“Pero en los temas que afectan directamente a las almas – los Sacramentos, la gracia y sus efectos, etc.-, (la Iglesia Católica)  no sólo debe tener clara su fe, sino que ha de transmitirla continuamente; y, no menos continuamente, silenciar a quienes la oscurecen o la interpretan erróneamente”

                                                       Robert Hugh Benson, Confesiones de un converso.

 Me hago constantemente la misma pregunta porque pareciera que el catolicismo que practico y en el cual creo no tiene nada que ver con el catolicismo que vive diría que el 90% de los que se dicen católicos.

Dentro de la actual amplia gana de tonalidades católicas, algo por cierto impensado para Mgr. Benson: “(…) en la Iglesia Católica no hay una disparidad de criterios en materia de fe”, existen los católicos de bautismo y a lo más de primera comunión, y que en la práctica viven como si no lo fueran. También tenemos al grupo que efectivamente es más observante, pero que es liberal  y está metido hasta el cuello en el mundo, produciéndose una enorme dicotomía entre su credo y su vida cotidiana, y esto no sé si será por ignorancia, o  por estar cegados,  o porque simplemente no se dan cuenta o prefieren no darse cuenta. Voy a explicarme mejor haciendo una pequeña muestra tomada del colegio de mis hijos. Sabrán que ellos van a un colegio marista que tiene una matrícula de 1400 alumnos, más o menos unas 1100 familias. Es un universo pequeño que refleja una realidad en miniatura.  Pues bien, a la mayoría de los alumnos y apoderados les importa un bledo su salvación eterna o al menos es la impresión que me dan dado su comportamiento, su lenguaje, su modo de “estar en el mundo”. Sabemos que la salvación depende por supuesto de nosotros también: de lo que hagamos y no hagamos, digamos y no digamos y de lo que omitamos  aquí en este valle de lágrimas.   Pero esta gente se dice católica vive como si no lo fuera. Viven como si nunca fueran a morir o simplemente piensan que – PP Fraciscus dicit –  todos, toditos todos nos vamos al Cielo. El pecado pareciera que ha sido superado y lo que antes era materia grave ahora es…lo que todo el mundo hace y por tanto, ¿qué tiene de malo? No tiene nada de malo tomar pastillas anticonceptivas; usar condón; ligarse para no tener más hijos; convivir; tener relaciones sexuales antes del matrimonio;  casarse y descasarse para buscar nuevas parejitas;  mentir descaradamente; faltar a misa; comulgar en pecado mortal; bailar como verdaderos paganos danzantes. En el caso de las niñas vestirse como verdaderas vulpejas, cero pudor. Encontrar normal el “amor” homosexual, y un largo etc. Chicas de 12 o 13 años que al bailar se mueven con un erotismo que da vergüenza ajena, danzando frente a sus profesores y a los mismos hermanos maristas y nadie les dice nada. El Santo Cura de Ars se hubiera quedado petrificado de espanto. Si uno dice que esto es pecado, que ofende a Dios y que nos lanza al infierno nos quedan mirando como si fuéramos unos bichos raros, amargados pepinillos en vinagre como tal gentilmente llama nuestro actual pontífice a los que quieren y se esfuerzan contra mundum en ser buenos cristianos. Y me hago nuevamente la pregunta: este gente bautizada como católica ¿tiene la misma fe que yo?

Amplifiquen este ejemplo de lo que ocurre en el colegio de mis hijos al mundo y verán que es exactamente lo mismo. Si hablo del combate diario contra mis propias pasiones, contra mis propias tentaciones, contra el mundo, contra la carne, contra el demonio creerán que estoy pasada de moda. El pecado no existe, son trancas psicológicas.  Eso ya está superado. La Iglesia tiene que adaptarse y según dijo un cura marxistoide chileno, actualizarse porque está atrasada por lo menos en 300 años.

La fe es un don y un regalo muy grande.  Mientras más conozco mi fe, más se me exigirá. No tengo escusa para decir que no sabía. A estos cristianos poco católicos también se les va a exigir, se les exigirá el no haberse formado, se les juzgará por no haber querido ser formado en la doctrina. No Es más fácil no saber o hacerse el leso y darle para adelante viviendo en una dicotomía eterna. La atrofia muscular del cerebro pareciera impedirles ver más allá de lo que los mass media les transmiten y se quedan con esto.  Si la cosa venía mal, ahora está peor que nunca. Lo anormal se ha convertido en algo normal y nadie se escandaliza.

Misa de sanación
Misa de sanación

Hasta en la manera de rezar y de estar dentro de una iglesia marca la diferencia. Los fieles que concurrimos a la misa tradicional comparados con los de la misa de sanación o la misa a la chilena, por poner de ejemplos ¿tienen nuestra misma fe?

Rezamos y elevamos nuestra preces a Dios de un modo diametralmente distinto. Tuve la ocasión de ir a un par de matrimonios hace unos meses atrás. Era una misa novus ordo. Como desde el Motu Propio yo na había ido a una misa nueva me sentí como asistiendo a una ceremonia de otra religión y pensé ¿tenemos la misma fe? ¿por qué me siento como en una ceremonia luterana?  Mis hijos que han tenido la gracia de conocer y estar exclusivamente en la misa tradicional, no entendían nada y se sentían hasta más raros que yo. “Qué rara esta misa” me decían. “la gente no se arrodilla, ni para comulgar, el padre le da la espalda al sagrario”. Esto de la lex orandi y de la lex credendi no es un mero juego de palabras sino que refleja y expresa el modo en que nos relacionamos – religo – con Dios. Acá no está en discusión un gusto estético, ni un supuesto afán elitista, sino lo que la Santa Misa es: el sacrificio incruento de Cristo en la cruz inmolado bajo las especies de pan y de vino. Adoramos a Dios, le agradecemos, le pedimos perdón por nuestros pecados y le suplicamos para que nos conceda los bienes espirituales y temporales. Entonces me digo, ¿es la misma misa? ¿ estamos expresando la misma fe?

images¿Tengo la misma fe de un pontífice que se hace “bendecir” por herejes y cismáticos? ¿Tengo la misma fe de un pontífice que entra a una mezquita con más devoción que a una catedral católica a la cual no fue capaz de visitar? ¿La misma fe de un pontífice que dice que todos estamos salvados contradiciendo toda la enseñanza de la Iglesia echando a la basura todo el misterio de la Encarnación? Si todos estamos salvados, comamos y bebamos que mañana moriremos. ¿Tenemos, por tanto, la misma fe? ¿Está la jerarquía siendo clara en la transmisión de la fe y en conservarla intacta para la salvación de las almas?

Beatrice Atherton

Beatrice Atherton
Esposa y madre de seis hijos, nací en Viña del Mar, Chile en 1969. Aunque egresé de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, mi vida giró posteriormente hacia otro rumbo y ahora vivo en un campo donde me he dedicado a la familia y a la casa. Amo la Liturgia Tradicional y me encanta colaborar en su promoción. ​ En mis tiempos libre intento escribir, que es lo que me apasiona aunque soy una aficionada. Tengo el blog Bensonians dedicado a difundir la obra de Monseñor Robert Hugh Benson