La Semana Santa es siempre motivo para que las televisiones introduzcan en la parrilla su particular paquete religioso. Unas cuantas ofrecen cine piadoso; algunas cubren con sus cámaras procesiones de vieja raigambre; la inmensa mayoría, ni lo uno ni lo otro. Llamativo, en cualquier caso, es la oposición radical que presentan en estos días las televisiones laicistas españolas con su programación especial de Semana Santa, puesta en evidencia sobre todo cuando, por las razones antes aludidas, tratan la figura de Jesús el nazareno.

Sería lo correcto en este momento ilustrar con un ejemplo reciente el anterior comentario. En el presente Domingo de Resurrección, 5 de abril de 2015, el conocido periodista español Iker Jiménez, enorme comunicador y persona de honda sensibilidad, entregado desde hace años al mundo del misterio, emitía un programa, el enésimo en su carrera, sobre Jesús de Nazaret. En el mismo, un grupo de “expertos” —más bien exponía uno de ellos, don Antonio Piñero— debatían acerca de “uno de los más grandes Misterios de la Humanidad”, pues de acuerdo con el editorial de Cuarto Milenio —programa que dirige el señor Jiménez—, Jesús existió, pero tal vez no fuera el Hijo de Dios[1].

Misterio, todo hay que decirlo, que para estas personas siempre sigue abierto, pues llevan años planteando sus dudas sin llegar a conclusiones de ningún tipo, y volviendo periódicamente sobre las mismas; siendo, además, examinadas únicamente a la luz de los enfoques más heterodoxos, y desechando por tanto la imagen de Jesús que defiende de la Iglesia Católica.

Llegados a este punto, hace falta reparar en que éste es el tratamiento que le dan los medios de comunicación habitualmente al Cordero de Dios. Quien ha seguido de cerca a Iker Jiménez y su séquito, escuchando en la radio su ya mítico programa Milenio 3, o viendo sus apariciones semanales en televisión, sabe perfectamente que no puede esperarse nada nuevo de ellos. Su posición es meridiana y precisa, aunque aparenten lo contrario: sembrar cizaña. Esparcir dudas e interrogaciones interesadas. Negarle al Hijo de Dios su filiación divina. En la línea, por cierto, de otros compañeros suyos también de gran exposición mediática. Para colmo, ésta es la única visión de Jesús con eco en la televisión, reina incuestionable de los medios de comunicación de masas: la de un hombre sobre el que existen muchos interrogantes y cuya historia real nada tiene que ver con la versión tradicional de la Iglesia, la cual es un mito derivado de una fe que no se sostiene a partir de los datos científicos y de las más recientes investigaciones publicadas, realizadas principalmente con el limitado método histórico-crítico. Y estas incógnitas y suspicacias vienen siendo formuladas por Iker y compañía durante las últimas décadas. Exactamente desde que se generalizaron los nuevos canales de televisión en España en los años noventa.

Desde entonces la opinión pública es víctima de estos nuevos y falsos profetas. Individuos de enorme éxito que han caído simpáticos a las generaciones perdidas de la LOGSE y tantas otras leyes de educación naufragadas, que no dicen nunca nada políticamente incorrecto, aunque supongan y sostengan lo contrario, y que son seguidos por miles y miles de personas. Conviene mencionar aquí, entre los profesionales enfrentados al Cristo de la fe y de la Iglesia Católica, a Juan José Benítez (autor de los best-seller Caballo de Troya), para el cual “Jesús de Nazaret fue muy distinto a como nos lo han pintado”[2]. A don José Antonio Piñero, que afirma que los evangelistas inventaron cuanto quisieron, que es mito cuanto refieren los evangelios y no encaja con su visión del Jesús histórico, un personaje ciertamente singular pero al que no puede atribuírsele filiación sobrenatural alguna[3]. A Fernando Jiménez del Oso, que en paz descanse, pionero de heterodoxos, y que se refería a Jesús como el gran desconocido[4]; dando por hecho que los relatos evangélicos no reflejaban la realidad histórica del formidable personaje galileo. O al propio Iker Jiménez, del que recientemente un medio protestante alababa por su valiente y última confesión religiosa[5]… Sin embargo, el popular director de Milenio 3 y Cuarto Milenio no cree en el Dios de los cristianos, por mucho que hable de misterio con mayúsculas y crea, o simplemente viva, de contar historias de OVNIS y aparecidos. Jesús es para él un personaje misterioso y fascinante, pero no divino; no al menos el hombre del que nos habla la Iglesia Católica. Él es deísta y panteísta al mismo tiempo; cree, a la vez, en el relojero y en Gaia. Pero los demonios también creen, y tiemblan (Santiago  2, 19), y los masones regulares asumen la realidad de un Gran Arquitecto del Universo. Él, en definitiva, no cree en dogmas, aunque profesa sin saberlo un buen puñado de ellos. ¿Por ejemplo? Tener por principio no seguir ningún dogma, que además de ser imposible, es un dogma en sí mismo:

“Mi concepto de Dios es un poco heterodoxo. Cuando nació mi hija, que es lo más sagrado que me ha pasado en la vida, me fui a unas cavernas prehistóricas a pedir a ese espíritu cósmico que ha guiado a la humanidad desde el principio. Para mí es un gran relojero y conforme voy cumpliendo años me doy cuenta de que esa fe es más profunda, pero no tiene credos”[6].

Desde luego, sin creer en ningún credo es más fácil vivir en esta “maravilla llena de horror”, en este valle de lágrimas en el que nacemos, crecemos y morimos, desapareciendo como el granizo se disuelve bajo los rayos del sol. Uno, de esta manera, no se ha de comprometer con la divinidad, ni rendirle cuentas de ningún tipo. Agradecimiento por nada, y relación personal con el Misterio omnipotente, en modo alguno. Uno puede, rechazando todo credo, seguir sus propias leyes, crearlas a su antojo y modificarlas, llegado el caso, a su propio gusto variable y tornadizo. Es una postura atractiva, claro, la de vivir sin credos, como todas las que prometen los falsos profetas y maestros, seguros en su erudición vana, esa de la que Dios se vale para confundir a los necios y majaderos.

Mientras tanto, el Sistema continúa arrinconando la religión cristiana. En el segundo canal de TVE son frecuentes documentales del tipo “Jesús, caso abierto”[7]. Pero ¿abierto para quién? Canal Historia[8] y National Geographic[9], por su parte, doblan la apuesta y combaten ferozmente el cristianismo con documentales igualmente amarillistas y falaces. Además, casi siempre sus ataques son sutiles y de profundo calado. Con peligrosas herejías encubiertas, difíciles de detectar incluso para los cristianos más avispados. Así pues, ¿a quién le interesa sembrar la cizaña? ¿Por qué no tienen la misma exposición en la televisión documentales sobre Jesús que revelen su verdadera identidad divina? ¿Por qué solo interesa “el otro Jesús”, el Jesús de la pseudo-historia y la televisión de masas? Y más aún: ¿qué frutos han resultado de las influencias de tantos referentes heterodoxos? ¿Qué ecos han tenido en las masas cretinizadas por la educación secularizada y democrática las doctrinas y opiniones de estos productos adulterados y de corte ilustrado, hijos de la hidra modernista? Es decir, ¿a cuántas almas inocentes habrán robado la fe estos eminentes personajes, con sus libros y programas supuestamente objetivos?

Luis Segura

[1] http://www.cuatro.com/cuarto-milenio/promos/huellas-Jesus_2_1966680032.html

[2] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/18/paisvasco/1321633694.html

[3] http://www.abc.es/cultura/libros/20150401/abci-entrevista-antonio-pinero-trono-201503280415.html

[4] https://www.youtube.com/watch?v=TxFXeEG2p4o

[5] http://protestantedigital.com/cultural/34128/Iker_Jimenez_cree_en_Dios

[6] http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131110/television/iker-jimenez-gusta-provocar-20131110.html

[7] http://www.rtve.es/alacarta/videos/docufilia/docufilia-jesus-caso-abierto/2455030/

[8] http://canalhistoria.es/microsites/la-biblia/episodios/

[9] http://www.nationalgeographic.com.es/2006/05/01/evangelio_judas.html

Luis Segura
Escritor, entregado a las Artes y las Letras, de corazón cristiano y espíritu humanista, Licenciado en Humanidades y Máster en Humanidades Digitales. En estos momentos cursa estudios de Ciencias Religiosas y se especializa en varias ramas de la Teología. Ha publicado varios ensayos (Diseñados para amar, La cultura en las series de televisión, La hoguera de las humanidades, Antítesis: La vieja guerra entre Dios y el diablo, o El psicópata y sus demonios), una novela que inaugura una saga de misterio de corte realista (Mercenarios de un dios oscuro), aplaudida por escritores de prestigio como Pío Moa; o el volumen de relatos Todo se acaba. Además, sostiene desde hace años un blog literario, con comentarios luminosos y muy personales sobre toda clase de libros, literatura de viajes, arte e incluso cine, seguido a diario por personas de medio mundo: La Cueva de los Libros