Se adjunta este artículo del Padre Rivilla, en el cual se muestra, en pocas palabras, la deficiente
preparación católica que llevan la mayoría de los que se casan por la Iglesia:

No gastaré mucho esfuerzo en explicar un hecho cierto y contrastado. Cada día se percibe
son menos las parejas que por libre decisión y sobre todo por motivos de fe, deciden casarse por la Iglesia. Para los pastores y responsabilidades de las comunidades cristianas en parte, les debería quitar el sueño tan dolorosa situación, que conduce, al indiferentismo, a la nueva descristianización y pérdida de valores trascendentes en las familias, sociedad y en el ámbito global.
Sería interminable, intentar y analizar con  detalle la diversidad y multiplicidad de las causas y remedios, a esta situación actual. Me fijaré solo en algún aspecto de la preparación y celebración de este sacramento, que espero, sin pesimismos, que puedan y deban atajarse para el bien de todos.
Partiendo de la dura realidad, tan difícil de cambiar, no se puede ignorar lo siguiente:
– Gran parte de las parejas que vienen a casarse, no solo EN, sino POR la iglesia, carecen de una adecuada instrucción y formación religiosa y cristiana,que les lleva a ignorar hasta lo esencial de su fe.
– La mayoría de estos novios viven, han vivido y convivido en pareja, como algo natural sin plantearse problemas de conciencia. Sus padres son “sabedores”, “consentidores” y a la vez se sienten “impotentes” y “desfasados” ante esta situación de hecho social.
– Tales parejas están llenas de serios prejuicios de toda índole, contra los curas, los obispos, el Papa y contra los que son fieles practicantes de la Iglesia, sin excluir a sus mismos padres y parientes cercanos. ¡Dura tarea la de quitar los prejuicios arraigados!
– Muchas de estas parejas guardan una fe muy infantil, difusa y confusa -aunque raras veces negativas- sobre la figura de Jesucristo. Buscan con avidez seguridad para su vida presente y futura. Siempre les resulta atractivo el conocer más y más a Jesús, tal como lo cree,enseña y vive la fe de la Iglesia.
– En el tema de la sexualidad y de la natalidad se muestran reticentes, contrarios y sobre todo cuesta hacerles comprender que el matrimonio cristiano debe estar abierto siempre a la vida, que por voluntad de Dios es indisoluble y para siempre.
Ante este panorama un tanto desolador, hay que concluir que los cursillos previos a su boda son algo no solo necesarios, sino imprescindibles, para bien suyo y de la misma comunidad eclesial. Que son en verdad como un remedio paliativo para enfermos en situación crítica y pretender vivir en plenitud y felicidad la vida que tienen por delante. Así son y así vienen gran parte de las parejas de novios que piden y quieren casarse EN o POR la IGLESIA.
MIGUEL RIVILLA SAN MARTIN
Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".