María es la madre de la Divina Gracia, de la Iglesia y nuestra, es la madre espiritual de todos nosotros. Elevó la dignidad de la mujer. La devoción a María Santísima no es opcional, el que no tiene a María como Madre no tiene a Dios como Padre. Los argumentos protestantes sobre María son absurdos. Dios, aunque no tuvo necesidad, quiso incluir a María como parte de la Salvación.