserva libre de culpabilidad probada.  Scalfari se beneficia porque la Iglesia no es amiga de su ideología. Aún en Wikipedia, su entrada establece que “La República solía ser conocida por su oposición crítica a la Iglesia Católica, pero su postura ha cambiado drásticamente después del comienzo del papado del Papa Francisco”.

Es una relación simbiótica natural entre dos hombres que parecen muy confortables con ideales anti-católicos y la visión de un mundo libre de la moral tradicional y las enseñanzas de la Iglesia.

Sólo los más ingenuos entre nosotros piensan que la actual colaboración de estos dos es un accidente.

Steve Skojec

Vínculo original: https://onepeterfive.com/the-francis-scalfari-connection-is-no-accident/

Traducido por Enrique Nungaray