cantagCantagalli, editor italiano que publicó Permaneciendo en la Verdad de Cristo (Permanere nella verità di Cristo, la versión en Inglés publicada por Ignatius Press fue aparentemente eliminada desde  que fue enviada por correo a los Padres sinodales del 2014, el Sínodo Extraordinario de la Familia) está bajo mucha presión. ¿Por qué? Porque se atrevió a publicar el libro, y la tesis anti-cristiana de Kasper no pudo oponerse, a pesar del llamado a la “discusión franca” en el Sínodo.

No dispare al Editor

Lorenzo Bertocchi
La Nuova Bussola Quotidiana
23 de febrero 2015

¿Quién engañó a Roger Rabbit?  El misterio asociado a esta pregunta, que viene explicado a través de una caricatura hecha hace varios años, hoy puede ser aplicado a cierta casa editorial.

La historia comienza con la publicación hace cinco meses del libro, Permaneciendo en la Verdad de Cristo: El matrimonio y la Comunión en la Iglesia Católica. La editorial Cantagalli publicó el libro que incluye ensayos de los cardenales Walter Brandmüller, Carlo Caffara, Velasio De Paolis, Raymond Leo Burke y Gerhard Ludwig Müller, así como otros cuatro eruditos.   El libro salió en los Estados Unidos, prácticamente al mismo tiempo de su publicación en italiano.

El texto –que no es un misterio para nadie- se opone de manera articulada a las tesis que el cardenal Kasper había afirmado en el famoso consistorio, el 20 de febrero 2014 como un cañonazo preparatorio para el Sínodo Extraordinario de la Familia. De manera particular se refiere a la tesis de Kasper, como el editor, el padre Robert Dodaro OSA, dijo: “la solución misericordiosa” al divorcio afirmada por el cardenal Kasper no es desconocida en la Iglesia antigua, pero en realidad ninguno de los autores que escribió en este libro y que son todos respetados y conocidos, defienden esa “solución”. Muy por el contrario: cuando se refieren a esta solución propuesta por Kasper, es más bien condenada por ser contraria a la Escritura. Desde este punto de vista, el acceso a la Eucaristía para los divorciados vueltos a casar no es posible a menos que la pareja practique la continencia. Esta es la tesis principal que se propone en el texto de este libro.

Casi de inmediato el libro encontró oposición acalorada. Hasta el momento no hay nada fuera de lugar. Más bien, es parte del debate que el mismo Papa había solicitado muchas veces con el fin de evitar un Sínodo que esté bloqueado sobre sí mismo. Es cuando un nuevo capítulo se añade a este misterio de bolsillo. El historiador Alberto Melloni, en el Corriere Fiorentino, en el proceso de revisión de otro libro publicado por Cantagalli, planteó una hipótesis interesante:  que el editor se estaba prestando para formar una base de operaciones para un grupo de cardenales que estaban tratando de montar una verdadera fuerza de oposición en el Colegio de Cardenales. De hecho, para ser más precisos, Melloni escribe que “la editorial, a través del cardenal Müller, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como cubierta, trato con buena o mala fe, sólo Dios lo sabe (…) de organizar una conspiración contra el Papa y contra el Sínodo que involucró la declaración pública unas horas antes del inicio del Sínodo que las cosas que Francisco quería hablar no deben ser discutidas”.

La narración se vuelve interesante, aunque sin nada realmente nuevo. De esta manera, según Melloni, tenemos cinco cardenales, con la mano guiadora del Cardenal Prefecto de la Doctrina de la Fe, que están “conspirando”, usando una casa editorial como base de operaciones. Algo fuerte, pero teniendo en cuenta lo que pasó en el ínterin y lo que sucedió en el Sínodo, el descubrimiento de conspiraciones oscuras con efecto retardado, sólo pueden hacerle a uno sonreír.

Debemos, sin embargo, tomar una mirada más cercana. El libro, que es un éxito, ofrece una contribución que fomenta el debate. Por el contrario, el cardenal Kasper, durante una entrevista al Vatican Insider, al comienzo de la misma, dijo que estaba sorprendido por la situación sin precedentes que resultó de la publicación de este libro. Y recalcó, con una falta de elegancia, que él y el Papa estaban de acuerdo en todo, “estuvo de acuerdo. Ellos saben (los cinco cardenales) que yo no he hecho estas cosas por mi cuenta. El Papa está de acuerdo. Hablé dos veces con él. Se mostró tan complacido”.

Curioso. Los cinco cardenales no estaban de modo alguno usando un lenguaje abusivo contra el Papa. Ellos estaban simplemente exponiendo sus tesis sobre un tema que, entre otros, no cierra la discusión.  El Cardenal De Paolis, en una entrevista con el diario La Repubblica, en la que se le preguntó directamente sobre el libro como una “medida calculada”, dijo “Aquí no existe una medida calculada.  Simplemente queríamos contribuir a la discusión al expresar nuestro punto de vista”. Además, el cardenal prosiguió, los ensayos en el libro no fueron en absoluto mantenidos en secreto, pero se escribieron y se entregaron mucho antes de que se publicarán en formato de un libro.

La acusación de una conspiración con “detonación retardada” usando un libro recién salido de la imprenta, parece asemejarse a esas acusaciones con “sentimientos anti-soviéticos” que se usaron por un régimen de gobierno en contra de sus oponentes políticos. “Me gustaría tener la libertad de hablar sobre las cosas como las veo”, dijo el cardenal De Paolis, “sin ser acusado de ser un conspirador”. Evidentemente no todo el mundo estaría de acuerdo.

Claramente lo mismo es cierto para la editorial Cantagalli, que debe ser capaz de dedicarse a sus actividades sin el tipo de mensajes que se podría asociar con la mafia. Catagalli es una editorial cuya seriedad y profesionalidad está fuera de discusión para cualquier persona que conoce los libros que tiene publicada. Pero sí hablar de una conspiración es ridículo, la presión para detener la publicación del libro era real. Y la reacción, incluso después de cinco meses de su publicación, muestra que para algunos el libro nunca debió haber visto luz del día. Incluso antes de que el libro saliera, había una oposición activa y fuerte presión para recordar al editor que no debía permitirse que se utilizará la editorial como un frente de cardenales que participan en un acto de oposición interna y disensión. Gracias a Dios por la discusión franca! Pero todo el mundo tiene que creer que eso es verdad. Lo comprendes, Roger Rabbit?

 [Traducido por Cecilia González. Artículo original]