La Sagrada Escritura empieza y termina con la batalla entre la Mujer y la antigua serpiente (Génesis 3, 15 y Apocalipsis 12).

En muchas representaciones piadosas aparece María Virgen relacionada con la luna a la que pisa con sus graciosos pies y con un halo de estrellas lucientes, elementos que algunos consideran como decorativos románticos, indignos de la personalidad de María, es que desconocen que son figuras bíblicas muy expresivas. Quien conozca la técnica del Apocalipsis, Libro Sagrado, comprende que se trata de símbolos que contienen una honda significación.

El tema central del Apocalipsis es la persecución de los fieles y el triunfo final de Cristo y de la Iglesia. [1]

La Mujer simbolizaba a Israel el Pueblo Elegido de la Antigua Alianza que dio a luz al Mesías, simboliza también a la Iglesia Cuerpo místico de Cristo, y asimismo a María Virgen. Ella se presenta vestida de sol, es decir revestida de la Santísima Trinidad, que simboliza su resurrección y situación actual feliz. La luna a sus pies, expresa su dominio sobre todo lo que sea la tierra y sus habitantes.

Las doce estrellas en el Antiguo Testamento fueron las doce tribus de Israel, sustituidas desde el inicio de la Iglesia por los doce apóstoles, las piedras que cimentaron el nuevo Israel, la Iglesia, en la que María Virgen es la Reina, porque Ella se convirtió en su Madre.

Las estrellas que la circundan simbolizan sus luminosas virtudes y las facultades extraordinarias que recibió de Dios, y asimismo a todos los cristianos luchando contra las persecuciones.

Además, María Santísima -que no tuvo dolores de parto al dar a luz a Nuestro Señor Jesucristo como enseñan los Padres y Doctores de la Iglesia- [2] la Escritura dice que Ella grita en tormento sufriendo dolores de parto.

Como “Madre de los redimidos”. María es la “Mujer”… que grita en sus dolores de parto, en tormento por dar a luz (Ap 12, 2). Este texto se refiere precisamente al Calvario, o a la Mujer “permaneciendo al pie de la Cruz de Jesús” (Jn 19, 25), para Ella que en el Gólgota fue constituida “verdadera Madre de los miembros de Jesucristo”, para usar la expresión de San Agustín… “Mujer, he ahí a tu hijo” y “la Mujer que grita sus dolores de parto, en tormento de dar a luz” están mutuamente relacionados los textos y cuando son leídos, forman una unidad revelando el misterio de María Corredentora.Juan 19 y Apocalipsis 12, escribe Rene Laurentin, empalman precisamente el uno con el otro. En los dos textos la maternidad de María en relación con los discípulos está penetrada por el contexto del sufrimiento”. [3]

Los dolores de parto vienen a declarar el nacimiento de la civilización cristiana y la muerte del paganismo.

El Apocalipsis que habla continuamente de Satanás y de sus patrañas, recuerda que el diablo fue ángel de luz que se rebeló contra su Dios y arrastró en su justo castigo a quienes habían aliado con él para ir contra Dios, es la tercera parte de las estrellas que arrastra con su cola el Dragón.

Es la Mujer vestida con traje de batalla por el Padre y el Hijo para dar la batalla por las almas. El odio del Dragón hacia Jesús y hacia su Cuerpo, la Iglesia, es tan grande que cuando vio al Redentor ascendiendo a los cielos, lo persiguió desdeñando su divinidad. Todos los intentos de Satanás serán arruinar a Cristo y su obra. Toda la vida de la Iglesia será sufrir los dolores que necesita sufrir para que los tiempos mesiánicos traigan a los hombres la paz de Cristo en el Reino de Cristo (Iglesias, citado en la Biblia Straubinger).

Y prosigue el drama: Satanás persigue a la Mujer-madre, quien recibe dos alas para volar lejos de la serpiente la que indignada y defraudada por su derrota, vomita un río que arrastre a la Mujer, pero la tierra abrió su boca y tragó el río venenoso. La Mujer quedó fuera del alcance de Satanás, pero el diablo no se dio por vencido y en venganza -el Libro del Apocalipsis revela- que se fue a hacer la guerra al resto de los hijos de la Mujer, los que guardan los Mandamientos de Dios (12, 17).

Su huida de la serpiente revela con qué cuidado debemos defender del ataque de Satanás, los tesoros espirituales que Dios ha puesto en nosotros. El torrente que vomita el Dragón fueron las mentiras difundidas en contra de los cristianos, ellos eran difamados como traidores, porque se negaban a adorar al Emperador romano y eran acusados de canibalismo, porque comen carne y beben sangre. En nuestros días, este torrente es la “nueva mariología” y la colección de nuevas doctrinas anti-teológicas.

Apocalipsis 12, 15 continúa revelando: El dragón vomitó de sus fauces como un río de agua detrás de la mujer, para arrastrarla con su corriente”. ¿Qué es esta agua? ¿Qué es el agua que amenaza ahogar el Corazón Inmaculado? ¿No será en gran medida, como Su Eminencia Alfonso Cardenal Stickler aludió, las nuevas teorías teológicas que buscan minimizar y socavar el rol de la Santísima Virgen María en la Redención? ¿Aquello de negarle el rol de Madre de la humanidad? ¿Aquello de llamarla solamente “discípula” o “hermana“, pero no “Madre“? ¿Hay acaso un intento generalizado de reducir el rol de la Santísima Virgen María en la Redención a un lugar menor a aquél que la Santísima Trinidad le ha dado, poniéndola como una observadora pasiva o física y no un canal moral? Aun otros parecen negarle su rol corredentor inmaculado con Jesús, como nada más allá de lo que cualquiera de las experiencias del resto de la Iglesia, negándole la singularidad de su Inmaculada Concepción y cooperación, en comparación a la nuestra; negando la legitimidad y primacía la una mariología cristológica, como el fundamento esencial de una auténtica mariología eclesiológica. [4]

En su furia contra los testigos de Jesús, y quienes guardan los mandamientos de Dios, el Dragón busca la ayuda de otras dos bestias, como él mismo, para alistarlas en la guerra contra ellos. Dice Castellani que la primera Bestia o Anticristo solucionará los problemas económico-sociales, ofreciendo no sólo la abundancia sino también igualdad, aunque sea la de un hormiguero, y añade que será un hombre demoníaco que impondrá la abominación de la desolación, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso”. “Tendrá de su parte una manga de profetoides, de vaticinadores y cantores del progresismo y de la euforia de la salud del hombre  por el hombre… en su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocuparán sedes y cátedras y pasarán por varones píos, religiosos y aún santos, porque el Hombre del Delito tolerará un cristianismo adulterado” y que “abolirá de modo completo la Santa Misa”.

Refugiados en el Inmaculado Corazón de la Vencedora de todas las batallas de Dios, no debemos temer al demonio, su poder tentador está completamente sujeto a la Providencia del Señor, quien lo emplea para nuestro bien como castigos medicinales (1 Cor 5, 5; 1 Tim 1, 20) o como pruebas purificadoras (2 Cor 12, 7-10).

Atención: que entre esos hijos especialmente perseguidos nos hallamos Usted y yo. Abra los ojos y mida su drama personal.

Germán Mazuelo-Leytón
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[1]  El Apocalipsis según Leonardo Castellani, P. Alfredo Sáenz, S.J.

[2]  Cf.:  Summa Theologica, III parte, cuestión 35, artículo 6.

[3] Fundamentos II, página 101, P. Stefano Manelli.

[4] En orden de batalla con la Corredentora, Dr. Mark Miravalle, S. T. D.

Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines