Voy al confesionario. Mi alma está turbada e inquieta, me dicen que no es importante la imposición de la ceniza, que no indica nada, que es un rito, como tantos otros, anticuado y sin sentido.

En el confesionario:

DOROTEA: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ave María Purísima.

CONFESOR: Sin pecado concebida.

DOROTEA: Padre, ¿por qué es importante la imposición de la ceniza en este día de comienzo de la Santa Cuaresma? ¿Padre, hay personas que no le dan importancia?

CONFESOR: La imposición de la ceniza es uno de los signos externos más importantes, por el gran significado que tienen en sí mismos. Cuando el sacerdote impone la ceniza al fiel y le dice las palabras: Polvo eres y en polvo te convertirás, le está recordando, con la ceniza y las palabras, una gran realidad que no debe olvidar: se trata de que todo lo que es se lo debe a Dios Padre Todopoderoso. El hombre por sí mismo no es nada, no vale nada, no sabe nada. Si tiene alguna cualidad sobresaliente se lo debe únicamente a Dios Padre Todopoderoso.

DOROTEA: Sí, Padre, la imposición de la ceniza y las palabras del sacerdote me recuerdan que, desde mi niñez, todo lo que soy y tengo, material y espiritual, es Obra única del Padre Dios Todopoderoso.

CONFESOR: Única de Dios. Somos obra del Creador y a Él Todo Honor y Gloria sólo a Dios.

DOROTEA: Padre, por qué la ceniza.

CONFESOR: Dorotea, la ceniza significa que nuestra vida está sólo en manos de Dios. Que la muerte nos espera, la muerte corporal, claro está. La ceniza, Dorotea, nos recuerda que nuestro cuerpo morirá convirtiéndose en polvo, y ya no quedará rastro de él. Es el alma lo que hemos de embellecer con la vida santa, con la Gracia de Dios. Y ese embellecimiento sólo será posible con la muerte al pecado, sirviéndonos de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo por Obra del Santo Espíritu de Dios.

DOROTEA: Padre, puede explicarme cómo puedo cumplir con lo que usted me da de palabra.

CONFESOR: Dorotea, vivir de espaldas a Dios pensando que nuestra vida está en nuestras manos es lo más inútil y triste que podemos hacer en nuestra vida. Fíjate, muchos viven para el cuerpo buscando comodidades, placeres, honores, dinero, halagos, etc., pensando que el momento presente es lo único importante, y no existe Dios Padre. Y lo que no sabe el mundo es que sin Dios Todopoderoso nada somos. Dorotea, el cuerpo se convertirá en polvo. Pero han de saber que han de cuidar, por encima de todo, la vida del alma, la vida dirigida hacia Dios. Y la vida del alma de se cuida manteniéndola en gracia de Dios, despreciando al pecado, despreciando al maligno. Dorotea, la ceniza y las palabras del sacerdote, recuerdan al penitente que ha de embellecer su alma y controlar su cuerpo de deseos y apetencias. Pues muchas de las cosas que desea el cuerpo no agradan a Dios. De qué le sirve al hombre atesorar en esta vida si pierde para siempre su alma ante Dios. Dorotea, el hombre puede perder eternamente su alma, privándole de la gracia plena ante Dios.

DOROTEA: Gracias, Padre, algunas personas me inducen al deseo humano, e imponen en su criterio, que eso de de ayunar y hacer penitencia no sirve para nada. Que la vida ya es de por sí suficientemente dura, y menuda penitencia.

CONFESOR: Dorotea, se equivocan. La conversión debe ser interior. El hecho de la imposición de la ceniza no serviría de nada si no intentamos cambiar interiormente, si no comprendemos a qué nos compromete este signo externo. El ayuno y la penitencia tienen un grandísimo significado, se trata de querer unirnos a la Pasión y sufrimiento de Jesucristo, querer compartir con Él algo de lo que el sufrió por nuestra redención. Y lo queremos sentir, también, con el sufrimiento corporal que, cuando se hace unido a la Santa Cruz de Jesucristo, es llevadero y gozoso. De igual forma que Nuestro Señor obró la Obra de redención con sufrimiento, de la misma forma nuestra conversión verdadera no será sin sufrimiento.

DOROTEA: Padre, quiero con mi ayuno y penitencia unirme al sufrimiento de Jesucristo, mi Señor, cambiando todo en mi decidir, tanto es este deseo para purificar tantos deseos inútiles, deseo unirme al Amor, dejando fuera de mí ese impedimento, y poder amar con el corazón y dar todo a Dios Todopoderoso. Gloria a Dios Todopoderoso.

CONFESOR: Dorotea, este cambio que el Señor espera de ti ha de ser con ese deseo que has de poner siempre de tu parte, y en ello, has de hacer oración. Con una oración sincera y perseverante dirigida a Dios Todopoderoso se logra llevar adelante los sacrificios y penitencia que hagas. Y lograrás el deseo único, de querer ser de verdad, para embellecer al alma sólo para Dios.

DOROTEA: Gracias, Padre, por lo que me ha dicho. Estas confesiones me reafirman en la verdad de la fe, aún más en el significado del día de hoy.

CONFESOR: Dorotea, sólo la Verdad de Dios permanece. El mundo frívolo, superficial, egoísta y sensual no quiere la Verdad de Dios, se deja arrastrar por el maligno, quien tiene seguidores dentro de la Iglesia, quienes se han contagiado de la mentira, de la maldad, sin vivir en la plenitud de la verdad sólo de Dios. Te doy la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ti y te acompañe siempre.

DOROTEA: Amén. Padre, muchas gracias recibo de esta explicación que me hace sentir aún más el significado de la ceniza como signo externo. Por último, Padre: Por el sufrimiento, es medida del amor, no hay mayor amor que pedir al Amor, Jesucristo, que no enseñe.

Dorotea