Se ha convertido en algo como un prurito de ortodoxia dentro de los círculos católicos tradicionales que al final estamos destinados a ganar las guerras de la liturgia y la doctrina, pero esto no sucederá sin evangelización. Las comunidades tradicionales son fortalezas para nosotros  donde nos refugiamos, pero no podemos quedarnos contentos simplemente viviendo detrás de las murallas.

He escuchado a muchísimos asistentes a Misa Tradicional, incluyendo sacerdotes, aseverar en muchas ocasiones que la Misa Novus Ordo está muriendo. Hay razón para pensar que la Iglesia volverá a la Tradición en su liturgia. Una encuesta conducida por el Padre Donald Klosier, el Doctor Sha Balizet Fisher y Bryan William de Liturgyguy.com reveló unos datos muy interesantes en relación a la asistencia a la Misa Tradicional y a la Misa Novus Ordo, mostrando que los asistentes a la Misa Tradicional estaban muy adheridos a la doctrina moral católica, mientras que un gran numero de los asistentes a la Misa Novus Ordo no lo están. Como ejemplo, 99% de católicos tradicionales dijeron que asisten semanalmente a la misa comparado con solamente un 22% de “católicos novus ordo”. Un 2% de católicos tradicionales aceptan la contracepción en su vida comparado con un 89% de católicos “novus ordo”.

Los datos del centro para investigación aplicada en el apostolado (C.A.R.A en sus siglas en ingles), un grupo de investigación de la Conferencia de Obispos Católicos (U.S.C.C.B en sus siglas en ingles), nos describe un panorama sombrío. Desde 1970, cuando C.A.R.A  comenzó a recolectar datos, y cuando la Misa Novus Ordo fue introducida, el número de parroquias en los Estados Unidos disminuyó en 1.000. El número de parroquias sin un sacerdote residente aumentó de 571 a 3.533. El número de autodenominados “ex católicos” aumentó de 3.5 millones a 26.1 millones y el número de sacerdotes disminuyó de 59.192 a 36.580. Esas son bajas significativas, por supuesto, y son indicadores de problemas serios dentro de la Iglesia, pero aquellos que estén pensando en escribir el obituario de la Iglesia Postconciliar pueden ir pensando en dejar descansar sus bolígrafos.

He notado que aquellos que pasan toda su vida religiosa dentro de las comunidades católicas tradicionales, o que estuvieron fuera de comunidad del novus ordo por un largo tiempo, están tentados a tener una visión sesgada de cuán grande el movimiento es. La Misa Tradicional está creciendo, de seguro, pero vamos a examinar bien los números para ganar una mayor perspectiva. Los datos del Centro para la investigación aplicada en el apostolado nos muestran que hay 36.580 sacerdotes en los Estados Unidos, de los cuales 25.254 son sacerdotes diocesanos, la inmensa mayoría de ellos, probablemente mayor al 95%, celebran solamente la Misa Nueva. En comparación, la Fraternidad de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey, el Instituto del Buen Pastor y la Fraternidad San Pío X (la más grande de las comunidades tradicionales), tienen un total aproximado de 1.035 sacerdotes en todo el mundo. Eso es 25.254 sacerdotes diocesanos solamente en los Estados Unidos en contraste con 1.035 sacerdotes tradicionalistas en todo el mundo. En el mismo sitio LiturgyGuy.com la encuesta que examina las actitudes de los católicos que asisten a la Misa Tradicional los compara con los católicos que asisten a la Misa Nueva, estos mismos autores de la encuesta notan que los católicos de Misa Tradicional asisten al menos a 489 misas de domingo en todo el país, y en un domingo cualquiera un estimado de 100.000 católicos asisten a la Misa Tradicional en los Estados Unidos.

Esto sin lugar a dudas es un paso adelante de donde se encontraba la Misa Tradicional 10 o 20 años atrás. Es una mejora, sin dudas. Pero comparemos las 489 misas tradicionales con las 17.000 misas en todo el país. De las 489 misas tradicionales no todas están contenidas dentro del total de 17.000 misas en todo el país (No se cuentan las de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, por ejemplo); incluso si se contaran, solamente aumentaría el porcentaje total en 0.003%. Un estimado de 100.000 fieles asisten a las misas tradicionales cada semana, los tradicionalistas tienen familias mucho más numerosas que las familias que asisten a la Misa Nueva que apoyan los métodos contraceptivos (al menos eso es lo que nos indican los datos), y la juventud parece tener una preferencia a la tradición más grande que generaciones pasadas, pero 100.000 fieles no es un numero tan grande si consideramos que 556.418 Confirmaciones se llevaron a cabo el año anterior en comunidades tradicionales.

El propósito de estas comparaciones no es desmoralizar a mis hermanos y hermanas que asisten a la Misa Tradicional ya que deseo ver su proliferación. Más bien, mi deseo es disipar la complacencia y recordar que tenemos una tarea delante de nosotros. Tenemos mucho trabajo que hacer. No podemos quedarnos confortados y querer dejar que la Misa Tradicional haga todo el trabajo, esperando que nuevos parroquianos simplemente aparezcan. La conversión requiere una conversación, y que ésta sea persuasiva.

Tenemos que evangelizar y tenemos que convencer. Como un buen abogado que soy ahora de la Misa Tradicional, todo esto viene con catolicismo tradicional. Cuando crecía en el Novus Ordo, no tenía ni la más mínima idea que el Rito Antiguo no se había extinguido, como me quisieron hacer creer. Ya como un jovencito en mi escuela católica, el Concilio Vaticano II y sus “frutos” me fueron presentados como algo que había sido aceptado por unanimidad, algo incuestionablemente positivo con solamente buenos frutos. Nunca tuve idea que había opiniones que se oponían a esta percepción. Y sospecho que un gran número de católicos están en la misma situación, pero claramente muchos de ellos ansían mucho más.

El hecho de que tantos católicos en el Novus Ordo dejen la Iglesia por el menos pusilánime, supuestamente más desafiante evangelismo cristiano, es evidencia de ello. Necesitamos presentarles eso a ellos. Tenemos que presentarles ese desafío, ya que para las comunidades tradicionales el catolicismo es todavía un desafío y un llamado a la acción. Esto no sucederá si nos quedamos enclaustrados en nuestras parroquias, seguros en nuestra burbuja de Misa Tradicional, esperando que las conversiones sucedan sin esfuerzo alguno de parte nuestra. Como escribe Monseñor Charles Pope: “En mi propia arquidiócesis a pesar de que ofrecemos la Misa Tradicional en cinco lugares diferentes, nunca fuimos capaces de atraer a más que un total de alrededor de 1.000 personas. Eso es solamente la mitad del 1% del número total de católicos que asisten a misa en esta diócesis cada domingo”. Eso no convence a los obispos que la Misa Nueva no es la liturgia del futuro y que la misa tradicional es el mejor camino a seguir.

Analicemos de este modo: A menudo tenemos la  sensación exagerada de que la Misa Tradicional es muy demandada porque hay personas que tienen que viajar una hora o más para asistir. “Si solamente tuviéramos una Misa Tradicional en nuestra ciudad”, nos lamentamos. Tal vez la mejor manera de analizarlo sea la siguiente: Pensemos en cuántos católicos residen a menos de una  hora de la parroquia donde se ofrece la Misa Tradicional a la que no asisten a pesar de tener este tesoro tan cerca de ellos. Monseñor Pope continúa:

“Si nosotros que amamos la Misa Tradicional pensamos que la misa haría sola su propia evangelización, estamos equivocados. Es hermosa y digna de Dios en muchas maneras. Pero en un mundo de placeres y diversiones instantáneas, nosotros debemos mostrar el valor perenne de una liturgia tan hermosa. La verdad del asunto es que una liturgia antigua, hablada en un idioma antiguo y la mayor parte del tiempo hablada en susurros, no es algo que la mayoría de la gente moderna apreciaran de manera inmediata. Es lo mismo con muchas de las verdades de nuestra propia Fe, que nos llama al sacrificio, a morir a nosotros mismos, y a rechazar los placeres instantáneos del pecado por la eterna gloria del Cielo. A menudo debemos argumentar con un mundo escéptico y tosco”. 

La Misa Nueva está en problemas, eso es verdad, pero si esta muriendo, tiene aun décadas, tal vez siglos, de prolongada enfermedad antes de sucumbir del todo. No podemos esperar que esto pase. Si realmente sentimos que las fallas de la Iglesia moderna deben ser curadas, debemos convencer a nuestros hermanos católicos de esto. Debemos salir de nuestra zona de confort dentro de nuestras comunidades tradicionales para convencer a la gente.

A menudo, la actitud de las comunidades tradicionales (la mía incluida) es, “¿Porque la jerarquía de la Iglesia no ve lo que está mal si es demasiado obvio que debemos volver a la tradición y la ortodoxia?”. Es obvio para nosotros, pero al ver los números de manera integral, para aquellos que aún no están de acuerdo con nosotros, la respuesta es menos clara. Debemos estar dispuestos a presentar nuestros argumentos y necesitamos los números para respaldar estos argumentos.

La batalla por el futuro de la Iglesia Católica esta lejos de terminar. Desenvainar la espada antes de tiempo sería un error.

Traducido por Lucas Moreno Carrizo

Texto original: https://onepeterfive.com/reality-check-latin-mass/