Gog y Magog son dos nombres bíblicos que van adquiriendo un protagonismo destacado. A Magog lo cita el primer libro de la Biblia, es un nieto de Noé, cabeza de una tribu, (cf. Gén. 10, 2), lo citará también Ezequiel el profeta (caps. 38 y 39), como un país lejano cuyo rey es Gog, a quien ha de participar de parte de Yahvé su destrucción por el abuso contra los hebreos.

«Al parecer el profeta alude a los infieles de los últimos tiempos, los cuales como dice el Apocalipsis, “cercaron el campamento de los santos y de la Ciudad Amada” (Ap. 20, 9)».[1]

Ezequiel los presenta como enemigos declarados de Yahvé que los castigará, pero serán empleados por Dios para castigar a su pueblo siempre tan flojo en el servicio de su Creador.

Manifiesta a Gog: Esos días en que mi pueblo vivirá seguro, tú te pondrás en marcha, partirás de tu país, llevando contigo muchas tomas y subirás contra mi pueblo de Israel, a manera de nubes que cubren toda la tierra. Esto sucederá al final de los tiempos.

La expresión al final de los tiempos, que significa una fecha lejana, no ha de entenderse al final del mundo, ya que Gog es mortal, y, aunque lo desee, no prolongará su vida en este planeta.

Juan en su Apocalipsis afirma: Y cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión, saliendo a engañar a las naciones de los cuatro extremos de la tierra. A Gog y Magog los juntará para la guerra y su número será tan grande como las arenas de las orillas del mar. Invadieron el país y cercaron el campamento de los santos, la ciudad muy amada, en ese momento bajó del fuego del cielo y los devoró (Ap. 20, 7-8).

No sabemos por qué tendrá que ser soltado de nuevo Satanás, comenta Castellani. Algunos opinan que aunque el demonio haya sido ligado, y por ende las tentaciones graves se encuentren amenguadas, el hombre no estará inmune de entibiarse. Es cierto que las manifestaciones frecuentes de Cristo y de sus santos fomentarán singularmente las virtudes, pero con todo, el hombre es veleidoso, y no hay cosa que a la larga no le infunda desgano. La paz, la tranquilidad y la abundancia de aquel tiempo podrán suscitar incuria o desidia, de modo que las pasiones se vuelvan a encender y se multipliquen las faltas, tornándose raras las apariciones de los santos. Será preciso trillar de nuevo el campo de las almas. El esplendor anterior, inficionado por la tibieza, requerirá una última purificación. [2]

El peligro está en tomar al pie de la letra unos nombres y unas fechas que son claramente simbólicas en el texto, ya que Gog y Magog, no existirán como personas, sino como ficticios nombres de todos los enemigos de Dios acampados bajo el estandarte de Satanás.

Para demostrar que Satanás no era invencible, sino que Dios había dado a todas las personas la posibilidad de derrotarlo en el sacramento de la confesión, el autor habla de la prisión con cadenas en el abismo, a Satanás, lo cual no sucedió nunca realmente, ya que la acción de Satanás es patente tanto en el tiempo en que escribe Juan su Apocalipsis, cuanto en los siglos futuros.

Hay claras afirmaciones en el Apocalipsis, a pesar de que sus metáforas sean atrevidas y flexibles:

Primera: la presencia de Satanás, de los enemigos en todo tiempo, rebelándose contra su Dios.

Segunda: el ejército del mal, en torno a Satanás, a cuya cabeza aparecen –simbólicamente- Gog y Magog como jefes de la maldad.

En su soberbia, Satanás no puede aceptar que ha sido derrotado, que todo ha terminado para él. Por tanto, incluso a la hora final, él tratará de seducir a las naciones paganas –Gog y Magog- llevándolas a combatir a los santos de Dios.

Tercera: la derrota definitiva de Satanás, y de los suyos: Gog y Magog. Lo único que queda es el juicio: bajó fuego del Cielo y los devoró (Ap. 20, 9). Entonces el diablo fue arrojado con sus súbditos, al lago de azufre, su tormento durará día y noche, por los siglos de los siglos.

Habrá muchos traidores y condenados, que podrían llamarse hoy mismo Gog y Magog porque su labor es luchar contra su Dios.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] El Apocalipsis según Leonardo Castellani. P. Alfredo Sáenz, S.J.

[2] Ibid.

Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines