Escritura, Tradición e Iconografía preconciliar

El Domingo 29 de septiembre celebramos a San Miguel Arcángel. Todos conocen su historia: “anatematizó, se enfrentó y luchó” contra Lucifer – el más hermoso e inteligente de todos los Ángeles –, que pretendió hacerse igual a Dios, gritando: “No obedeceré” al mandato del Señor (cfr. Judas, 1, 9; Apoc., XII, 7): o sea, no quiero reconocer mi dependencia de Dios y prefiero el infierno antes que rebajarme ante Él (cfr. Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I parte, cuestión 62, artículos 1 y 2; cuestión 63, artículo 3; cuestión 64, artículos 1-4). Entonces se entabló una gran batalla en el cielo y San Miguel gritó: “¿Quién como Dios?” (ivi); es decir, toda creatura, incluso la más noble – como el Ángel, que es un espíritu puro pero ha recibido el ser de Dios – es infinitamente inferior al Señor, depende de Él, le debe sumisión y no puede pretender “hacerse igual a Él / Eritis sicut Dii” (Gén., III, 5).

La iconografía tradicional y preconciliar representó siempre, conforme a la Revelación divina, a San Miguel, que lucha, encadena y aplasta la cabeza de Lucifer; como también a la Virgen, que aplasta la cabeza de la Serpiente infernal: “Ipsa conteret caput tuum” (Gén., III, 5), o sea, al “Dragón, que es el Diablo y Satanás” (Apoc., XII, 9).

La doctrina neo-modernista conciliar

Pablo VI, en la Homilía de la sesión novena del Concilio, del 7 de diciembre de 1965, dijo: “La religión de Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión del hombre que se hace Dios [cfr. Lucifer/Serpiente del Edén, ndr]. ¿Qué sucedió? Un enfrentamiento, una lucha, un anatema [cfr. San Miguel/María Inmaculada contra Lucifer/Serpiente, ndr]. Podía ser, pero no ha sucedido. […]. Una simpatía inmensa lo [= el Vaticano II, ndr] ha invadido completamente” (Enchiridion Vaticanum, Documenti. Il Concilio Vaticano II, EDB, Bologna, IX ed., 1971, pp. 282-283).

En resumen, el Concilio ha sentido una “inmensa simpatía” por el intento de la creatura (ya sea el hombre, como Adán/Eva, ya sea el Ángel caído como Lucifer) de hacerse igual a Dios y no ha imitado el actuar de San Miguel o de la Virgen Inmaculada, que han “luchado, anatematizado”, derrotado y aplastado a Lucifer y a la Serpiente, sintiendo una inmensa antipatía.

Además, el Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes n. 24, § 4, del 7 de diciembre de 1965, enseña que “el hombre es en la tierra la única creatura que Dios ha querido por sí misma / propter seipsam”. Pues bien, Monseñor Brunero Gherardini (Concilio Vaticano II. Il discorso mancato, Torino, Lindau, 2011, p. 36, nota 3) comenta: “Gaudium et Spes n. 24 es un texto absurdo y blasfemo. […] El ‘por sí misma, propter seipsam’ subvierte los valores, sometiendo al Creador a la creatura”. En resumen, Gaudium et Spes enseña exactamente lo contrario de lo que la Iglesia, intérprete auténtica de la divina Revelación, ha enseñado siempre y que ha sido resumido admirablemente por el Catecismo Mayor de San Pío X: “El hombre ha sido creado para conocer, amar y servir a Dios y, por medio de esto, salvar su alma”.

Finalmente, también Juan Pablo II escribió en la Encíclica Dives in misericordia de 1980: “Mientras que las diferentes corrientes del pensamiento humano en el pasado y en el presente han sido y siguen siendo propensas a dividir e incluso a contraponer el teocentrismo [San Miguel/María Santísima] al antropocentrismo [Lucifer/Serpiente del Edén], la Iglesia [en el Concilio Vaticano II, ndr] […] intenta reunirlos […] de manera orgánica y profunda. Y este es uno de los puntos fundamentales, y quizá el más importante, del magisterio del último Concilio”.

La “contra-iglesia” masónica invierte la Iconografía y la Doctrina cristiana

El padre Maximiliano Kolbe tuvo la idea de fundar la “Milicia de la Inmaculada” tras haber visto en Roma, en la Plaza de San Pedro, bajo las ventanas del Papa, en los primeros años del siglo XX, a los Masones enarbolar un estandarte con la efigie de ¡Lucifer que aplasta la cabeza a San Miguel!

La Masonería, en sus “retro-logias”, es la “contra-iglesia”; por tanto, en su vértice admite explícitamente que venera a Lucifer, que odia a San Miguel y al Creador. Lo expresa por  medio de sus escritos, lo proclama por medio de su doctrina y sus obras y no duda en representarlo sin disimulo en la Iconografía masónico/satanista tradicional y para altos iniciados.

Ciertamente esto es un horror, pero al menos está claro y es profesado explícitamente, sin “cojear con las dos piernas” (I Reyes, XVIII, 21). Por lo tanto, engaña menos. En resumen, la Masonería, al menos la “seria”, o sea, las “super o retro-logias”, sabe perfectamente de quién es fiel (Lucifer/Serpiente) y a quién querría eliminar para siempre: Dios y María. Ella “cojea solo con una pierna”, no intenta conciliar “a Cristo y a Belial” (II Cor., VI, 15), “a Dios y a Mammona” (Mt., VI, 24).

La Masonería infiltrada en la Iglesia “concilia lo inconciliable” en el nombre del último… Concilio

Desgraciadamente, la Masonería-“aggiornata”, infiltrada en la Jerarquía eclesiástica a partir de Juan XXIII hasta hoy, se esconde tras una máscara de “filantropía”, de “culto del hombre”, de “dignidad de la persona humana”, y querría conciliar lo inconciliable, naturalmente “¡en nombre del Concilio!”[i]: “El Dios que se hace hombre y el hombre que querría hacerse igual a Dios”, como también “la Serpiente tentadora y la Virgen que la aplasta”. Ella es menos blasfema en sus manifestaciones externas, pero más peligrosa en su poder de engañar a los sencillos.

Ella no está ni con San Miguel o María, ni con las “retro-logias” satánicas de la alta-Masonería tradicional, ni con Lucifer y la Serpiente, que son la “Sinagoga de Satanás” (Apoc., II, 9; III, 9). Ella “cogea con las dos piernas”, es “conciliadora”(I Reyes, XVIII, 21) y, así, es “a Dio spiacente e a li nemici Sui / desagrada a Dios y a Sus enemigos” (Dante).

Tras la Doctrina, actualícese también la Iconografía

Siendo esta la situación, en este clima postconciliar, que “concilia lo inconciliable”, sería necesario actualizar también la Iconografía (“agere sequitur esse”), sin embargo, de manera mucho más difuminada de lo que lo hicieron los Masones en tiempos del padre Kolbe – corriendo el riesgo de suscitar sanas reacciones por parte de los simples fieles –, pero el ambiente eclesial debe ser hoy también menos integrista de lo que se se hacía en la era preconciliar.

Algunos consejos de “Aggiornamento” concreto

Por ello no es necesario jamás representar a San Miguel que aplasta a Lucifer (arte preconciliar) ni tampoco a Lucifer que aplasta a San Miguel (Masonería tradicional no-“aggiornata”), sino a Lucifer y a San Miguel que se dan la mano, dialogan, construyen puentes, derriban las barreras y los muros, se acogen recíprocamente, caminan juntos, hablan, se conocen[ii]… sería necesario sugerírselo al papa Bergoglio, que entronizó ya la estatua de Lutero en el Vaticano, la horrible escultura de bronce de la “barca de los migrantes”… y será ciertamente entusiasta de lanzar esta nueva moda de ecumenismo “satan/iconográfico”.

Sobre todo no nos olvidemos de los “Hermanos Mayores”

Del mismo modo, a la luz 1º) de Nostra aetate, n. 4 – según la cual: “Los Judíos, gracias a los padres, siguen siendo todavía amadísimos por Dios, cuyos dones y cuya vocación son irrevocables” – y 2º) de Juan Pablo II, según el cual: “La Antigua Alianza no fue nunca revocada” (Maguncia, 1980) y “los Judíos son los Hermanos mayores de los Cristianos en la Fe de Abrahán” (Roma, 1986), no se debería ya representar (preconciliarmente) a Judas, que traicionó a Jesús, con pinta sospechosa y luego se ahorcó; ni siquiera a Anás y Caifás, que interrogan a Jesús con ira y altivez y lo condenan a muerte “rasgándose las vestiduras” (Mt., XXVI, 65), sino que sería necesario comisionar un “hermoso” retrato o un grupo escultórico “de bronce” (conforme a la cara de quien lo solicita) de Anás, Caifás, Judas y Jesús, que están sentados alegremente a la mesa, como buenos amigos (aunque siguen siendo siempre “amigos mayores” y “amigos menores” y disminuidos), conversando de corazón a corazón como un discípulo o un “hermano menor” hace con el “hermano mayor”.

También esta sería una idea que sugerir al “Gran Sanedrín” que se ha instalado en el Vaticano (a partir de Juan XXIII: “el Papa Bueno” por antonomasia, como Bergolio, es “el Papa de la Acogida” por excelencia), habiendo quedado sin Templo, destruido por aquellos malvados preconciliares, xenófobos, fascistas-lictores de los antiguos Romanos, hace ahora apenas apenas 2000 años: “¡No olvidar nunca!”. “Ojo por ojo, diente por diente”.

* * *

Intentarlo no hace daño. Quien sea bueno con internet, puede divertirse y hacer muchos pequeños posters, que actualizan a los viejos, anticuados cuadros del pre-concilio (tanto por parte católica, con San Miguel que aplasta a Lucifer y con la Virgen con el pie sobre la cabeza de la Serpiente como por parte judeo/masónica, con Lucifer que aplasta a San Miguel o con Judas víctima de Jesús[iii]), sin invertir los papeles (según la costumbre masónica tradicional), sino uniendo y conciliando a Miguel, María, Lucifer y la Serpiente por un lado y también a Judas, Caifás, Anás y Jesús por el otro.

Una última recomendación práctica

¡Atención! Poned el copyright, ya que algún mercader, negociante y astuto, que “cojea con las dos piernas” (I Reyes, XVIII, 21) podría hacer una película, quizá un poco (pero solo poco y moderadamente) blasfema (al estilo Godard) y ganar con ella muchos “denarios de plata” (al menos “treinta”). En efecto, la blasfemia contra Jesús y los Santos está de moda y “quien no la hace, será repudiado”, mientras que el único “dogma” inviolable sigue siendo hoy la “shoah”.

¡Al trabajo, pintores, artistas, escultores, arquitectos e internetistas!

NC


[i]      “Concilio [del Concilio de Jerusalén, en el 49, al Vaticano I, en 1869, ndr], nombre santo que me hace entrar en éxtasis, pero, digo yo, ¿cómo puede un Concilio [Vaticano II, ndr] conciliar lo inconciliable?” (Domenico Giuliotti).

[ii]     El gran historiador del arte Hans Sedlmayr (1896-1984) la llamaba “La pérdida del centro” (cfr. H. Sedlmayr, La Rivoluzione dell’arte moderna, III ed., Siena, Cantagalli, 2006).

[iii]    Véanse las “Toledoth Jeshu”, o sea, las “historietas sobre Jesús” o anti-evangelio judaico. Cfr. Riccardo Di Segni, Il Vangelo del Ghetto, Roma, Newton Compton, 1995.

(Traducido por Marianus el eremita)

SÍ SÍ NO NO
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